Diplomacia de alto nivel para salvar al cachorro Mauri

El grupo de trabajadores malagueños, con Mauri en el centro, tras aterrizar en el Aeropuerto de Málaga./SUR
El grupo de trabajadores malagueños, con Mauri en el centro, tras aterrizar en el Aeropuerto de Málaga. / SUR

Una malagueña que estaba en Mauritania por trabajo consigue la ayuda del presidente de aquel país para rescatar a un perro que se iban a comer

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

El conductor del autobús que se encargaba de los traslados del equipo apareció con un cachorro mestizo de pocas semanas. Patricia Chica, malagueña de 36 años, se encontraba trabajando temporalmente en Nuakchott, la capital de Mauritania, como camarera del grupo Dani García, donde la empresa del chef malagueño se hizo cargo del catering de la cumbre de la Unión Africana (UA) que se celebró el fin de semana pasado. Además de su faceta profesional, Chica es animalista y dedica su tiempo libre a rescatar animales abandonados, así como a la acogida de recién nacidos en su casa de Torre del Mar.

«Vi al chófer que nos llevaba al hotel con el cachorrito, y cuando le pregunté me dijo que se lo había regalado un amigo, señaló a un perol que había en el suelo y me hizo gestos de que se lo iba a comer». La reacción de ella fue instintiva: sin pensar en las posibles consecuencias, se lo quitó de las manos y salió corriendo para esconderse en la cocina del palacio de congresos, ante la mirada atónita del hombre. Sus compañeros de profesión salieron en su defensa y todos se negaron en rotundo a devolverle al animal.

Así fue como comenzó su periplo. «No esperaba acabar en estas circunstancias, pero no puedo permitir que un cachorro acabe en el plato de nadie como menú. Seguro que se comerá a otro, pero a este precisamente no», aseguró con rotundidad, cuando todavía estaba en África.

Cuestión de Estado

La reivindicación del grupo de trabajadores malagueños se convirtió en cuestión de Estado en el país africano. Chica le contó lo que había ocurrido a la responsable de protocolo del Gobierno de Mauritania, que se hizo cargo del can y le asignó a un empleado como responsable de su cuidado mientras la activista estuviera trabajando en la cumbre.

Patricia Chica, con el cachorro en brazos, en un momento del viaje desde Mauritania.
Patricia Chica, con el cachorro en brazos, en un momento del viaje desde Mauritania. / SUR

Pero la alta funcionaria fue más allá y logró que el presidente del Gobierno de Mauritania, Mohamed Uld Abdelaziz, se involucrara personalmente. El dirigente, según el testimonio de Chica, dio órdenes para tramitar en un tiempo récord el certificado zoosanitario por un veterinario oficial y que tuviera las primeras vacunas, además de hacerse cargo de todos los gastos. De esta forma, Mauri, que es el nombre que le han puesto, podría salir del país hacia su nuevo hogar en Málaga.

La mayor parte de la comitiva, compuesta por medio centenar de profesionales de la hostelería, emprendió el camino de regreso el pasado martes. Por medio de audios de 'Whatsapp', Patricia Chica explicó que al término de la cumbre recogió al cachorro para prepararlo para un viaje incierto, ya que, a pesar de los permisos, era necesario cruzar las fronteras entre Mauritania, Marruecos y España, y no sabía qué podría ocurrir.

Un símbolo

«Me dejó el alma destrozada saber que en algunos países se siguen comiendo cachorros, pero también mucha alegría comprobar la valentía y generosidad de ese grupo de jóvenes que se han implicado para salvar al perrillo», aseguró Carmen Manzano, presidenta de la Sociedad Protectora de Málaga, entidad que ha asesorado a la protagonista sobre la documentación y los pasos necesarios, y que se ha ocupado de las revisiones veterinarias de Mauri. A su juicio, este caso es ya un «símbolo» de la lucha por los derechos de los animales.

Finalmente, ya en Málaga, Patricia Chica relató que el viaje había transcurrido sin problemas, con Mauri en brazos para pasar las fronteras, y escondido en una mochila durante los trayectos en los aviones. Ahora lo tiene en casa hasta que llegue Juan Luis, un compañero de trabajo que es quien se ha ofrecido a adoptarlo definitivamente, «aunque todos se peleaban por él».

«En Málaga tenemos muchos para adoptar, aunque no pasen aventuras como esta», recordó la activista, y mostró su esperanza en que este periplo pueda servir de inspiración para otras personas que se decidan a darle un futuro a un animal que lo necesite.

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