En la estela del 'Santo Abuelito'

El protagonismo de nuestra profesión y del Colegio de Ingenieros fue imposible evitarlo por la repercusión que este terrible suceso iba teniendo en la opinión pública a través de los cientos de medios de comunicación que se desplazaron a Totalán

En la estela del 'Santo Abuelito'

Como cada 12 de mayo los ingenieros de caminos hemos celebrado el día de nuestro patrón, Santo Domingo de La Calzada. Este año lo lo hemos hecho de una forma muy especial, ya que se celebra el Milenario de su Nacimiento y, en consecuencia, se ha declarado este año como Año Jubilar Calceatense. Es un buen momento, por tanto, para reflexionar como colectivo con vocación de servicio público sobre las virtudes que profesó el 'Santo Abuelito' y en qué modo estamos siendo partícipes de esa caridad y solidaridad con el prójimo y actitud de acogida nueve siglos después.

Al amparo de la figura del patrón surgió el premio que, con carácter bianual, otorga el Colegio en reconocimiento a la trayectoria profesional y personal de compañeros que contribuyen de forma sobresaliente al avance de la sociedad a través de la ingeniería civil. En esta edición de 2019, el galardón ha recaído sobre los miembros del operativo del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Málaga desplegados para el rescate del niño Julen Roselló.

Un día después de que se conociera la noticia en la tarde del domingo 13 de enero de que un niño de dos años se había caído a un pozo de 114 m. de profundidad y 25 cm. de diámetro, las autoridades que estaban al frente del operativo de rescate se pusieron en contacto con el Colegio para pedirnos nuestra ayuda y colaboración ante la dramática e inédita situación que se estaba produciendo en Totalán. Y ante tal drama humano era urgente rescatarlo con los medios que fueran necesarios y dirigir esta operación con profesionales que supieran enfrentarse a una situación muy complicada técnicamente y sin precedentes a nivel mundial.

A partir de ese momento hubo una amplia movilización de Ingenieros de Caminos que nos llevó a trasladamos inmediatamente a Totalán para poner lo mejor de nosotros mismos, y con el único objetivo de que fuera útil nuestra aportación, nuestros conocimientos y nuestra experiencia, y por qué no decirlo, poniendo una gran carga de humanidad que iba indisolublemente unida a nuestra capacidad técnica.

El protagonismo de nuestra profesión y del Colegio fue imposible evitarlo por la repercusión que este terrible suceso iba teniendo en la opinión pública a través de los cientos de medios de comunicación que se desplazaron a Totalán, y por asumir la petición de la autoridades la coordinación y portavocía de los trabajos de rescate que se iban desarrollando, ofreciendo en todo momento una información transparente, veraz, prudente y humana, de las soluciones que habíamos diseñado, los problemas que nos podríamos encontrar, y la evolución de las actuaciones con todos los inconvenientes que nos íbamos encontrando por el camino.

La obra de ingeniería civil que hubo que realizar en Totalán en un tiempo récord permitió que el mundo entero pudiera visualizar la ejecución de una obra de ingeniería civil humanitaria, y permitió también que la opinión pública percibiera que los ingenieros de caminos somos una profesión con una marcada vocación de servicio público, y que fundamentalmente nuestro trabajo se centra en la mejora del bienestar de las personas y los territorios a través de las infraestructuras que diseñamos y realizamos.

A pesar del triste desenlace de la operación, al no poderse encontrar con vida a Julen, el Colegio quiere reconocer con este galardón la profesionalidad, el respeto, la entrega, la dedicación y la humanidad de todo el equipo de rescate, cumpliendo con su deber para con la sociedad, sin olvidar el drama humano que vivieron y siguen viviendo unos padres que han perdido a un hijo en estas terribles circunstancias, a un niño que se convirtió en el hijo de todos nosotros y que nos motivó a trabajar sin descanso hasta encontrarlo, siguiendo el ejemplo que nos dejó nuestro patrón Santo Domingo de la Calzada, el ingeniero del camino que dio su vida por los demás realizando una obra de ingeniería civil humanitaria hace mil años.

Los ingenieros de caminos cumplimos con nuestro deber ante la sociedad haciendo todo lo que humana y técnicamente posible podíamos hacer, poniendo la ingeniería civil al servicio de una causa tan humanitaria y tan noble como la de encontrar y devolver a sus padres a un niño que estaba en el interior de una montaña, porque ese fue el ejemplo, el legado y la enseñanza que nos dejó Domingo García y que mil años después el pequeño Julen ha hecho posible que recordemos, y no olvidemos jamás, que la ingeniería civil es humana.