Mae Hong Son, el paraíso tailandés protegido por la niebla

Vista de Mae Hong Son. /Turismo de Tailandia
Vista de Mae Hong Son. / Turismo de Tailandia

En la zona fronteriza con Birmania se combinan los tesoros naturales con lugares pintorescos como Pai, la población hippie

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

No es fácil para los turistas que viajan al sudeste de Asia encontrar lugares alejados de las masas o poco transitados. Para ellos, la naturaleza ha facilitado un tesoro por descubrir en una zona del norte de Tailandia: Mae Hong Son.

La razón por la que este área fronteriza con Brimania ha permanecido casi en secreto para los occidentales es que suele estar cubierta por la niebla y eso ayudó a que hasta la década de los 60 del siglo XX estuviera resguardada. Hoy, aunque solo tiene 8.000 habitantes cuenta con un aeropuerto funcional para acercarse, pero muchos amantes de los viajes por carretera prefieren aproximarse el largo y sinuoso camino viejo a Mae Hong Son (son 15 horas en autobús desde Bangkok y seis desde Chiang Mai). Para ellos, Turismo de Taliandia les avisa con que tomen los fármacos pertinentes si son propensos al mareo.

Antes de llegar se recomienda hacer parada en Pai, a mitad de camino desde Chiang Mai. El distrito de Amphoe Pai es muy famoso entre los tailandeses y los turistas extranjeros aventureros, ya que es perfecto para practicar el 'rafting', acampar en la zona al aire libre y disfrutar de los trabajos artesanos de los locales. El nombre viene del río que cruza la ciudad y también es una población famosa por su ambiente hippie y relajado, algo quizás inesperado para quienes se acercan al país desde Bangkok.

Otro de los grandes puntos de atención en la zona es su relación con los elefantes. Según explican los tailandeses, el nombre de Mae Hong Son se refiere a su terreno, muy adecuado para el entrenamiento de elefantes. En otros tiempos, los exgobernadores de Chiang Mai solían organizar jornadas en las que agrupaban paquidermos salvajes para llevarlos a entrenar a Mae Hong Son antes de su destino final en la capital. Evidentemente, todavía hay elefantes en el área domados para que los turistas puedan pasear por la boscosa zona. La opción más respetuosa es contactar con Conserve Nature Forest, una ONG que se encarga de reforestación y del cuidado de los animales.

Uno de los mejores incentivos del lugar es que cuenta con numerosas rutas senderistas para disfrutar de sus paisajes. Los viajeros pueden contemplar durante horas las montañas, valles, acantilados, campos de flores y cascadas de la zona y esperar a la llegada de la niebla para comprobar su magnético ambiente. El Parque Nacional de Namtok Mae Surinda es su mejor reclamo, pero también se puede recorrer el Parque Nacional de Tham Pla para acudir a su famosa Cueva de los Peces.

Para aquellos que prefieran quedarse en la ciudad hay una buena oferta de templos por visitar. El Wat Phra That Doi Kong Mu está influido por la arquitectura birmana y además de su mezcolanza sirve una ubicación excelente en lo alto de una colina para un vista aérea de la población en la que disfrutar del atardecer y la salida del sol detrás de las montañas.