«Estamos ante un círculo vicioso muy difícil de romper»

Remedios Larrubia. /SUR
Remedios Larrubia. / SUR

Remedios Larrubia, directora del Departamento de Geografía de la Universidad de Málaga

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Las estadísticas del padrón constatan que año tras año el interior se va despoblando. Es para preocuparse, ¿no?

Efectivamente, aunque la situación de la provincia no es tan grave como en otros puntos del país como Castilla y León o Castilla-La Mancha. Hay localidades en la Serranía o la Axarquía que históricamente han tenido muy baja población por su ubicación más aislada, pero también es cierto que en las últimas décadas este éxodo rural hacia el litoral se ha intensificado hasta el punto de que a dos kilómetros del mar reside el 80% de la población, un fenómeno que está afectando a los pequeños núcleos.

– ¿Cuál es el principal motivo?

–La población joven sale porque no tiene perspectivas de encauzar su vida allí. La cuestión está clara: sale población en edad de trabajar y de reproducirse, y eso irremediablemente compromete el crecimiento natural actual y futuro. Antes, el ámbito rural era una reserva demográfica y ahora no es así. Estamos ante un círculo vicioso muy difícil de romper porque ya no hay hogares jóvenes.

– ¿Es una cuestión únicamente de falta de oportunidades laborales?

Es un cúmulo. Se trata de un problema económico porque no hay recursos, y eso compromete las cuentas públicas y afecta a la prestación de servicios, a unas infraestructuras muy deterioradas y a las dificultades de acceso a formación, ocio,... Por ejemplo, ¿una persona universitaria cómo va a volver al pueblo si ni siquiera tiene acceso a Internet?

El turismo residencial está amortiguando esa caída, pero ¿es suficiente?

–No. En estos pequeños municipios la migración la ha protagonizado fundamentalmente una población envejecida, jubilados europeos que se vienen a vivir aquí porque tienen una mayor calidad de vida. Eso ha permitido estabilizar las estadísticas de habitantes, pero el futuro sigue comprometido porque no están en edad de reproducción y el crecimiento natural va a seguir siendo negativo.

–¿Se le puede dar la vuelta?

–Los municipios, por sí solos, no podrán aunque puedan desarrollar acciones puntuales para intentar atraer nuevas familias (cheques bebé, ofertas de empleo,..). Tienen que implicarse todas las administraciones y tomar conciencia de que la despoblación es un problema a nivel de Estado. A modo de ejemplo, el reparto de ingresos se sigue haciendo en función de los habitantes de cada municipio, así que difícilmente van a salir de ese círculo vicioso. Lo mismo ocurre con los fondos comunitarios, aunque ahora se está planteando en la UE la posibilidad de tener en cuenta otros factores a la hora del distribuirlos.

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