Ciudadanos consuma su ruptura con Valls por facilitar la elección de Colau en Barcelona

Manuel Valls. / Efe

Los liberales restan valor a las críticas de los fundadores del partido por la deriva derechista

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

C'est fini. Ciudadanos rompió su colaboración con Manuel Valls. La relación entre la formación liberal y el ex primer ministro francés entró el sábado en un punto de no retorno después de que Valls y dos de los concejales independientes del grupo municipal –Celestino Corbacho y Eva Parera– votaran a favor de la elección de Ada Colau como alcaldesa de Barcelona. El que fuera también ministro del Interior de Francia contravino el veto de la dirección nacional de apoyar a la líder de los comunes para evitar, según su criterio, que la ciudad cayese en manos del soberanismo. La cúpula naranja apostaba, pese a las diferencias, respaldar en todo caso al socialista Jaume Collboni, aunque hubiera sido una operación inútil.

El empeño del ex primer ministro galo de ir por libre, sin atender a las estrategias del partido, fue la gota que colmó la paciencia de Albert Rivera y 48 horas después la ejecutiva de Ciudadanos consumó el divorcio con el político francés. La decisión, impulsada por el propio Rivera, estaba tomada desde el momento en que Valls lanzó su órdago y apoyó a Colau a cambio de nada. «La discrepancia no la hemos ocultado nunca. Es una discrepancia muy importante en una votación de investidura», aseguró la portavoz de Ciudadanos, Inés Arrimadas.

Los liberales consideran que las posiciones políticas de la candidata de En Comú no difieren de las de Ernest Maragall, y ponen como ejemplo su apoyo en muchos momentos al proceso soberanista o que su primera decisión como alcaldesa haya sido volver a colgar el lazo amarillo en el balcón del Ayuntamiento. «Hay poca diferencia entre votar a Colau y votar a Maragall», aseveró Arrimadas.

La formación liberal ha dado ya orden a sus tres concejales de desligarse de la plataforma de Valls y formar grupo propio en el Ayuntamiento. «Tendremos voz propia», insistió la exlíder de la oposición en Cataluña. Aún así, habrá muchas cosas en las que voten de acuerdo, pero ya cada uno en grupos distintos. Pese a la ruptura, Valls insiste en su apoyo a Colau, «decisivo para frustrar el acceso al independentismo» a la Alcaldía de Barcelona. En un comunicado, el líder de Barcelona pel Canvi aseguró que se manifestará sobre el asunto «en el momento oportuno», tras analizar con su equipo el nuevo escenario que se abre para el grupo municipal.

El ex primer ministro de Francia ha sido una de las voces más críticas con Rivera y la derechización de Ciudadanos. La relación entre ambos dirigentes agudizó su deterioro después de la manifestación de la plaza de Colón en Madrid junto al PP y Vox contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Y se evidenció durante la campaña de las municipales, en las que el líder liberal evitó aparecer junto a su candidato en Barcelona. Sí lo hizo Arrimadas, que mantiene buena relación con el político francés y que trató, sin éxito, de encauzar el voto en el Ayuntamiento.

La alianza con Valls le ha dado a Rivera y a su círculo más quebraderos de cabeza que alegrías. Además de sus constantes salidas de tono, Valls sólo consiguió un concejal más que en las elecciones de 2015. Atrás quedaban las palabras del líder naranja cuando cortejaba al francés y decía que contar con él en sus filas sería como competir con un Ferrari. El catalán creía entonces que Valls le conferiría a su partido el aura europeísta que tanto anhelaba y que sería un trampolín electoral.

Críticas

Pero el exministro galo no es el único frente abierto que tiene en estos momentos Ciudadanos. El presidente francés Emmanuel Macron, su aliado en Europa, ha mostrado en más de una ocasión su desacuerdo con la decisión de alinearse con Vox. Su partido ya ha adelantado que pedirá explicaciones, pero los de Rivera quitan hierro a los reproches y mantienen que su relación con En Marche! sigue siendo buena.

Al toque de atención de Macron hay que sumar las voces de algunos fundadores de Ciudadanos contrarios a la estrategia que puso en marcha el partido en febrero para situarse en la derecha del tablero y disputarle la hegemonía al PP. Es el caso de Frances de Carreras o Arcadi Espada que han pedido a Rivera que no anteponga «supuestos intereses de partido a los intereses generales de España» y posibilite la reelección de Sánchez. Pero la dirección de Ciudadanos ignora las demandas y está enrocada en su 'no es no' al líder del PSOE. «Tendríamos un tsunami de críticas si le diéramos apoyo. El 'sanchismo' es malo para España. Es capaz de negociar con JxCat y Esquerra», zanjó Arrimadas.