El paciente nigeriano aislado en Carlos Haya tiene malaria y se descarta que sufra ébola

Los sindicatos dicen que hubo errores en la activación del protocolo como que el enfermo se desplazase de Antequera a Málaga en su coche

ÁNGEL ESCALERAMálaga

Falsa alarma. El paciente nigeriano, de 40 años, ingresado en el Hospital Carlos Haya en situación de aislamiento por una sospecha de ébola no sufre ese virus. Lo que tiene es malaria (paludismo). Así lo determinaron los análisis de las muestras procesadas en el Centro Nacional de Microbiología del Instituto Carlos III. El estudio analítico llevado a cabo descartó el ébola y confirmó que el enfermo sufre un brote de malaria, padecimiento que ya tuvo hace unos meses. El caso se cerró con dudas sobre la eficacia del protocolo.

Carlos Haya activó el protocolo de actuación contra el ébola tras aparecer un caso sospechoso, ya que el paciente había estado recientemente en Nigeria, presentaba fiebre alta y otra sintomatología compatible con la enfermedad (cefaleas y mialgias). El enfermo acudió en primer lugar al Hospital Comarcal de Antequera con un cuadro de fiebre alta, desde donde fue derivado a Carlos Haya por un juicio clínico de sospecha de malaria a fin de confirmar si sufría un brote de la misma, según se dice en una nota de la Consejería de Salud. El protocolo preventivo contra el ébola se puso en marcha en Carlos Haya al presentar el enfermo también mialgias y cefaleas (dolor de cabeza y muscular). A esos síntomas se unió el hecho de que el afectado había estado recientemente en Nigeria, uno de los países donde se ha detectado la presencia del virus del ébola junto a Liberia, Sierra Leona y Guinea. En esas naciones africanas ha habido casi 900 muertes por esa enfermedad infecciosa.

Tras ser atendido en primera instancia en la consulta de enfermedades infecciosa de las urgencias de Carlos Haya, el paciente fue conducido a una habitación de la unidad de infecciosos, situada en la quinta planta del pabellón A, donde quedó en régimen de aislamiento preventivo y se dotó al personal que lo atendía del material de seguridad para prevenir posibles contagios.

Una vez descartado que sufriese el ébola, se levantaron las medidas de aislamiento y se le dio un tratamiento para hacer frente a la malaria. La evolución del paciente es buena y se espera que en breve se le dé el alta y pueda marcharse a su casa para continuar allí con el tratamiento fijado contra la malaria (paludismo), indicaron fuentes oficiales de Carlos Haya, que aseguraron que el protocolo se cumplió de forma rigurosa como estaba marcado.

La versión de los sindicatos es distinta, ya que consideran que hubo fallos en la aplicación del procedimiento fijado en un posible caso de ébola. Así, cuestionaron que el enfermo se hubiese desplazado en su propio coche a Carlos Haya, acompañado por su mujer e hijos, después de ser atendido en el Comarcal de Antequera. Así, tanto el delegado sindical en Carlos Haya, José María de la Rosa, como el delegado sindical de CC OO y presidente de la junta de personal de Carlos Haya, Juan Antonio Torres, precisaron que un paciente con sospecha de ébola tiene que ser trasladado por una ambulancia medicalizada del 061 y el personal que participe en el traslado tiene que ir vestido con los equipos de seguridad pertinentes. Asimismo, criticaron que la planta en la que se ingresó al paciente nigeriano no se hubiese desalojado por completo de enfermos. «No ha sido ébola, pero ¿y si lo hubiese sido?, se preguntó De la Rosa. El sindicalista del Satse criticó la actitud mantenida por la gerente de Carlos Haya, Carmen Cortes, y el subdirector gerente, Javier Terol. «Ninguno de los dos se ha asomado al patio. Ha sido una falta de responsabilidad y de respeto con los profesionales», dijo, Por su parte, Torres señaló que los dirigentes de Carlos Haya se tomaron la sospecha de ébola como algo rutinario.