Las críticas: Problemas del primer mundo

Las críticas: Problemas del primer mundo
Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

CALIFICACIONES

'522. Un gato, un chino y mi padre' *

'Insumisas' **

'Las niñas bien' *

'Staff only' **

Como en una broma cruel de los programadores, la sección oficial del Festival de Málaga abrió este martes, de puro bostezo, las bocas que había cerrado durante sus primeras jornadas. 'Insumisas', que recrea la historia basada en hechos reales de la primera mujer del siglo XIX que ejerció la medicina en Cuba, aunque para ello tuviera que hacerse pasar por hombre, desaprovecha su poderosa materia prima en una narración ortopédica, repleta de inexplicables elipsis. Una atinada dirección de fotografía, capaz de dotar de dimensión a todo el metraje, y la interpretación de Sylvie Testud, soberbia en su contención, salvan a la cinta cubana del fracaso absoluto. Ni siquiera los momentos de explosión dramática impactan como deberían en el espectador, despistado por el continuo desajuste entre la desolación de lo que se cuenta y el modo de contarlo, sin que se trate de un problema de tono ni de convicción, porque el trabajo de Fernando Pérez y Laura Cazador, que han dirigido y escrito la película a cuatro manos, está repleto de buenas intenciones.

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Tampoco 'Las niñas bien' convence como testimonio del derrumbe de algunas familias bien pertenecientes a la clase social alta en el México de finales de los ochenta. Aunque el planteamiento resulta brillante, con un comienzo prometedor, la cinta de Alejandra Márquez no traspasa lo decorativo y acaba reducida a una montaña de problemas del primer mundo. Imposible empatizar con este grupo de pijas acostumbradas a que les pongan el desayuno y hasta el pijama. «Odio los funerales. Nunca sé qué ponerme», lamenta una de ellas. Y la frase simboliza la superficialidad del guión, basado en la novela homónima de Guadalupe Loaeza. Ni los conflictos terminan de estallar ni Márquez imprime las dosis de sátira necesaria para tamizar este universo de postureo y hacerlo digerible durante más de noventa minutos.

Una vieja conocida del festival, Natalia de Molina, protagoniza con omnipresencia '522. Un gato, un chino y mi padre', una coproducción entre España y Portugal que da vueltas sobre sí misma. La primera reacción, claro, es salir mareado de esta noria de situaciones inverosímiles, que arranca contando los pasos de su personaje principal, elemento que luego desecha sin justificación alguna, para convertirse en una 'road movie' por momentos tediosa que se pasea entre la glucosa de algunos diálogos («El pasado es bueno para el fado, pero no para el corazón») y la esquizofrenia que supone incluir en un solo guión lo que daría para cinco películas diferentes. Tal vez hubiera bastado con centrarse en la agorafobia decreciente (¡magia!) de la protagonista. Tampoco De Molina, que brilló con 'Techo y comida' hace años, sale bien parada de este viaje surrealista dirigido por Paco R. Baños, que mostró capacidades más elevadas en la serie televisiva 'La peste'.

Neus Ballús viajó a Senegal para rodar 'Staff only', su primer trabajo de ficción, donde relata el tránsito a la madurez de una chica de diecisiete años rebelada contra los planes paternos en plenas vacaciones en un resort de la costa africana. La brecha generacional abre un conflicto rocoso, a priori interesante, que, como ocurre en 'Las niñas bien', no alcanza la emoción deseada. En ocasiones funciona como crítica al turismo prefabricado, una denuncia diluida en el desarrollo de la historia, que sin embargo está bien rodada y exhibe destellos conmovedores, como la amistad entre la joven protagonista y una de las limpiadoras del hotel. Elena Andrada y Sergi López encarnan con verdad a sus personajes, incapaces de comunicarse, heridos por sus problemas (del primer mundo). Una película correcta que apunta maneras. Pero sabe a poco.

(**** Excelente *** Buena ** Entretenida * Regular O Mala)

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