«Seres humanos» y «personas»: una peli de mujeres que evitan decir 'feminista'

Macarena García, Belén Cuesta, Blanca Suárez y Amaia Salamanca, ayer en Málaga. /Félix Palacios
Macarena García, Belén Cuesta, Blanca Suárez y Amaia Salamanca, ayer en Málaga. / Félix Palacios

Belén Cuesta, Blanca Suárez, Amaia Salamanca y Macarena García presentan 'A pesar de todo', una cinta fuera de concurso con la que Netflix irrumpe en el Festival de Málaga

ISABEL BELLIDO

Blanca Suárez, Amaia Salamanca y Macarena García parecen estar un poco cansadas de que les pregunten sobre feminismo –y es comprensible, porque ojalá no hubiera que hacerlo–. De la primera han sido sonadas varias declaraciones titubeantes sobre el tema y con el estreno de la película 'A pesar de todo' en el Festival de Málaga, de la que son protagonistas junto a Belén Cuesta, la cuestión estaba en el aire: dirigida por Gabriela Tagliavini, se trata de una comedia amable, inspirada en el cine británico, sobre cuatro hermanas muy distintas entre sí en búsqueda de sus padres biológicos. Tanta mujer –también lo es su productora ejecutiva, Teresa Fernández-Valdés, de Bambú Producciones– daba para la pregunta pertinente y los periodistas aprovecharon la ocasión –ya en rueda de prensa la directora dijo que «una mujer puede ser fuerte y femenina»–: las protagonistas se miraban entre ellas mientras evitaban usar la palabra «feminista» y, en su lugar, hablaban de «seres humanos» y «personas».

Como conozco el percal, no insisto, pero mis preguntas –durante los ocho minutos que me conceden– irremediablemente rondan la cuestión: por ejemplo, ¿el auge de las producciones audiovisuales de las plataformas de 'streaming' ha beneficiado a la mujer, le da, en definitiva, más trabajo? Cree Blanca Suárez que «sí: hay muchos proyectos emergentes y obviamente el aterrizaje de una plataforma como Netflix en España ha sido muy importante para la industria».

Tanta mujer daba para la pregunta pertinente y los periodistas aprovecharon la ocasión

Tagliavini está de acuerdo: cree que «hay más oportunidades al haber tantas plataformas» y que Netflix «es una de las empresas que emplea a más mujeres». Fernández-Valdés, por su parte, opina que «oportunidades hay y lo que hacía falta era conciencia». Netflix, dice, tiene «un compromiso con dibujar a la mujer desde su condición de ser humano, no de mujer: hay miles de mujeres dedicadas a miles de cosas». Opina que parte de ello «tiene que ver con esta película, que son cuatro mujeres muy distintas; cada una asume retos muy diferentes. Son mujeres que hablan de sexo de manera abierta, que comparten la intimidad de fumarse, en un momento dado de juerga, un porro; o sea, que no se asusta a la hora de hacer un retrato más contemporáneo de mujeres distintas». ¿Pero desde hace cuánto tiempo las mujeres fuman porros y hablan de sexo? Menos del que deberían, más de lo que el cine ha tardado en mostrar.

Por eso expertos y expertas hablan de lo estereotipados y encasillados que han estado los personajes femeninos y que, poco a poco y por fin, van actualizándose. La misma Amaia Salamanca interpretaba a finales de los 2000 a una chica acomplejada por el tamaño de su pecho en 'Sin tetas no hay paraíso' y ahora, en 'A pesar de todo', encarna a una mujer lesbiana y sexualmente liberada. ¿Puede interpretarse como el recorrido de la mujer en el cine y en la sociedad? «Es que hay mujeres de todo tipo. Los papeles son distintos, obviamente, pero no creo que uno sea mejor que otro». Pero incido y Salamanca responde: «sí, desde luego, a lo mejor se pueden contar ahora estas historias de mujeres y se le da más relevancia y protagonismo a una mujer que sea lesbiana. A lo mejor antes solo se hablaba de amor o de relaciones entre hombres y mujeres». Y va más allá: «['A pesar de todo'] es una historia distinta a lo que he hecho anteriormente. Personalmente, yo había trabajado en otros proyectos donde el amor, entre un hombre y una mujer, es lo principal».

De Blanca Suárez han sido sonadas varias declaraciones titubeantes sobre el tema

Por su parte, Macarena García interpreta a una mujer insegura, que mantiene relaciones por el bien de su autoestima, no obstante piensa que la necesidad de gustar para gustarnos no es algo 'implícito' en las mujeres: «cada mujer es un mundo», pero ella bien sabe, entre otras cosas por su trabajo en la serie 'La otra mirada', que la evaluación del aspecto de la mujer ha sido continuo hasta hace no mucho, y eso deja su poso.

«Ellos son el modelo»

La película, además, trata un asunto interesante: Blanca Suárez, en el papel de Sara, hace de una mujer que, al perseguir sus sueños profesionales ha dejado mucho atrás –su pareja, su familia–, algo que tradicionalmente han hecho los hombres (Jessa Crispin dice al respecto en 'Por qué no soy feminista': «ellos son el modelo: la manera patriarcal de hacer las cosas es la única manera que conocemos de hacer las cosas») y un tema al que, según la directora del largo, «la mujer de hoy tiene que enfrentarse», a «cómo tener un balance en la vida entre las dos cosas». Sin embargo, Suárez cree «que en esta película se tratan historias de personas y de seres humanos». Eso de «elegir entre un futuro ambicioso profesional y un panorama estable familiar en el que uno participa activamente creo que es algo tanto de hombres como de mujeres, u hoy en día debería serlo. Aquí yo no voy a hacer tanto hincapié en si es hombre o mujer, sino en los intereses que cada uno tiene en la vida».

En una de las primeras escenas de la cinta, podemos ver a Sara (interpretada por Blanca Suárez) dirigiendo enérgicamente una reunión en la que todos los demás, excepto ella, son hombres. Me lanzo: ¿no sería en realidad más igualitario si hubiera también mujeres? «Lo que queríamos era mostrar que ella puede liderar a hombres y mostrar como un extremo de que ella casi es un hombre o más hombre que los hombres para que el personaje tuviera un arco y cambiara», responde la directora. Sinceramente: qué lío.