Música contra el adiós

La mezzosoprano Sarah Connolly encabeza la protesta de los 'remainers' antes de conocer que May aplazaba la votación del Parlamento

A. SOTO LONDRES.

Un sonoro abucheo se escuchó ayer a las puertas del Parlamento británico cuando un manifestante 'antibrexit' anunció a sus compañeros que la votación sobre el acuerdo británico de salida de la Unión Europea se aplazaba. Y es que los partidarios de la permanencia del Reino Unido dentro de la UE habían sacado la artillería pesada. Alrededor de 300 personas, convocadas a través de Facebook y ataviadas con la bandera de las estrellas, quemaban uno de los últimos cartuchos e intentaban presionar a los miembros de la Cámara de los Comunes para que rechazaran el plan de la primera ministra, Theresa May.

La cabeza visible de los 'antibrexit' fue la mezzosoprano británica Sarah Connolly. Acompañada por una banda de música, Connolly entonó el 'Himno de la Alegría' de Beethoven, que es también el himno de la Unión Europea. Los músicos se han sumado así a la campaña contra el 'Brexit'. «Dependemos de la libertad de movimiento. Sin ella, no podemos trabajar», decía una de las pancartas que mostraban.

Antes de que se anunciara la suspensión de la votación, la tensión era patente en la entrada del Parlamento británico. Ese lugar, que los 'remainers' han ocupado durante semanas para mostrar su rechazo al acuerdo, recibió ayer la visita de un pequeño grupo de partidarios del 'Brexit', que se quisieron hacer notar. Alguno quemaba banderas de la UE y otros respondían a las consignas de los 'remainers' con el ya conocido eslogan de 'Brexit significa Brexit'. Sin llegar a las manos (solamente algún que otro empujón aislado), partidarios y detractores de la salida del Reino Unido discutieron sobre la votación.

«Somos gente tolerante, pacífica», dice Polly Ernest, partidaria de la permanencia, recordando la manifestación de los 'brexiters' del domingo, en la que hubo conatos de enfrentamiento y provocaciones. «Han engañado a la gente. Le han dicho que la culpa de las políticas de austeridad es de la Unión Europea, y muchos lo han creído. Se creen todo, son conspiranoicos. Piensan que el Reino Unido está dominado por Bruselas y también son retrógrados. Muchos de los que se manifestaron ayer dicen cosas del tipo 'hay que reeducar a los gais'», continúa Ernest.

«Los 'brexiters' echan la culpa de todo lo que pasa a la Unión Europea, cuando lo que ocurre aquí lo ha provocado nuestro gobierno», asegura su compañera Kim Parker. Hija de inglés y gibraltareña, Parker explica que ha vivido en Barcelona y ahora lo hace en París. «He venido hoy y me marcho mañana, pero sentía que tenía que estar aquí. Si finalmente sale el 'Brexit', conseguiré la nacionalidad francesa. Quizá incluso tenga que renunciar a la británica, pero lo que quiero es seguir siendo europea», cuenta esta participante del grupo de Facebook 'Sodem', que agrupa a cientos de ruidosos 'remainers'.

El contacto entre los 'probrexit' y los 'antibrexit' en las puertas del Parlamento suele limitarse al intercambio de lemas. Pero Parker se acerca a uno de sus rivales ideológicos para escuchar sus argumentos. Se llama Martin Lyne y apoya el 'Brexit' porque quiere que el Reino Unido «recupere su soberanía». «Todo es una cuestión de soberanía», insiste Lyne. «Nuestras leyes las hacen en Bruselas», afirma, repitiendo los argumentos que ha utilizado la prensa sensacionalista británica desde antes del referéndum de junio de 2016. «Lo último es que Alemania y Francia quieren hacer un ejército europeo. Nosotros no debemos estar ahí», insiste Lyne.