A vueltas con las encuestas

Se trata de métodos subjetivos de valoración de actitudes, de las que sólo podemos extraer posibles tendencias, después de haber entrevistado a una muestra, con sus posibles sesgos y variables extrañas

DANIEL PÉREZ
DANIEL PÉREZPortavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Málaga

Días pasados se publicaba el primer barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) desde que Pedro Sánchez es presidente del Gobierno. Como era fácil prever, el titular de ese barómetro sería el relativo a la escalada del Partido Socialista en intención de voto, sacando 10 puntos a los inmediatos perseguidores, colocándose a la cabeza con el 30%. Obviamente, para quien escribe este artículo esta es una noticia fantástica y evidencia las ganas de cambio que existían en la sociedad española. De hecho, este Gobierno, en poco más de dos meses, ha devuelvo la ilusión a los españoles, ha reconciliado a los votantes y ha devuelto derechos básicos y fundamentales que habían sido recortados en los últimos años.

Pero las encuestas sólo son eso, encuestas. Se trata de métodos subjetivos de valoración de actitudes, de las que sólo podemos extraer posibles tendencias, después de haber entrevistado a una muestra, con sus posibles sesgos y variables extrañas. En definitiva, las encuestas no están para dictaminar sino para ofrecer información. Estos datos deben tratarse con sumo cuidado. Algo que ya le tuve que explicar en pleno al señor De la Torre ante su desconocimiento al respecto, cuando pretendía, de manera alegal, vincular la reversión de Limasa al modelo privado mediante encuestas de satisfacción. Una propuesta carente de fundamento es su escapatoria para no asumir los riesgos que entraña gestionar la limpieza de la ciudad.

Es decir, si ahondamos en el barómetro del CIS, en los datos que nos ofrece su 'avance de resultados', encontraremos información muy interesante para su correcta valoración. Un claro ejemplo es el relativo al eje ideológico de las formaciones políticas. En este apartado, los entrevistados valoran a los partidos del 1 al 10, siendo 1 izquierda y 10 derecha. De esta manera, se obtiene un perfil de percepción ideológica de las formaciones políticas. Pues bien, en esta pregunta, los entrevistados colocaron al PSOE en la izquierda, como no podía ser de otra forma, obteniendo una media de puntuación de un 4,26, con una desviación típica o dispersión del 1,56. Esto quiere decir que el PSOE se encuentra a la izquierda, tal y como nos informa la tabla, con especial prevalencia también en el centro. De hecho, la inmensa mayoría de los españoles según esta encuesta se sitúa ideológicamente en la izquierda moderada hasta el centro, justo donde se sitúa al PSOE, que es quien mayor porcentaje aglutina en esas posiciones ideológicas (3, 4 y 5). No es de extrañar entonces que sea el PSOE el partido que mayor simpatía despierte entre los españoles.

Además, resulta curioso comprobar cómo partidos que se denominan de centro, como puede ser Ciudadanos, sean percibidos como claramente de derechas, con una puntuación media del 7,04. De igual manera, resulta también importante resaltar que el Partido Popular es quien más escorado se encuentra ideológicamente según los encuestados, con un 8,24 de media, obteniendo el mayor porcentaje de valoración en la extrema derecha, donde lo ubican el 22,8% de los encuestados. Así las cosas, este muestreo se realizó con anterioridad a la elección de Casado como líder popular, quien parece haber optado por dar un perfil aún más de derecha a la formación azul.

De igual modo, el CIS valora el rechazo de los españoles ante los partidos. Nuevamente los resultados dejan al descubierto varias cuestiones reseñables. Es el PP la formación que más españoles aseguran que «con toda seguridad no votarían nunca», concretamente así lo afirma un 59%. Es decir, si extrapolamos los datos, más de la mitad de los españoles jamás votarían a este partido, el mismo que ahora quiere imponer gobernar si obtuviese en cualquier cita electoral un 35% de los votos. Ahora entendemos el porqué de esta propuesta, ya que difícilmente mayoría van a tener en ningún sitio a tenor de los datos. Es decir, quieren gobernar pese a no ser del agrado de la inmensa mayoría.

También llama poderosamente la atención cómo dos formaciones de nuevo cuño, Ciudadanos y Podemos, son los siguientes partidos nacionales que mayor rechazo generan, con un 50% y un 56,5% respectivamente. Parece que los españoles no valoran positivamente la actuación de estos partidos, basados en hiperliderazgos vacíos, como los que ejercen Rivera e Iglesias, que se ofrecían como una nueva política y han sido rápidamente identificados como poco útiles.

La semana pasada fueron precisamente esos dos partidos aliados, junto al PP, quienes tumbaron la propuesta del Gobierno central de aumentar el techo de gasto, tras haberlo aprobado la Unión Europea, para hacer más políticas sociales e inversoras por más de 11.000 millones. Pero, ¿qué hay de útil en esa actitud?, ¿qué tiene de positivo para los españoles esa decisión? Hoy estamos a vueltas con las encuestas, mañana serán las urnas las que juzguen. Ellos sabrán dónde se posicionan, nosotros siempre con la gente.

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