El duelo territorial dispara la tensión en una campaña plana

El duelo territorial dispara la tensión en una campaña plana

Sánchez cambia de estrategia e intenta pasar a la ofensiva frente al discurso frontal de Casado y Rivera

Alberto Surio
ALBERTO SURIO

Un tema delicado para el comité electoral del PSOE es el territorial. Huyen de él como gato escaldado del agua. El conflicto catalán reabrió en el debate la caja de Pandora de la unidad de España y la Constitución de 1978. La crisis constitucional es el frente más sensible de Pedro Sanchez, su flanco electoral vulnerable, una frontera hacia Ciudadanos que necesita traspasar para alcanzar una mayoría que no le haga depender en el futuro de los soberanistas catalanes. Fue Cataluña la ha propiciado la ruptura del centro-derecha y la aparición del nacionalismo español de Vox. La España de las banderas en los balcones ha endurecido la discusión y al PSOE la cuesta taladrar ese muro emocional.

Los candidatos del PP y Ciudadanos intentaron nadar a sus anchas en la piscina territorial. Sobre todo Albert Rivera, con un discurso durísimo frente a Sánchez, que rivalizó directamente con el PP de Pablo Casado. «Lleva el indulto en la frente», le espetó. «A mí me duele España», sentenció. Casado insistió en la línea catastrofista al acusar al candidato del PSOE de poner en riesgo la unidad de España y amenazar la historia democrática de los últimos años. El argumentario, anclado en la sobreactuación, estaba escrito de antemano pero puede ser rentable para encender las pasiones. El artículo 155 de la Constitución como martillo pilón frente a Quim Torra y Carles Puigdemont y la supuesta 'traición' a España de Sánchez. Más madera al horno. Como diría Javier Krahe en una canción de 1981: la hoguera, la hoguera, la hoguera.

La cuestión territorial inflama las emociones y Sánchez necesita un colosal trabajo de orfebrería política para ganar al mismo tiempo en Andalucía y en Cataluña con un mensaje de empatíaque conecte en las dos comunidades sin que se produzcan rechazos. Si ayer lo logró lo dirán los resultados del domingo pero sí hizo un esfuerzo ímprobo para romper el cerco al asegurar que se siente «orgulloso» de ser español al tiempo que hizo una sentida alabanza de «la España de la diversidad». Un guiño a la sociedad templada.

¿Y la pregunta del millon? ¿Indultará usted a los dirigentes condenados? El comité electoral del PSOE tenía prevista la pregunta desde el primer momento. Sánchez no fue tajante pero insistió en que «no habrá independencia ni dereréndum de autodeterminación» y señaló que «no hay precedentes en la historia de un presidente que se haya posicionado en un tema como este antes de una sentencia firme», aseguró. Sánchez terminaba así su campaña de perfil plano. Sus rivales buscaban que cometiera un error. Tenía poco que ganar y mucho que perder en este primer duelo, con suficiente voltaje para quemar los fusibles. Su comité de campaña lo tenía claro: hay que pasar al ataque sin cometer errores.