El pulso entre palestinos endurece el bloqueo de Gaza

Un soldado de Hamás vigila, ayer, el paso de Rafah./REUTERS
Un soldado de Hamás vigila, ayer, el paso de Rafah. / REUTERS

La toma de control del paso de Rafah por parte de Hamás tras la marcha de la ANP provoca el cierre de la frontera de la Franja con Egipto

MIKEL AYESTARANCorresponsal. Jerusalén

Trece meses, eso es lo que ha durado la transferencia de la administración del cruce fronterizo de Rafah a la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Hamás, facción islamista que controla Gaza, anunció que los funcionarios de la ANP entregaron el control de este paso a su jefe de seguridad interior, el general Tawfiq Abu Neim, y sus milicianos volvieron a desplegarse en la única puerta de la Franja con Egipto. El portavoz islamista, Fawzi Barhoum, aseguró que esta retirada supone «una continuación de la serie de medidas vengativas y punitivas contra nuestra gente».

La presencia de funcionarios de la ANP era una de las condiciones de los egipcios para mantener abierto el paso y tras su retirada El Cairo decidió cerrar la frontera, lo que acentúa el bloqueo por tierra, mar y aire que sufren los gazatíes desde hace más de una década a manos de Israel.

LA CLAVE

Territorio partido en dos.
La falta de entendimiento entre las facciones afecta a dos millones de gazatíes, que sobreviven con ayudas

Rafah vuelve a cerrarse y como siempre Hamás y Fatah, facción principal en Cisjordania que lidera la ANP, se acusaron mutuamente de ser los responsables de este nuevo castigo para los civiles. La Corporación de Asuntos Civiles de la ANP justificó el cierre «por las prácticas brutales contra los líderes de Fatah y sus miembros» y las autoridades de Ramala acusaron a los islamistas de «obstaculizar» su trabajo. Según el comunicado de la ANP, «Hamás ha insistido en consolidar la división, deteniendo y abusando de nuestros empleados y hemos llegado a la convicción de la inutilidad de su presencia allí».

Una situación «catastrófica»

Dos millones de gazatíes son víctimas de este pulso político que mantiene partido en dos el territorio palestino con la Franja en manos de Hamás y Cisjordania, de Fatah. Este pulso se convirtió en guerra abierta en 2007 cuando las dos facciones combatieron por el poder en la Franja y los islamistas, que acababan de ganar las elecciones generales, acabaron expulsando a su enemigo. Esa victoria fue también el inicio de un bloqueo que ha llevado a la Franja a una situación «catastrófica que ha reducido a su población a un estado de total dependencia de la ayuda exterior», según la ONU.

Tras varios intentos fracasados, en noviembre de 2017 Gaza soñó con el final del bloqueo tras el acuerdo entre facciones para el traspaso del control de las fronteras. En Rafah se colgaron entonces dos enormes fotografías de Mahmud Abás y Abdelfatah el-Sisi. Las imágenes de los presidentes palestino y egipcio simbolizaban la recuperación del control de los cinco puestos fronterizos, tres de carga y dos para el paso de personas, por parte de la ANP. Pero el optimismo de los primeros días se ha esfumado. El traspaso era el primer punto de una hoja de ruta para una reconciliación que vuelve a saltar por los aires.

 

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