Candidatos en serie

Pedro Sánchez, el hombre que resucitó

Ilustración de Pedro Sánchez. /Maria Picassó i Piquer
Ilustración de Pedro Sánchez. / Maria Picassó i Piquer

Como Jon Snow, regresó del más allá para conquistar el Trono de Hierro

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDA

Aunque ahora las encuestas pinten a su favor y parta con una posición de relativa ventaja por haber sido presidente del Gobierno en los últimos meses, Pedro Sánchez no siempre tuvo la suerte de su lado. Es lo mismo que se podría decir de Jon Snow. Atención 'spoilers', estas líneas no pueden ser disfrutadas por aquellos que no hayan llegado a la quinta temporada de 'Juego de Tronos'. ¿Hay alguien que se haya quedado ahí? Porque esa tanda de capítulos termina de la peor de las maneras, con el héroe de los Stark muerto, yaciendo sobre la nieve.

La clave

A Sánchez no llegamos a verlo en el suelo, aunque sí sin conocimiento y desangrado, diciendo que iba a recorrer España en coche

¿Cómo es posible esto si ahora anda dándose paseos con su amada Daenerys a lomos de sus dragones? La vida (y al parecer la muerte) da muchas vueltas y en una de esas cayó Jon Snow y en otra Sánchez. Al primero se lo cargaron sus compañeros al grito de 'Por la guardia'. Resulta que no estaban muy contentos los miembros de la Guardia de la Noche de que éste, en calidad de comandante, les hubiese arrastrado a tierras desconocidas y peligrosas más allá del muro. Regresaron de aquella aventura con bajas y un grupo de salvajes incorporados en sus filas, lo que no fue entendido por los más veteranos. Su pupilo Olly le asestó una cuchillada y después siguieron el resto de soldados. No encontraron mejor manera de mostrar su disconformidad.

A Pedro Sánchez le hicieron más o menos lo mismo, aunque hubo menos sangre a su alrededor. Los salvajes en este caso serían los de Podemos, o los nacionalistas, y el candidato del PSOE estaba buscando alcanzar con ellos un acuerdo para llegar a la Moncloa, apartar a la derecha y asumir el poder. Pero sus compañeros de partido no lo entendieron. No creyeron que aquel guiño beneficiase a los socialistas y eran más partidarios de darle la ocasión de gobernar a los populares y de esperar su turno pacientemente.

Puñaladas

El PSOE andaluz, que por aquel entonces contaba con mucho peso en el partido, le dio el primer golpe. No se imaginaba en ese momento que apenas tres años después iba a perder la Junta de Andalucía y su influencia. Las puñaladas contra Pedro Sánchez también llegaron del puño de los barones críticos y de algunos otros líderes socialistas. Y en un comité federal bastante vergonzante -por el espectáculo que ofrecieron transmitido en directo- terminaron con él. No llegamos a verlo tendido en el suelo, aunque sí sin conocimiento y desangrado, asegurando que se iba a recorrer España en coche para volver a conectar con su electorado. Snow resucitó por una especie de conjuro que orquestó Melisandre.

La mujer estaba convencida de que los dioses le habían dejado un mensaje respecto a aquel muchacho como el elegido y ella lo interpretó como quiso. Snow reabrió los ojos, volvió del más allá, y se propuso reorganizar la resistencia buscando todo tipo de apoyos por los Siete Reinos. En esas estuvo Sánchez. Dimitió y abandonó el Congreso de los Diputados, y se puso a disposición de las bases de la formación. Estas le concedieron una nueva vida. Él la aprovechó al máximo, consiguiendo alcanzar el Trono de Hierro y apartando a las familias que lo habían traicionado. Y este, a falta de dragón, usa Falcon.