Señorías que ya no volverán

José Antonio Castro con María Jesús Montero en un Pleno del pasado año./EFE
José Antonio Castro con María Jesús Montero en un Pleno del pasado año. / EFE

Las refriegas internas de los partidos salen a la luz con las ausencias o puestos relegados de los candidatos a diputados en las listas al Parlamento

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

Una vez registradas en la Junta Electoral y publicadas en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía este pasado miércoles, ya poco puede cambiar en las listas a las undécimas elecciones autonómicas del día 2 de diciembre. Concurren 26 partidos y cinco coaliciones, aunque solo diez presentan candidaturas en las ocho circunscripciones. Cientos de personas para lograr un escaño de los 109 del Parlamento de Andalucía. En la legislatura décima que finiquitará el día de las elecciones, el PSOE ha ocupado 47 de esos asientos, el PP, 33, Podemos, 15, Ciudadanos, 9 e Izquierda Unida, 5. Las listas publicadas reflejan lo azarosa que ha sido esta legislatura por las refriegas internas de los partidos que dejan fuera a destacados diputados y diputadas o en puestos relegados sin posibilidad de salir.

Hay ausencias relevantes, como la del histórico socialista Luis Pizarro, el más veterano en la Cámara, o la popular (en el doble sentido) Patricia del Pozo, miembro de la Mesa de la Cámara tras ganar el PP un recurso al Tribunal Constitucional; o la de la exconsejera de Fomento Elena Cortés y José Antonio Castro, ambos de IU. Por el partido morado destaca Jesús Rodríguez, compañero de Teresa Rodríguez desde que esta echara los dientes en la política siendo veinteañera y uno de los 'fontaneros' de la confluencia Adelante Andalucía con la que Podemos e IU se presentan a las elecciones. En Ciudadanos también es reseñable la del granadino José Antonio Funes.

Las bajas de sus señorías a lo largo de la legislatura han sido por diversas razones, incluida la irremediable por desgraciado óbito (José Luis Serrano y Antonio Garrido Moraga). Ascensos, deserciones, relevos y la acción de la Justicia han influido en que los escaños hayan tenido varios inquilinos. En la bancada del PSOE abandonaron sus actas las exconsejeras Micaela Navarro, María Jesús Serrano y Elena Víboras al ir a las elecciones generales de 2015 y 2016, lo mismo que el exportavoz del PP Carlos Rojas, e Irene Rivera, de Ciudadanos.

La crisis de Gobierno de Susana Díaz en junio de 2017 desencadenó dos bajas: Emilio de Llera abandonó el escaño tras dejar de ser consejero de Justicia y volvió a su actividad de fiscal. José Sánchez Maldonado fue nombrado rector de la Universidad Internacional de Andalucía. En el PSOE también fue destacada la renuncia de Luciano Alonso en diciembre de 2016 en cumplimiento del código ético de su partido al abrirse juicio oral contra él en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), aunque fue absuelto.

Rosario Alarcón (PP) con el niño de Lucía Ayala (Podemos)
Rosario Alarcón (PP) con el niño de Lucía Ayala (Podemos) / EFE

El motivo de la renuncia de María Jesús Montero este pasado junio fue por su ascenso a ministra de Hacienda con la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa. Otra renuncia sonada fue la del histórico dirigente del PP andaluz Javier Arenas a finales de 2015, aunque ha seguido siendo senador por la Comunidad autónoma. Poco después, en febrero de 2016, se producía la baja de Félix Gil, diputado de Podemos por Málaga, por problemas de salud. Gil, no obstante, ya formaba parte del grupo de críticos con la dirigente regional, Teresa Rodríguez. En Cs, Carmen Prieto pasó a ser diputada no adscrita tras enfrentarse a la dirección y negarse a dimitir, lo que dejó al partido naranja con ocho escaños.

Las salidas y entradas en las listas cada elecciones son lo habitual de los partidos, aunque solo en Izquierda Unida lo es por el límite de mandatos en los estatutos de esta formación. Es la razón del adiós de José Antonio Castro, que en 2014 rehusó sustituir a Diego Valderas como coordinador de Izquierda Unida en Andalucía y ha sido diputado tres legislaturas, entre ellas la del gobierno de coalición PSOE-IU.

En aquel gobierno destacó Elena Cortés como consejera de Fomento, sobre todo por los numerosos intentos para frenar la riada de desahucios que provocó la crisis económica. Para Cortés, procedente de la vida municipal en Córdoba, esta era su primera legislatura como diputada. El no figurar en las listas de Adelante Andalucía es decisión personal suya. Seguirá colaborando con la confluencia, con IU y el PCA, pero quiere dejar la política en primera línea. El perfil político de Cortés, furibunda defensora de las políticas de igualdad en la Cámara, encaja más con la gestión que con la actividad legislativa, indican en su entorno. Ahora quiere una vida laboral fuera de la política.

Gran trabajo legislativo

Algo distinto sucede con otras diputadas como Mercedes Barranco, Begoña Gutiérrez y Lucía Ayala (Podemos), o Patricia del Pozo y Teresa Ruiz-Sillero (PP). Han resaltado por su trabajo legislativo y, como les pasó en otras legislaturas a jóvenes socialistas como Pilar Navarro (mejor expediente académico con 15 matrículas de 15 asignaturas), quedan fuera de las listas o relegadas como 'victimas' colaterales de las guerras internas de sus partidos cuando ellas hubieran deseado continuar.

A Begoña Gutiérrez, que llegó a liderar Podemos en Sevilla, le ha pasado factura su afinidad con Íñigo Errejón en la disputa interna de sus seguidores con Teresa Rodríguez primero y con Pablo Iglesias después. De ser una de las diputadas pujantes de Podemos en los primeros meses en la dura oposición de este partido al PSOE, pasó a estar arrinconada, en parte también por no comulgar con la estrategia anticapitalista de la formación en Andalucía. Vuelve a su puesto de funcionaria de Justicia en la Junta. La baja en las listas de su compañero y miembro de la Mesa del Parlamento Juan Ignacio Moreno Yagüe obedece a las pugnas internas en las primarias de Sevilla, que perdió.

También ha sorprendido que quedara fuera de la candidatura de Almería Lucía Ayala, que protagonizara un 'Bescansa' en el Parlamento al llevar su bebé al escaño y que, como la diputada nacional, participó de la gestación de Podemos desde sus comienzos en el núcleo duro de Iglesias y Errejón.

Como también es destacable que tampoco vaya por Jaén la que fuera número uno de Podemos en las anteriores elecciones, Mercedes Barranco. Su historia, la de una chica del campo que ayudaba a su padre a ordeñar cabras al tiempo que estudiaba para sacar la carrera de Ciencias Ambientales, conmovió a todas sus señorías cuando se supo en el último Pleno del día 26 de septiembre. Entonces se aprobó por unanimidad la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, en la que los diputados reconocieron a Mercedes Barranco como una de las 'madres' del texto. Ahora vuelve a su puesto de trabajo en un grupo de desarrollo rural de Jaén.

Si la joven Mercedes Barranco, 33 años, fue la protagonista del último Pleno, Luis Pizarro, 71, lo fue del primero, cuando como diputado más veterano presidió la constitución de la Mesa de un Parlamento con cinco partidos que acabó en bronca por el pacto PSOE-Cs para hacerse con el control. Pizarro, diputado desde 1986, dirigió el PSOE-A toda la etapa de Manuel Chaves como número dos, desde 1994 hasta 2010, cuando le sucedió Rafael Velasco primero y Susana Díaz después.

En las pasadas elecciones de 2015 figuró en la lista de Cádiz por expreso deseo de Susana Díaz, aunque Pizarro ya admitía que iba de retirada. Pizarro fue uno de los más escépticos con la decisión de Díaz de competir por el liderazgo del PSOE frente a Pedro Sánchez y tampoco estuvo de acuerdo en las formas del derrocamiento de este. Pese a ello, nunca se postuló como sanchista, aunque sí admitió su cercanía en las primarias a Patxi López.

El caso de Ruiz-Sillero

La trifulca en el PP en la elaboración de las listas como consecuencia de la guerra de las primarias ha dejado fuera a varios veteranos, como Rosario Alarcón, Jaime Raynaud, José Antonio Miranda y la arenista Patricia del Pozo. Ha sido una sorpresa, sin embargo, cómo queda relegada a un puesto sin salida garantizada en las listas de Cádiz Teresa Ruiz-Sillero, sobre todo porque es una de las pocas parlamentarias que se decantó por Pablo Casado en las primarias.

La diputada del PP ha ejercido de martillo pilón contra el PSOE sobre los casos investigados de corrupción en la Junta andaluza. A su marcaje nada fácil a los consejeros socialistas en la Cámara se debe la frase histórica de esta legislatura: «¡Me casé con un tieso. Mire sus nóminas!», pronunciada por la presidenta, Susana Díaz, ante el acoso de Sillero sobre el papel de su marido en la comisión de investigación de los cursos de formación.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos