Iluminados

Especialmente irritantes me resultan los listos cuando llegan a través de la política para reinventar la Historia

Antonio Ortín
ANTONIO ORTÍNMálaga

Tengo por principio (alguno me queda después de cuatro largas décadas con sus derribos y desencantos) descreer de los iluminados de uno y otro signo, de los que vienen a salvarme la patria o lo que sea y me aseguran que pisamos la arena movediza del Apocalipsis, por lo que en cualquier momento nos vamos al carajo y ante esa amenaza ellos son la única solución. No me encajaron nunca por eso los profetas que aseguran ver más allá de donde yo lo hago, sobre todo porque la tierra es redonda para todos y para todos el horizonte se pierde en la misma línea de fuga.

Especialmente irritantes me resultan los listos cuando llegan por la vía de la política a reinventar la Historia. Es entonces cuando me sale el 'uf' y me cuestiono si es que me toman por tonto o más bien quieren aprovechar la fragilidad de una sociedad narcotizada por el fútbol, la televisión y el consumo para hacerse un hueco en las élites del chiringuito y vivir en cómodos plazos sin doblarse el lomo. Por ese motivo, no será fácil verme bailarles el agua a ninguno de los extremos que estos días de campaña pululan por pasquines, mítines y cuñas. Entre otras cosas, porque toda la parafernalia ideológica se les va por el sumidero a las primeras de cambio y allí donde prometieron esa cursilada de 'cordones sanitarios' (nunca entenderé por qué no utilizan el maravilloso vocablo 'veto') van y estampan su firma para un acuerdo de gobierno o de investidura con quien decían odiar. Y, en fin, entretanto llega esa resaca electoral uno va echando de menos la moderación de otra época, cuando los líderes, con sus errores y aciertos, sabían moverse en las reglas del juego sin poner en entredicho la concordia. Pienso en Rubalcaba e incluso en el Rajoy de sus primeros años de carrera política, y no puedo evitar cierta añoranza de esos tiempos de templanza y equilibrios. Y, claro, es inevitable que a renglón seguido me entre una carcajada al escuchar a esta hornada de dirigentes radicales de Podemos que esgrimen lo de 'Régimen del 78' sin entender que las libertades de las que todos gozamos nacen precisamente de aquel bendito 6 de diciembre.

Y al otro extremo me aparecen unos tipos, los de Vox, que forrados de banderitas de España me prometen 'recomponer' un país a fuerza de retroceder a unos valores de tradición y patriotismo que, francamente, uno sitúa más bien en el miedo a la libertad del que hablaba Erich Fromm en su brillante ensayo. Quizá ni la nación se está yendo a la mierda como dicen unos ni se cierne sobre nosotros la sombra de un Franco resucitado. Por eso desconfío de los iluminados. Y créanme si les digo que me va muy bien. Para luz me bastan unos libros.