Cristina Narbona acepta la oferta de Sánchez para presidir el PSOE

Cristina Narbona interviene durante un acto en Logroño. /O. Solorzano
Cristina Narbona interviene durante un acto en Logroño. / O. Solorzano

La exministra dice adiós a su puesto en el Consejo de Seguridad Nuclear y asumirá también el diseño de un plan de transición ecologista de la economía

PAULA DE LAS HERAS

La exministra de Medio Ambiente Cristina Narbona será la próxima presidenta del PSOE. La política madrileña, actualmente miembro del Consejo de Seguridad Nuclear, comunicó ayer a sus compañeros de partido que ha aceptado la propuesta de Pedro Sánchez para asumir el cargo que con anterioridad ocupó Manuel Chaves y ahora venía desempeñando la también andaluza Micaela Navarro. La decisión debe ser aún avalada por el Congreso Federal, que se reúne el próximo fin de semana, pero no hay ninguna duda de que saldrá adelante.

Los barones que apoyaron a Susana Díaz en las primarias del 21 de mayo, y la propia presidenta andaluza, ya han trasladado a Sánchez que le dejarán manos libres para hacer la ejecutiva que considere más adecuada. En algunos casos, lo hacen porque consideran que se ha ganado ese derecho. En otros, porque quieren dejar claro que lo que ocurra en adelante será de su responsabilidad exclusiva, tan poco se fían de las capacidades del secretario general. En todo caso, Narbona –doctora en ciencias económicas, secretaria de Estado en el último gobierno de Felipe González y embajadora de España ante la OCDE de 2008 a 2011– cuenta con el respeto y visto bueno de algunos de los dirigentes que batallaron contra el restituido líder.

El nombramiento supone un guiño a las verdes, a los que se quiere atraer al nuevo proyecto socialista

Su intención, explican fuentes oficiales, no es ser una presidenta al uso. Hasta ahora el cargo ha sido más bien representativo. Narbona, sin embargo, quiere influir de forma activa en las decisiones políticas que tome el PSOE y, de manera especial, en lo que se refiere al Medio Ambiente. Sánchez prometió el pasado jueves a las principales asociaciones ecologistas del país que en su dirección habrá un área para la transición ecológica de la economía y la exministra, que ha decidido abandonar su puesto de consejera en el CSN para no incurrir en una flagrante incompatibilidad de cargos, será su responsable.

Ese guiño a los ‘verdes’ es una de las operaciones con las que el secretario general de los socialistas aspira a ganar terreno a Podemos. Narbona es una firme defensora del entendimiento con la formación de Pablo Iglesias, más que con el PP. Está convencida de que muchos de votantes volverían al PSOE si empezaran a reconocer en él una orientación claramente de izquierdas. Y por ese motivo, hace unos meses atendió la llamada del también economista Manu Escudero, autor del nunca aplicado programa 2000, y alma mater del proyecto con el que Sánchez se presentó a las primarias. Escuchó sus planteamientos y se subió al carro.

Críticas

En enero de 2012, tras la gran derrota electoral de 2011 y apenas un mes antes de las primarias que enfrentaron a Alfredo Pérez Rubalcaba con Carme Chacón, la exministra ya firmó junto con otros miembros del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, la propia Chacón incluida, un documento muy crítico con la gestión realizada por su partido en los años de la crisis titulado ‘Mucho PSOE por hacer’. En él, se decían cosas como la siguiente: «Antes de que los ciudadanos se alejaran de nosotros, nosotros nos alejamos de los ciudadanos. La pérdida de credibilidad y coherencia ha sido fruto de la erosión de nuestros mecanismos democráticos y del aislamiento social progresivo de nuestro partido».

Ahora mantiene ese mismo espíritu autocrítico. «Europa, con gobiernos progresistas, puso en marcha un proceso de descentralización de los mercados financieros que son buena parte de los problemas que hemos sufrido –dijo en una reciente entrevista en el digital Huffington Post–. «La socialdemocracia –añadió– no supo ver que había una deriva hacia la concentración de poder económico, hacia una desregulación que el pensamiento neoliberal consideraba necesaria para aumentar el PIB, crear empleo y generar bienestar».