El PP ofrece a su electorado un «contrato liberal» que no excluye los pactos con Vox

Casado saluda a Díaz Ayuso, antes de la reunión del comité Ejecutivo Nacional./EFE
Casado saluda a Díaz Ayuso, antes de la reunión del comité Ejecutivo Nacional. / EFE

El partido entra oficialmente en campaña a cuatro meses de las elecciones sin despejar aún su candidato a las europeas

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

El PP entró este lunes en campaña. O, al menos, lo hizo oficial. La dirección nacional constituyó el comité que, dirigido por el vicesecretario de Organización, Javier Maroto, coordinará la estrategia de los conservadores hasta las elecciones autonómicas, locales y europeas del 26 de mayo. El objetivo de Pablo Casado es el de «electoralizar desde ya» el partido para dar a conocer a sus candidatos en esta cuenta atrás de cuatro meses y para desgranar la oferta extendida a su electorado. Un «contrato liberal» e «ideológico» que, en todo caso, no excluye futuros pactos con Vox.

De momento, el PP se ha propuesto emplearse a fondo para conservar su hegemonía en la derecha ahora que, además de Ciudadanos, el partido de Santiago Abascal pugna por los votantes que dieron la mayoría absoluta de 2011 a Mariano Rajoy. Los populares van a intentar que cale la idea de que el suyo es el único proyecto «útil» y volver a despertar en su electorado un «sentimiento de pertenencia» que, en buena medida, creen que se perdió por el camino. Para eso, barones y dirigentes conservadores apuestan por centrarse en sus propuestas y prestar poca atención a Vox en los discursos.

«El PP va a hablar del PP», resumió este lunes Maroto ya como director de campaña. Pero si eso no fuera suficiente para reforzar los resultados de hace cuatro años, retener el poder en los pocos territorios que los populares conservan o para alcanzar nuevos gobiernos, en la sede de Génova admiten que Vox podría ser un aliado.

Sin citar a sus adversarios, Maroto no descartó tocar la puerta de Ciudadanos o del partido de Abascal e incluso replicar el modelo que ha permitido a Juanma Moreno llegar a la Junta de Andalucía sumando en la investidura los votos de las tres formaciones. Es más, abogó por «buscar las alternativas necesarias para alcanzar mayorías sólidas de gobierno en el centro derecha en estas próximas elecciones».

En las organizaciones territoriales no ven descabellada la propuesta, pese a los recelos que la «ultraderecha», como la define el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, puede generar en los sectores más moderados del PP. Algunos de los líderes autonómicos que asistieron este lunes al encuentro del Comité Ejecutivo Nacional en Génova avalaron futuras conversaciones con Vox. El responsable del partido en Extremadura, José Antonio Monago, se mostró convencido de que se puede «convivir» y «hablar» con los de Abascal y recordó que, en su caso, logró gobernar en su comunidad gracias a un pacto con IU. Del mismo modo, el dirigente de Castilla-La Mancha, Francisco Núñez, evitó demonizar una alianza con la que el PP podría ampliar sus opciones.

No se fían de Rivera

Fuentes populares, sin embargo, reconocen que, tras los comicios de mayo, el acuerdo con sus dos contrincantes en la derecha podría no ser tan sencilla como en Andalucía. En primer lugar, porque no se «fían» de que Ciudadanos vaya a estar por la labor de reeditar el acuerdo andaluz en otros territorios. «Rivera no se va a cerrar a pactos exclusivos con la derecha y podría acercarse al PSOE en algunas plazas», avisan voces de la formación conservadora.

Es por eso que en el PP entienden que es el momento de intentar, por todos los medios, engrosar sus resultados electorales. Casi todas sus cartas para intentarlo están ya sobre la mesa. Sólo falta conocer el nombre del candidato para los comicios europeos. La dirección del partido contempla incluso apurar los plazos si el resto de formaciones mantienen también la incógnita.

Más información: