Los mercados municipales de Málaga buscan fórmulas para atraer a nuevos clientes e incentivar las ventas

Concurso de cocina en el mercado de El Carmen. /SUR
Concurso de cocina en el mercado de El Carmen. / SUR

El área de Comercio promoverá el desarrollo de actividades en el interior de los recintos para que acudan más compradores

Juan Soto
JUAN SOTOMálaga

Conciertos, conferencias, encuentros empresariales, concursos... Los mercados municipales se han lanzado a la caza de nuevos clientes que les garanticen el relevo generacional y permita dar un empujón a las ventas. Tras una experiencia piloto desarrollada de forma satisfactoria en el mercado de El Carmen, el área de Comercio del Ayuntamiento quiere impulsar la celebración de eventos en los recintos para dar a conocer la oferta de productos frescos que se esconden tras los mostradores.

De la misma forma que ya se hizo el pasado mes de junio en el espacio ubicado en la calle La Serna, el Consistorio pretende llenar de actividades los diferentes mercados para captar a personas que hasta la fecha no acuden a ellos por falta de tiempo o desconocimiento. «Lo que está claro es que quien prueba los productos frescos, repite», aseguran desde el área. Para ello se quieren celebrar conciertos, showcooking, actividades para niños e incluso encuentros de emprendedores.

Para implantar este nuevo método de dinamización, el Consistorio está aprovechando las reformas integrales que se ejecutan en algunos recintos para crear espacios diáfanos o salas de usos múltiples en los que desarrollar las actividades. En otros casos se quieren aprovechar las obras para ubicar en el mismo edificio a colectivos ciudadanos para establecer sinergias. A juicio de la concejala de Comercio, Elisa Pérez de Siles, «se crea un movimiento de personas que es positivo para las dos partes».

La idea de implementar actividades paralelas en los recintos municipales surgió en la sede de la asociación Arrabal AID, colectivo que tuvo la idea de darle uso a un espacio desocupado en el interior del mercado. «Junto con los empresarios tuvimos la idea de realizar acciones conjuntas y han dado muy buen resultado», confiesan. Al contar con un centro de inserción, lo primero fue ofrecer formación a los propios empresarios, a los que se les enseñó cómo mejorar la promoción o colocar los productos; y después comenzaron a realizar actividades para captar la atención del barrio y de sus vecinos. Entre los diferentes eventos organizados hasta la fecha en el mercado del Carmen, la celebración de PechaKucha Málaga fue el más sonado, ya que cerca de 500 personas acudieron al recinto para asistir a conciertos y conferencias. Aunque el evento se celebró por la noche, a los comerciantes se les animó a abrir sus puestos y a ofrecer sus productos en forma de tapas con gran éxito. «Nadie se pensaba que iban a vender tanto como finalmente lo hicieron», resumen. «Queremos que las nuevas generaciones descubran el género de los mercados, que hasta ahora sólo han tenido un publico más tradicional», añaden desde el colectivo.

Comercio aprovechará las reformas de los recintos para crear salas de usos múltiples

En la misma línea se expresa la presidenta de la asociación de comerciantes del mercado, Encarnación González, quien confiesa que más de un presidente ya se ha puesto en contacto con ellos para copiar la experiencia. «Incluso la gente del barrio nos pregunta cuándo la vamos a repetir porque algo así repercute a todo el barrio», detalla. Para esta empresaria, que cuenta con un negocio de restauración en el recinto, lo importante es que todo el mundo te conozca y salga con buen sabor de boca. «Es una forma de contactar con otro tipo de público, que aunque no pueda venir a comprar todos los días, ya te conoce y seguro que repite», considera.

Líneas de mejoras

En esta misma línea de dinamizar los mercados municipales, el Ayuntamiento trabaja actualmente en dos líneas:modernización de las infraestructuras, como se va a hacer en Huelin o El Palo; o reformas integrales, como son los casos de Bailén, Salamanca o Dos Hermanas. Málaga cuenta con 994 puestos en los diferentes mercados municipales, de los que 151 se encuentran vacantes. Por ello, la Junta de Gobierno Local acaba de iniciar el proceso de adjudicación de 73 puestos (agrupados en 46 módulos) y en dos locales en los mercados de Atarazanas, Carranque, Churriana, Ciudad Jardín, Dos Hermanas, El Carmen, El Palo, García Grana, Huelin, La Merced, La Palma y Portada Alta. El resto de los espacios que quedan libres no se subastarán ya que se encuentran en algunos de los recintos que se van a reformar de forma integral o son puestos muy antiguos que necesitan ser reformados antes. Por número de vacantes, el mayor número se acumula en los de Bailén (que cuenta con 47 disponibles) o Carranque (con 20). En este último, además, se da la circunstancia de que hay más puestos cerrados que abiertos (sólo 13 trabajan en la actualidad). El precio de salida estará entre los 450 euros para el mercado de la Palma y los 3.000 para un módulo de tres puestos en el mercado del Palo.

Los negocios de hostelería como reclamo

Los mercados municipales quieren aprovechar todas las armas a su alcance para atraer a nuevos clientes. Así, los comerciantes de estos espacios han comenzado a reclamar el aumento de los negocios de hostelería en el interior de los recintos. Los empresarios entienden que el modelo del Central y del Carmen –en donde hay mayor oferta de restaurantes– es también beneficioso para los puestos que se ubican alrededor, ya que quien va a comer puede comprar productos frescos para llevar a casa, o viceversa.

La presidenta de la asociación de comerciantes de El Carmen, Encarnación González, explica que esta sinergia funciona muy bien en su recinto, ya que los puestos de restauración suelen comprar la materia prima en el propio mercado, con lo que se forma un círculo virtuoso para todas las partes. «Los clientes que vienen a los puestos de restauración saben que se van a encontrar los productos más frescos y, si quieren, se los pueden llevar a casa para consumirlos después». También dice que es positivo por el movimiento de personas que genera por el recinto. «Se logra que acudan personas que no irían solo a comprar, pero que una vez dentro se llevan algo».

Según se recoge en la actual Ordenanza Reguladora de los Mercados Minoristas, los puestos de hostelería no pueden superar el 20 por ciento del total. La norma establece que al menos el 60 por ciento debe dedicarse a la venta de frescos, mientras que el resto se puede repartir entre congelados (máximo 10 por ciento), panadería (5 por ciento), comestibles (10 por ciento), comida preparada (5 por ciento) y varios (10 por ciento).

 

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