La hora muerta

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

Hablan de cambiarnos la hora y se cierne sobre nosotros la noche de los tiempos. Si permanecemos con el horario de verano, en Málaga amanecería, que no es poco, a las 9.30. Qué triste la panadería de noche y qué triste la noche al otro lado de los cristales cuando trabajamos por la mañana. Los que trabajamos, porque los datos de ayer del paro son para ponernos en movimiento. La operación retorno a lo mejor era esto: la vuelta a casa, y sin turrones. El turismo ha caído, pero es que no puede estar siempre creciendo. En Andalucía es donde menos ha caído, aunque los turistas se han gastado más. El turismo de lujo maneja una calderilla estratosférica y los vuelos directos del Golfo facilitan el intercambio. El buen turista no madruga, por lo que le da igual a qué hora salga el sol por Antequera; pero qué tristes las aulas con un tubo fluorescente titilando. (A un amigo de China le pregunté qué tal le iba y me dijo titilando.) Eso sí, atardecería también más tarde, y los hosteleros se frotan los bolsillos imaginando las terrazas bañadas por un sol cenital. Si viviésemos en un invierno perpetuo, al menos en horario, en agosto amanecería a las 6.24, aunque yo no me levantaría para comprobarlo. La noche caería a las 20.20 en agosto. Tal vez lo ideal sería mantener el horario de invierno por la mañana y el de verano por las tardes. Habría una hora muerta, claro, aunque sería la de la siesta, que es la única manera que tenemos de detener el tiempo.

El turismo ha bajado, pero aquí menos. Hay incluso un lugar donde ha subido, seguro que saben cuál es. Efectivamente, el Valle de los Caídos. Un 77% más que en agosto del año pasado, cuando Franco estaba igual de muerto pero más quieto. 60.024 turistas visitaron el Valle de los Caídos el mes pasado, con el calor que hacía. Es cierto que allí no hay medusas, aunque está la momia. Contar los turistas así, uno a uno, no se lleva. Lo que de verdad cuenta es la cantidad de pasta que se gastan. Los parados en cambio sí hay que contarlos de uno en uno, 300.000 solo en un día, el viernes pasado. Un turista es un trabajador exprimiendo sus sagradas vacaciones, y si te quedas sin trabajo solo te queda un turismo al revés, llamando a tu primo que trabaja en una farmacia, al compañero del colegio que tiene un bar, acudiendo a una ETT con las condiciones de una ETT. En esa tesitura el horario que tengamos ya ves tú. Los lunes al sol o los martes al atardecer, tanto da. Donde más ha subido el paro es en Cataluña, a lo mejor por eso andan poniendo y quitando lazos, seguida de Andalucía. Me gustaría ser un turista de los que cuentan. Lo bien que iba a dormir en esa hora muerta entre el horario de verano y el de invierno. Me despertarían las monedas cayendo del bolsillo. Siempre hay algo malo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos