Tsunami histórico en Estepona

Los investigadores de Cambridge revisan los restos hallados en la calle Real. /Ch. M.
Los investigadores de Cambridge revisan los restos hallados en la calle Real. / Ch. M.

Hallan el primer registro geoarqueológico de un maremoto en el sur de España en el siglo IX

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

Aunque el Mediterráneo parece un mar en calma, a lo largo de la historia ha dado muestras de su fuerza destructora, al menos así se deduce de los restos hallados en una excavación arqueológica en Estepona que demostrarían que la ciudad padeció al menos dos tsunamis, en el siglo IX y otro entre los siglos I y el IV.

Las excavaciones arqueológicas suelen sacar a la luz restos de las antiguas civilizaciones, pero la geoarqueología estudia fenómenos geológicos como la formación de ríos, montañas, terremotos, erupciones volcánicas y otros fenómenos naturales. En una de las muchas catas arqueológicas que se llevan a cabo en el casco histórico de Estepona, se detectó una capa sedimentaria que podría corresponder a un maremoto.

Expertos de la Universidad Autónoma de Madrid y de la Universidad de Cambridge han estudiado estos restos y han confirmado que en Estepona se registró un tsunami en el siglo IX, aproximadamente sobre el año 881, en época árabe, e incluso han advertido que pudo precederle otro entre los siglos I al IV. Se trataría del primer y único registro geoarqueológico existente de un tsunami en el sur de España en esas fechas.

El doctor de la Universidad Autónoma de Madrid Carlos Arteaga, que está coordinando estos trabajos, considera que el primero de los maremotos correspondería a la época romana. Después los sedimentos demuestran que se formó una duna, se estabilizó el terreno y posiblemente se produjo el segundo de los maremotos en el siglo IX. «Hasta ahora no había ningún indicio de este tsunami, sólo fuentes documentales de la época árabe», aclaró el doctor.

Los restos se analizarán en la Universidad de Cambridge y servirán para predecir futuras catástrofes

Expertos de la Autónoma de Madrid y de Cambridge han estudiado los restos

Para detectar un paleotsunami y diferenciarlo de una gran tormenta u ola, deben encontrarse juntos en el mismo sedimento, material de fondo marino de gran profundidad y material continental. Según el doctor, el material de una simple tormenta sólo llegaría a los 20 metros de profundidad y las olas alcanzarían como mucho seis metros. Pero en un tsunami, las olas serían de unos diez metros de altura, llegarían más allá de los 20 metros de profundidad y además, al retirarse la ola, arrastraría material continental. También arrancaría el suelo de base, lo que se denomina en geología 'cicatriz erosiva'.

2.000 años de historia en una pared de dos metros

Una obra en un inmueble de la calle Real de Estepona y su correspondiente estudio arqueológico han hecho posible este gran hallazgo. Pero la pared en la que se ha encontrado el sedimento de estos tsunamis es como un libro de historia. Una pared de dos metros de altura que recoge 2.000 años de historia. El arqueólogo municipal, Ildefonso Navarro, reconoce en este lienzo sedimentos romanos, árabes, almohades, nazaríes, patios de los siglos XVIII, XIX. A lo que se suma ahora estos dos tsunamis.Una vez que se recojan las muestras, continuarán las obras. En futuras construcciones y excavaciones en la zona quedará suficiente material para contrastar muestras.

Para los habitantes de la Esteponadel siglo IX debió ser toda una catástrofe pues debió destruir gran parte de la ciudad. Pero Arteaga aclaró que no debemos pensar en una «súper ola gigante a escala de 12 o 13 metros», derribaría parte de la ciudad árabe, pero gracias a las murallas, la población estaba protegida. «Los actuales diques de protección que se utilizan en Japón hacen el mismo efecto que las antiguas murallas», comparó.

La importancia de estos registros, según los expertos, es predecir futuras catástrofes, «porque si pasaron, pueden volver a repetirse», advirtió Arteaga, además de ayudarnos a conocer mejor nuestro fondo marino.

Los expertos de la Universidad de Cambridge Sean Teylor y Sayontani Neogi, además de confirmar este evento rematarán la investigación analizando los restos en laboratorio. Para ello se llevarán bloques completos del suelo, con precaución, ya que pueden deshacerse fácilmente debido a su alto contenido arenoso. Posteriormente se impregnan en resina para solidificarlos y se cortan en capas muy finas para poder observarlos al microscopio. «Ahí veremos qué minerales hay, puede haber huesos, y cualquier pequeño detalle puede aportarnos mucha información», comentó Teylor.

Carlos Arteaga explica al alcalde la situación de los sedimentos.
Carlos Arteaga explica al alcalde la situación de los sedimentos. / Ch. M.

Arteaga resaltó la «suerte» de haber encontrado en un sólo depósito dos eventos naturales tan destacados.

El alcalde de Estepona, José María García Urbano, destacó ayer la relevancia de este hallazgo que «posiciona a Estepona en el mapa científico internacional pues todo aquel que quiera estudiar estos fenómenos naturales va a tener que pasar por aquí».

El arqueólogo municipal, Ildefonso Navarro, y los expertos universitarios resaltaron ayer el trabajo de detección realizado por la empresa 'Arqueotectura' porque esos niveles, donde sólo se aprecia tierra, suelen pasar desapercibidos para los arqueólogos que se detienen más en piezas de cerámica, hierro.

Navarro, perfecto conocedor de la historia de Estepona, apuntó que un autor árabe del siglo X menciona ese maremoto, pero lo hizo de forma genérica para todo Al-Andalus. «De forma concreta sería la primera vez que se constataría este tsunami», puntualizó. Sí está documentado el terremoto de Lisboa de 1.755 que llevó aparejado un maremoto en la zona atlántica, pero en la mediterránea solo se detectaron los efectos en tierra. Los efectos de aquel terremoto provocaron en Estepona la caída de Iglesia de Los Remedios.

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