Macron consigue templar la ira de los 'chalecos amarillos'

Macron consigue templar la ira de los 'chalecos amarillos'
Efe

El enorme despliegue policial se muestra efectivo para controlar las manifestaciones

PAULA ROSASCorresponsal en París (Francia)

El tremendo dispositivo de seguridad desplegado en París tuvo este sábado un efecto disuasorio sobre los chalecos amarillos, que se manifestaron pacíficamente durante gran parte de la jornada, aunque la situación se tensó al final de la tarde tras la dispersión del cortejo. Escaramuzas entre manifestantes y las fuerzas del orden se sucedieron también en ciudades como Lille, Montpellier, Burdeos o Niza. La participación, como viene siendo habitual en las últimas semanas, fue escasa: 40.500 manifestantes en toda Francia y 5.000 en París, la mitad que la semana pasada.

La nueva estrategia policial de acudir en busca de los vándalos de forma rápida para sacarlos de la manifestación antes de que la situación escale, dio ayer sus frutos. En la capital, con los Campos Elíseos y sus alrededores vetados por la prefectura de la policía a la protesta, los manifestantes decidieron atravesar París de sur a norte, desde la plaza de Denfert-Rochereau hasta la basílica del Sacre Coeur. Lo hicieron sin incidentes y ofrecieron una simbólica imagen en la colina de Montmartre salpicada del color amarillo de sus chalecos. Pero al dispersarse empezaron las carreras y los encontronazos con las fuerzas del orden.

Quemaron varios contenedores, rompieron algún escaparate y lanzaron objetos a los agentes, que respondieron con gases lacrimógenos sin que la situación fuera a más. En los alrededores del Canal Saint Martin, las familias que disfrutaban del buen tiempo se cruzaban sorprendidos pero sin dar mucha importancia con cientos de antidisturbios fuertemente pertrechados y algún que otro ultra, todos ellos rodeados de cámaras. Tras la violencia desatada el fin de semana pasado, marcado por los saqueos y los incendios, había mucha expectación sobre la jornada de este sábado.

Durante todo el día, helicópteros y drones sobrevolaron la capital. Las escenas del anterior sábado no permitían este sábado fallo alguno al Gobierno, en el punto de mira de la oposición por su incompetencia para controlar la violencia. El gesto de alivio del ministro del Interior al final de la jornada al anunciar que todo se había desarrollado en calma, era prueba de ello. Más de 4.700 agentes fueron desplegados en París y militares de la 'operación Centinela', que participan en la lucha antiterrorista, fueron apostados a las puertas de los principales edificios institucionales. La medida había generado una gran polémica por la posibilidad de que tuvieran que enfrentarse en algún momento a los manifestantes, tarea para la que no están ni formados ni equipados. Este sábado, sin embargo, apenas se les vio.

A lo largo de toda la jornada y solo en París, la policía llevó a cabo casi 7.000 controles preventivos de identidad, que se realizaron principalmente en las carreteras de entrada a la capital, pero también en las calles del centro o incluso en el metro. Más de 70 personas fueron detenidas, y medio centenar fue multada por intentar manifestarse dentro del perímetro prohibido, multas que en la última semana han aumentado de los 38 a los 135 euros.

En los Campos Elíseos y las calles aledañas, los únicos chalecos amarillos que se veían este sábado eran los del personal de limpieza del ayuntamiento de París. Los vehículos circulaban, muchas terrazas estaban abiertas y los únicos que desfilaron por la avenida fueron los turistas que alternaron las fotos del Arco del Triunfo y los emblemas turísticos y comerciales, con las de los esqueletos de hierros achicharrados de los incendios del fin de semana pasado.

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