Más de 70 muertos en el hundimiento de un barco de recreo en Irak

Varios soldados inspeccional el lugar donde una barca volvó por exceso de pasajeros en el río Tigris, en Mosul. /Efe
Varios soldados inspeccional el lugar donde una barca volvó por exceso de pasajeros en el río Tigris, en Mosul. / Efe

Las primeras hipótesis apuntan que el Tigris registraba un caudal no apto para la navegación por la apertura por sorpresa de un embalse en Mosul

MIKEL AYESTARANCorresponsal en Jerusalén (Israel)

No hay lugar para la felicidad en la ciudad iraquí de Mosul. La que fuera capital del califato hasta julio de 2017, entierra a más de ochenta ciudadanos muertos tras el hundimiento de un ferry de recreo en el Tigris. La mayor parte de las víctimas son mujeres y niños -según detalló el jefe de la Autoridad de Defensa Civil, Husam Jalil- que subieron a la embarcación para llegar a la isla de los Bosques y disfrutar de una jornada de fiesta con motivo del Newroz, el año nuevo persa, que coincide con la llegada de la primavera y se celebra en buena parte de la región.

En un primer momento se apuntó al exceso de pasajeros como posible causa de la desgracia, pero con el paso de las horas los medios locales descartaron esta hipótesis e informaron de que pocos días antes se habían abierto las compuertas de la presa de Mosul y el Tigris registraba un caudal no apto para la navegación. Parece que las autoridades no informaron a los responsables de los barcos de recreo del peligro.

Las imágenes captadas con teléfonos móviles recogieron la tragedia. Decenas de personas luchando contra la corriente de un río vigoroso al que algunos de los testigos se lanzaron para intentar salvar vidas. El sonido de la música de los restaurantes que hay a las orillas del Tigris quedó eclipsado por los gritos de horror y desesperación de los presentes.

Mosul fue durante tres años la capital del Estado Islámico en el lado iraquí del califato. Para acabar con los yihadistas fueron necesarios nueve meses de ofensiva que dejaron miles de muertos -no hay cifras oficiales ni de bajas civiles, ni militares-, la destrucción total de la ciudad vieja y más de 900.000 desplazados. 15 de los 54 distritos del oeste de la ciudad sufrieron daños muy graves durante los combates, según la ONU, y otros 23, daños moderados. Después de tanto dolor, el Tigris fue uno de los primeros espacios de libertad recuperados por los civiles, pero la desgracia les esperaba en forma de naufragio en un Newroz negro para la segunda ciudad de Irak.