En espera del Presupuesto

Lalia González
LALIA GONZÁLEZ

La alternancia de Gobierno en Andalucía se consuma. Es la democracia, amigos. A los partidos de derecha les ha llegado su turno y eso es parte del juego que nos hemos dado, de modo que iniciar un nuevo ciclo político tras 36 años y medio de una misma sigla en el poder va de suyo. Lástima que al PP de Juanma Moreno le llegue su momento de la mano de un movimiento extremista que quiere acabar con los avances en materia de igualdad y derechos humanos que tanto han costado conseguir y volver a los años oscuros de la dictadura, a la Andalucía de los tópicos que hemos luchado por anular. La amenaza no es el PP en la Junta, algo como digo normal en democracia, sino la ultraderecha marcando el ritmo a la débil coalición con Cs.

La ceremonia de confusión a la que asistimos, con un pacto PP-Cs, otro PP-Vox, el provocador documento filtrado en plena negociación madrileña por parte de los ultraderechistas -un paripé para blanquear el acuerdo posterior- o la comparación de unos y otros documentos es un ejercicio en el que no conviene gastar muchas energías. Haya cedido Vox, se haya derechizado el PP, habrá que esperar a los Presupuestos que debe confeccionar el nuevo equipo que dirija Juanma Moreno. Allí se verá el verdadero alcance de los compromisos suscritos entre los tres partidos, por mucho que los 'naranjas' quieran hacer como que no. Si no se consigna el dinero suficiente a la Ley de Violencia de Género será igual que derogarla y Vox habrá ganado. Y así todo. No hay, pues, que confiarse.

Moreno va a tener una legislatura muy difícil, siempre necesitado de Vox para sacar adelante sus iniciativas. La fórmula de coalición de iguales con Cs es también una nueva experiencia, en un contexto de pugna entre los socios de cara a las inminentes citas electorales y con el marco de unas generales inciertas y de un debate nacional que se vuelve en su contra: tanto hablar de «pacto de perdedores», de gobernar con el voto de partidos que vulneran la Constitución para luego esto. Claro que tampoco el PSOE está legitimado para hacer la crítica inversa. Los ciudadanos, entre tanto, ya dejaremos de oír que votamos mal, que nuestros votos son 'cautivos', que «pitas, pitas», etc., y empezará a amanecer una nueva realidad en la que los datos se interpretarán de otro modo: los niños en barracones, las listas de espera sanitarias, etc. etc. Qué cansancio.

De momento, desde el Partido Popular se lanzan mensajes buenistas de «cambio tranquilo», como no puede ser de otro modo. Hay que darle los cien días de cortesía y hacer un esfuerzo de serenidad entre tanto griterío, pero a la vez no dejarse llevar por la propaganda. Por ninguna de ellas.

 

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