Guillermo del Toro: «El Oscar ha sido un premio contracorriente a la narrativa fabricada de Trump»

El director Guillermo del Toro, ayer, durante la entrevista en la que aseguró que su único camino no es Hollywood. / Foto: Francis Silva | Vídeo: Jon Sedano

«Tengo los Oscar en mi recámara. Uno a cada lado de un retrato de Vicent Price», detalla el cineasta galardonado con el Premio Málaga SUR

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

No lleva el smoking que se puso para recoger los dos Oscar por 'La forma del agua', pero viste de riguroso negro. Con chupa de cuero de rockero. Porque, para qué negarlo, a Guillermo del Toro (Guadalajara, México, 1964) le va la marcha. Llega a la entrevista con paso firme, estrechando la mano, mirando a los ojos y con esa sonrisa que no puede esconder. La de un hombre que disfruta creando monstruos para la gran pantalla, pero también del vis a vis con la gente. De hecho, explica que está en el festival y aceptó «agradecido» el Premio Málaga SUR porque se está tomando un año sabático. En caso contrario, estaría encerrado con su nueva película y en su agenda no habría viajes, sino bocetos de guiones y criaturas. De esas que en sus películas despiertan tanto miedo como ternura. Yque la mayoría de las veces juzgamos por ser diferentes. Aunque si hablamos de monstruos, reconoce que no hay ninguno más fiero que el hombre.

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Confiesa que está preocupado por el crecimiento del discurso del odio y se alegra de que su triunfo en los Oscar con los premios a mejor película y director haya sido una respuesta «contracorriente» a la política del presidente Donald Trump y la narrativa fabricada contra los inmigrantes en EE UU. Guillermo del Toro prefiere la empatía, el diálogo y la comprensión. Valores que defiende con su cine. Yque ha heredado de los grandes maestros de la pantalla. Como ese Vincent Price que tiene en su «recámara» sobre la chimenea y al que ha encomendando sus dos Oscar, uno a cada lado, como si fueran las dos velas de un altar al que también está pensado elevar a San Boris Karloff.

¿Después del Oscar todos los premios saben a poco?

–No. Lo bonito es aterrizar (en Málaga) y como me pasa a una edad muy apropiada, 53 años, en la que se tiene una idea de la realidad muy clara, uno no pierde el pie. Hay que estar agradecido y contento y seguir viajando con la película, recibiendo estos momentos tan bonitos y hablando con la gente.

¿Dónde tiene los Oscar?

–En la recámara, tengo una chimenea y están en la repisa. Uno a cada lado de un retrato de Vicent Price.

Todo un altar cinéfilo.

–Sí, sí. A lo mejor lo cambio por uno de Boris Karloff, pero ahí están.

Además de para que lo reconozcan en todas partes, ¿de qué sirve un Oscar?

–Lo más hermoso es que la gente que entiende más profundamente lo que se hace detrás de las cámaras es la que hace cine. Hay una alquimia muy profunda en la dirección y hay un momento muy hermoso cuando tu gremio te da el premio de dirección. Sabes que entienden la factura de la película, cómo se hizo, lo difícil que es, cómo se cuenta la historia... es una satisfacción gigantesca. Un premio de festival puede ser un jurado compuesto por un director de fotografía, actores... pero en un premio de dirección en los Oscar es un momento muy satisfactorio.

«Me hicieron ilusión los dos premios por diferentes razones. Pero el que es más íntimo a mi labor es el de dirección» Oscar a 'La forma del agua'

¿Le hizo más ilusión el Oscar a la dirección que el de la película?

–Los dos, por diferentes razones. Pero el que es más íntimo a mi labor es el de dirección.

- 'La forma del agua' es una cinta fantástica, pero también su primera historia de amor. ¿Se nos ha vuelto romántico?

–No, 'Crimson Peak' también lo es. Y 'Hellboy'...

Me refería a que es una historia de amor más adulta.

–Con sexualidad, efectivamente. Si haces nueve películas y vas a hacer la décima más vale hacer algo que no has hecho antes para no repetirte.

«Tengo los Oscar en mi recámara. Uno a cada lado de un retratode Vicent Price» Un altar para las estatuillas

¿Con 'La forma del agua' ha abierto una nueva etapa que deja atrás los monstruos de su infancia?

–La fantasía es un instrumento adulto. Se puede operar desde invenciones que se forman en la infancia, pero la fantasía se debe usar artísticamente de manera muy adulta. La fantasía no es un escape de la realidad, sino reinterpretación de la realidad.

Hace más de una década pasó por Málaga y en una entrevista a SUR confesó que le ponían cachondo los monstruos. A la vista está que no ha cambiado de fetichismo.

–Para mí lo más sublime del mundo es la creación de seres fantásticos. Si tú tienes una catedral hay gente que se encarga de hacer las ventanas de cristal, otro las ofrendas en pan de oro... yo hago las gárgolas. Es mi oficio.

Gracias a usted el orgullo friki está en lo más alto. ¿Su éxito es el éxito del diferente?

–Para mí lo es, porque 'La forma del agua' tiene una amalgama única de musical, melodrama, comedia y ciencia ficción de los 50 y llega a un lugar muy diferente al que normalmente acceden las películas de género. Creo que parte de ello es la sinceridad de la película y su factura.

«La puerta de Hollywood se ha abierto, pero nos ha costado décadas» Directores latinos

Usted salió decepcionado de Hollywood con 'Mimic', pero volvió para conquistarlo.

–Nunca salí ni nunca entré. En el 97 hago 'Mimic', luego me voy a hacer 'El espinazo del diablo', luego vuelvo a una película hollywoodiense que es 'Blade II', luego a 'Hellboy' y luego me voy a 'El laberinto del fauno'. No creo que sean entradas y salidas con cronologías. Una carrera no se planea así, simplemente buscas la viabilidad de cada película.

¿Es tan despiadada y difícil esa industria como la pintan?

–A mí me parece que no, pero si es tu único mundo sí es muy difícil. Si no me dan dinero para hacer una película allí, la hago en México o en Europa. Busco la manera de seguir activo. Hay gente que se empeña en tener una única carretera para llegar a algún lado, pero yo busco rutas alternativas.

Una ansiedad creciente

El Oscar le ha llegado en un momento en el que los mexicanos y los inmigrantes en EE UU cuentan con la oposición de la propia Administración de Donald Trump.

–Tiene mucha importancia porque es una contracorriente a ese tipo de narrativa que es completamente fabricada. La película ('La forma del agua') viene de una ansiedad que iba creciendo en mí a lo largo de los años. Se planeó y se preprodujo antes de que todo esto sucediera, mientras que en el rodaje ya estaba Trump. Para uno que es inmigrante, esa ansiedad existe desde mucho tiempo atrás.

«Si no me dan el dinero para hacer una película allí, lo hago en México o en Europa. Me busco rutas alternativas» Rodar en Hollywood

¿Usted ha tenido problemas o resistencias?

–Sí, muchísimas. Las había mucho más en los 90. Cuando llegué allá a trabajar en el 93 o 94 ya las había. Entonces no había un modelo en el que un director mexicano se podía hacer cargo de una película de 200 millones de dólares. Ahorita lo ha hecho Alfonso (Cuarón), directores españoles o yo. Esa puerta se ha abierto, pero nos ha costado décadas.

Usted maneja muy bien los miedos en el cine, pero ¿cuáles son sus miedos cotidianos?

–Hay una gran tragedia que es la incomprensión. Es decir, la necesidad de la dicotomía de nosotros y ellos de manera muy artificial y muy creada que se usa para controlarnos como especie. Como humanidad vivimos un momento muy crítico en el que se escoge más el odio que la empatía. No soy un osito de peluche que tiene empatía para todo, pero me aterra que a nivel sistemático se está erosionando la empatía.

«Como humanidad vivimos un momento muy crítico porque escogemos más el odio que la empatía» momento actual

Después del Oscar, habíamos perdido la esperanza de que Guillermo del Toro vuelva a rodar en España, pero por lo que dice tiene la puerta abierta. Aunque si es por dinero, no lo podremos pagar...

–En 'La forma del agua' he puesto todo mi salario en la película, como lo hice en su momento con 'El laberinto del fauno'. Hay películas que se hacen por motivos profundamente personales y que se ruedan por otro rubro.

«La fantasía no es un escape de la realidad, sino reinterpretación de la realidad» su género preferido

¿Se le ocurre una historia de miedo para ambientar en Málaga?

–Bueno, déjame pensarlo, ja, ja.

Deme una exclusiva y dígame cuál va a ser su próxima película...

–No lo sé. Antes de que saliera 'La forma del agua', decidí tomarme un año sabático. Yo no sabía si iba a tener éxito, pero sí sabía que este año quería vivir un poco más. Por eso estoy aquí, en el festival, normalmente ya estaría en preproducción con la que sigue, pero no quise hacerlo.

«Para mí, lo más sublime del mundo es la creación de seres fantásticos» debilidad por los monstruos

¿Y hay abanico de títulos?

–Sí. Tengo cuatro o cinco muy importantes. Hay una película extraña pequeña, otra extrañísima, otra muy grande de una franquicia. Lo que suceda, sucederá, pero estoy con películas que me atraen muchísimo.

Con monstruos...

–Sí, pero no en todas. Hay una en la que el personaje es más bien humano, que es el monstruo más grande.

 

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