La voz de los españoles contra el 'Brexit'

Aratxu Blanco durante una de las protestas./
Aratxu Blanco durante una de las protestas.

Aratxu Blanco, una de las administradoras de la cuenta de Facebook que agrupa a los españoles contrarios al 'Brexit', se manifiesta a diario ante el Parlamento británico

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOLondres

Aratxu Blanco decidió involucrarse en la lucha contra «la locura» del 'Brexit' cuando, después del referéndum, un compañero de trabajo le preguntó que cuándo iba a hacer las maletas para volverse a España. «Me hizo esa 'broma', como decía él, tres o cuatro días seguidos», recuerda esta vizcaína de Sestao, que con una boina azul con estrellas y una bandera de la Unión Europea va casi a diario a las puertas del Parlamento británico a reclamar que no haya 'Brexit' o, como mal menor, que se convoque un segundo referéndum para que el pueblo pueda volver a hablar.

Fue poco después del primer, y por ahora único, referéndum cuando echó a andar un grupo de Facebook llamado 'Españoles en Reino Unido-Surviving Brexit!' y pronto Aratxu (diminutivo de Araceli) se convirtió en una de sus administradoras. «No soportaba la idea de que este país, que ha sido siempre tan liberal y que a mí me había acogido tan bien, de repente estuviera liderado por una nube negra, la extrema derecha», explica.

La cuenta de Facebook, que ya tiene más de 6.000 seguidores, ha servido como punto de encuentro de los españoles amenazados por el 'Brexit', pero también como voz interlocutora con las autoridades. «A finales de 2016 varios miembros del grupo estuvimos en una reunión con el entonces embajador, Federico Trillo, y también tuvimos un encuentro con el senador del PSOE Ander Gil. Gracias a eso, se creó una ventanilla única en la que ahora los españoles pueden informarse de todo lo que ocurre con el 'Brexit'», apunta.

Desde el referéndum, Aratxu y sus compañeros se han encontrado con testimonios de españoles que han empezado a sufrir en sus carnes la incertidumbre y el miedo. «Una chica que vivía en un pueblo iba un día con su hijo pequeño por la calle y una señora les empezó a perseguir amenazándole; los padres venezolanos de una española que vendieron todo en su país para venir a Reino Unido ahora no saben si podrán quedarse; españoles con pareja británica que no saben cuál será su estatus; divorcios, por la tensión que se ha generado en las familias; y varias personas nos han dicho que se van del país, pase lo que pase con la negociación del 'Brexit', porque ya no quieren vivir aquí», continúa Aratxu.

Pero su labor no se queda en las redes sociales. Con extrema regularidad Aratxu se planta ante el Parlamento británico para sumarse a las manifestaciones. «A veces hemos estado diez personas, a veces 57, y ahora nos juntamos centenares, una vez que se acercaba la fecha de la votación», detalla. Suele ser la única española en un grupo en el que predominan los británicos indignados con su Gobierno. Al principio entregaban a los viandantes folletos en los que explicaban las mentiras del 'Brexit' y la necesidad de otro referéndum. «En aquellos momentos encontrábamos respuestas frías, alguna sonrisa, algún dedo pulgar en alto... Y los partidarios del 'brexit' nos llamaban traidores y nos decían que no creíamos en la democracia». «¡Claro que creemos, por eso nos manifestamos!». Pero ahora, asegura, las cosas han cambiado. «La gente está descubriendo qué va a ocurrir y está cambiando de opinión».

«Entre nosotros nos animamos diciendo que estamos en el lado correcto de la historia», indica Aratxu, que intenta mantener ciertas dosis de optimismo. «Hace unas semanas nos convocaron los diputados de la facción del Partido Laborista que está en contra del 'Brexit' y nos dijeron que May tendrá que convocar otro referéndum o que, como mucho, habrá un 'Brexit' blando, manteniendo la libertad de circulación, lo cual sería una estupidez para los 'brexiters', porque 'de facto' seguirían en la Unión Europea, pero no tendrían capacidad de votar», agrega.

Por cierto, tras emplearse como 'au-pair' cuando llegó a Londres, Aratxu, diplomada en Magisterio, dio clases de español y ejerció como traductora hasta que consiguió su actual trabajo: conductora en el metro de Londres. Un trabajo en el que no hay demasiados británicos (el colega que bromeaba con ella preguntándole cuándo se volvería a España es minoría) porque entre los requisitos para acceder a él está la exigencia de no consumir alcohol o drogas, una barrera infranqueable para muchos de los aspirantes nacidos en las islas. Así que, si se cumple el sueño de los 'brexiters', ¿quién conducirá los trenes? De hecho, ¿quién conduce el tren?