El pinsapo escalará a latitudes más altas para sobrevivir al cambio climático

Las cañadas del Cuerno y de las Ánimas cobijan especies de 200 a 300 años de edad./Salvador Salas
Las cañadas del Cuerno y de las Ánimas cobijan especies de 200 a 300 años de edad. / Salvador Salas

El abeto endémico, que sigue en peligro de extinción, tendrá como zona de refugio preferente a la sierra de las Nieves frente a Grazalema

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

El parque natural sierra de las Nieves tiene todas las bendiciones para ser parque nacional, un paso que si no se retrasa, no pasará del año que viene. Pero, hay un asunto que se medirá a décadas vista, y que hoy por hoy afecta al mayor valor botánico con el que cuenta el parque en su conjunto, y este no es otro que saber cómo afectará el cambio climático a la pervivencia del pinsapar.

El abeto rey, 'Abies pinsapo', continúa en peligro de extinción. Aunque se desarrolla a lo largo de 8.146 hectáreas, lo cierto es que su zona de expansión está delimitada a la serranía de Ronda (Grazalema, sierra de las Nieves y Sierra Bermeja) que basta echar un vistazo al mapa para darse cuenta de que los puntos por donde se expande están tan localizados que en sí ya supone una gran vulnerabilidad. De hecho, hay un 'primo' del pinsapo en Sicilia, el 'Abies nebrodensis' que se está extiguiendo sin remisión a pasos agigantados, y hoy por hoy, sólo quedan 30 ejemplares maduros en las montañas de Madonia. Declarado extinto en 1900, se redescubrió curiosamente en 1957, en el Valle Madonna degli Angeli, pero su situación no ha mejorado en estos años. Es de las 50 especies más amenazadas de todo el Mediterráneo.

El pinsapo malagueño y gaditano, si se nos permite llamarlo así, goza sin embargo de muy buena salud botánica, y su reproducción ha sido muy satisfactoria en los últimos años, pero hay que recordar, como explica el cuarto informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático que (IPCC) que «la mayor parte de los lugares donde ha desaparecido el pinsapo (algo más de 800 hectáreas) ha sido a causa de incendios forestales».

Aun así hay una amenaza que acecha a este árbol relíctico, acantonado en estas montañas desde las últimas glaciaciones, y es que éste no es su clima, y aunque se ha adaptado, lo cierto es que el cambio climático (el aumento paulatino de las temperaturas) supone todo un reto para su superviviencia.

Los más ancianos son 'tatarabuelos' de 300 años

Los expertos también califican la sierra de las Nieves como «previsiblemente el núcleo refugio más importante para esta especie». El director del todavía parque natural Sierra de las Nieves, Rafael Haro, lo explica. En el futuro parque nacional están los abetos de esta especie con más años a sus espaldas. En las cañadas del Cuerno y de las Ánimas  hay ejemplares que tienen de 200 a 300 años de existencia. Aunque, obviamente, el rango de edades a lo largo de todo el parque natural es variopinto ya que en 5.963 hectáreas por los que se desarrolla hay masas de distintas edades frente a las 1.600 hectáreas de la sierra de Grazalema, donde los ejemplares tienen edades más homogéneas.

Que haya tatarabuelos en la sierra de las Nieves indica que como espacio ha sido propicio en los últimos tres siglos para la expansión del 'Abies pinsapo', lo que constantan también los expertos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC).

Como bien explican los expertos del IPPC, este abeto tiene una herramienta para luchar contra el cambio climático: buscar refugios a más altitud y menos insolación (es decir, zonas de umbría), lo que lo emplazará a zonas de baja potencialidad para su desarrollo, ya que deberá luchar con zonas de media montaña y suelos poco desarrollados así como muy expuestas al viento y factores extremos.

Al subir podría producirse el efecto isla, del que alertan los expertos, es decir la segmentación de las poblaciones al no encontrar en la actual zona de expansión un hábitat adecuado para sobrevivir e ir a latitudes más altas, lo que podría llevar al aislamiento genético y a un mayor riesgo de incendios forestales, como propugnan.

Buena progresión

Lo cierto es que si nos remitimos a las últimas décadas, la progresión de la especie ha sido singular. Como bien explicaba el ingeniero forestal José Quintanilla en su discurso de entrada a la Academia Malagueña de las Ciencias, ingenieros de Montes como Luis Ceballos alertaban del mal estado del pinsapar en la serranía de Ronda en 1929 y ponían el ejemplo del 'Abies nebrodensis' siciliano para explicar que si no se hacía nada, el árbol podría estar llegando a su fin. En 1958 los ingenieros José Ángel Carrera y Miguel Álvarez revierten esta situación con la repoblación de 74.000 hectáreas. Más tarde, ya en 1989, cuando la sierra de las Nieves es declarada parque natural, su primer director conservador Miguel Ángel Catalina, que más tarde sería director del Infoca, se encargó de realizar la defensa forestal contra los incendios, que en este siglo han sido su peor enemigo.

Los expertos del IPCC califican la sierra de las Nieves como «previsiblemente el núcleo refugio más importante para esta especie» frente a la sierra de Grazalema, en lo que llaman índice potencial del pinsapo (ipot) porque en Grazalema los árboles crecen en una latitud inferior a la de la sierra de las Nieves. Aún así, subrayan que en la sierra gaditana, a pesar de su baja altitud y temperaturas relativamente altas, el pinsapo es capaz de compensar el estrés hídrico gracias a su baja exposición solar.

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