Andalucía: continuidad o cambio

Andalucía: continuidad o cambio
Felip Ariza

6,5 millones de electores deciden hoy sobre la resistencia del PSOE a 36 años de gobiernos y el reto de una derecha dividida a dar un vuelco histórico

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

Andalucía vuelve a votar hoy bajo la mirada atenta de España. Las undécimas elecciones autonómicas andaluzas deciden el futuro político de esta comunidad, la más poblada del territorio español con 8,5 millones de habitantes, pero también son antesala del largo ciclo electoral de 2019, con otras autonómicas, municipales, europeas y probablemente generales. Lo que pase aquí, será diseccionado en clave nacional. Un censo de 6,5 millones de electores están llamados a las urnas para elegir a 109 diputados del Parlamento, que a su vez decidirán quién de los cinco candidatos de los partidos con representación cameral, y por ello con más posibilidades, Susana Díaz (PSOE), Juanma Moreno (PP), Teresa Rodríguez (Adelante Andalucía) y JuanMarín (Ciudadanos), gobernará la Junta de Andalucía, la administración pública con el segundo presupuesto de España, 34.759 millones de euros. La actual presidenta de la Junta, Susana Díaz, parte como favorita según las encuestas, pero de nuevo en las elecciones andaluzas confluyen factores que la convierten en observatorio de la volatilidad política de estos tiempos de gobiernos de minorías y parlamentos fraccionados. El todo puede pasar esta noche de elecciones está en la mente de todos los candidatos. A la hora del escrutinio de los sufragios no valdrá solo quién gane, sino quién suma para gobernar. A diferencia de otras elecciones, la campaña ha estado marcada por los posibles pactos a partir de mañana lunes y se han fijado dos bloques: Uno de centro izquierda con PSOE y Adelante Andalucía y otro de centro derecha con PP y Ciudadanos. Uno de los bloques liderado, curiosamente, por mujeres y otro por hombres. El Gobierno de la Junta saldría de uno de estos dos, salvo que Cs o Adelante se desdigan.

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El candidato de Cs, Juan Marín, ha insistido que no facilitará la investidura de Susana Díaz como en 2015, mientras que Juanma Moreno firmó ante notario que tampoco lo hará aunque el PSOE sea el partido más votado. La candidata de Adelante, Teresa Rodríguez, ha advertido que no entrará en la Junta con Susana Díaz, pero tampoco dejará pasar a la derecha, por lo que convertirá al Parlamento en el timón de las políticas de Andalucía. Solo Susana Díaz ha dicho que estará abierta a hablar con todos. El resultado indicará cómo será el gobierno, si en solitario de un partido o en coalición y qué influencia habrá en las políticas el peso de cada uno. Otra forma de mirar este 2D es cómo resistirá Susana Díaz a 36 años de gobiernos socialistas ininterrumpidos y si una derecha dividida, PP y Cs, conseguirá el reto de un vuelco histórico con la alternancia en Andalucía desde sus primeras elecciones en 1982.

Aunque las encuestas dibujan un nuevo escenario político en la provincia, el alto nivel de indecisos y la existencia de voto oculto hacen que haya una gran incertidumbre sobre el reparto de los 17 escaños en juego

Eclosión de Vox

Hay otros factores a tener en cuenta. A la competencia de PP y Ciudadanos por el espacio conservador se ha sumado Vox, el partido que ha eclosionado en la campaña movilizando a ese segmento muy de derechas descontento con el PP. Vox disputará a Cs la simpatía del electorado andaluz crítico con el gobierno del PP por su hacer en Cataluña y sus casos de corrupción, pero si logra escaños y estos suman con sus competidores los 55 necesarios para la mayoría absoluta, habrá vuelco político en Andalucía. Los líderes nacionales de PP, Pablo Casado, y Ciudadanos, Albert Rivera, han confirmado en la campaña que no rechazarán los apoyos del partido de extrema derecha, al que Susana Díaz acusa de «racista» y contrario a los derechos de las mujeres.

Los andaluces, pues, decidirán hoy cuál de los bloques gestionará las competencias más cercanas a la vida cotidiana: la sanidad, la educación, los servicios sociales, que se llevan el 80% del presupuesto autonómico, y las políticas activas de empleo en la comunidad con más paro de España, un 23% frente al 14,5% de la media del país.

En la actualidad PP (33) y Cs (9) suman 42 diputados y PSOE (47)y Adelante (Podemos, 15, e IU, 5) un total de 67. La mayoría absoluta está en 55 escaños. Para producirse el vuelco el bloque de la izquierda debería perder 13 diputados a favor de los partidos de la derecha. Las encuestas han coincidido en pronosticar una mayoría insuficiente y a la baja del PSOE y un triple empate de los demás partidos.

La eclosión de Vox será uno de los factores a tener en cuenta en el resultado electoral

La urnas pondrán luz y clarificarán el mapa político de Andalucía, que no siempre obedecen a los estudios demoscópicos. Hay que recordar que se presentan 23 partidos y seis coaliciones y que los restos en el sistema de reparto de escaños de la Ley D'Hondt juegan un papel decisorio hasta última hora. La noche electoral se prevé de alta tensión. En la campaña además de Vox también ha tenido protagonismo el partido animalista Pacma, que en las de 2015 obtuvo 31.735 votos, casi el doble que Vox (18.017)

Ese todo puede pasar ha hecho que esta campaña sea de gran dureza entre los contendientes. Los principales candidatos se conocían de las elecciones de 2015 y han sido litigantes cada quince días en las sesiones de control en el Parlamento. La campaña no ha aportado grandes novedades en las estrategias de confrontación y tampoco de promesas electorales, pero sí una mayor crispación.

Habrá lectura nacional sobre la rivalidad Rivera-Casado y la resistencia del PSOE

Tanto Juanma Moreno (PP) como Juan Marín (Cs) han apostado por la corrupción como arma arrojadiza contra la rival socialista, Susana Díaz, por el 'caso de los ERE', cuya finalización del juicio a 22 excargos socialistas, entre ellos los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán, ha coincidido con la campaña. El candidato de Cs también ha utilizado los casos de corrupción del PP, como Gürtel y Bárcenas, contra Moreno. El exvicepresidente del Gobierno del PPcon Aznar, Rodrigo Rato, entró en prisión dos semanas antes de la campaña por el caso de las 'tarjetas black' de Bankia. El PP hizo comparecer a Susana Díaz en el Senado por los ERE también días antes de la campaña y a Manuel Chaves y José Antonio Griñán durante esta. Y Moreno inició su ofensiva electoral en octubre delante de un club de alterne en el que un excargo socialista se gastó en 2010 casi 15.000 euros con una tarjeta de la Junta.

Los casos judiciales de corrupción y los 36 años de gobiernos continuados del PSOE en Andalucía (con diferentes aliados, PA, IU y Cs en varias ocasiones) han sido, junto con el paro, las principales bazas de la oposición, incluida Adelante, para erosionar a Susana Díaz. Esta se ha defendido con que en sus cinco años al frente de la Junta no ha habido «ni una mancha». Díaz se presenta como garante de estabilidad política en una etapa de crecimiento en Andalucía, frente a los partidos que promueven el «bloqueo» con el único fin de desalojarla de la Junta. Se ha arrogado la creación de más de 500.000 empleos en su etapa y promete aminorar el paro nueve puntos con más incentivos a los jóvenes; bajada de impuestos a los agricultores menores de 40 años; más economía verde; un incremento de 12.00 profesores, 24 nuevas instalaciones sanitarias y un plan contra tópicos peyorativos sobre Andalucía para que se conozca como un territorio tecnológico, que exporta aviones además de aceite.

Juanma Moreno se presenta como la verdadera «garantía de cambio» en Andalucía después de casi cuatro décadas de «régimen» socialista para oxigenar la democracia y dar impulso a una comunidad con parámetros de cola en empleo y educación. Promete una bajada masiva de impuestos, entre ellos el de sucesiones, para incentivar la economía y cuota cero a la Seguridad Social para jóvenes menores de 30 años; mejorar el poder adquisitivo de médicos y profesores y la limitación de mandatos.

Teresa Rodríguez se presenta como la verdadera izquierda de gente a pie de calle, defiende la economía verde, una banca pública para las pequeñas empresas, mayores inversiones en infraestructuras y fijar por ley incrementos de gasto en sanidad, educación y servicios sociales del 5% al 2% del PIB.

Juan Marín se presenta como el candidato del verdadero cambio en Andalucía tras 36 años de «fracasos» del PP para la alternancia. Promete bajar el IRPF dos puntos, otra rebaja del impuesto de sucesiones, una tarifa plana de 50 euros para autónomos que no lleguen al salario mínimo interprofesional, un plan de choque contra el fracaso escolar y otro para mejorar la sanidad.

Primera vuelta

Todas estas propuestas con acento andaluz por las que hoy se vota han quedado diluidas en una campaña marcada, como se ha sugerido al principio, por el ojo Cíclope de la política nacional. La omnipresencia de líderes nacionales del PP y Cs han conferido a estos comicios la etiqueta de una primera vuelta de las generales. Para Pablo Casado es su primera prueba de fuego tras su elección como presidente nacional del PP en julio. Compite con Albert Rivera, presidente de Cs, por el liderazgo de la alternativa conservadora y liberal a Pedro Sánchez. Ambos se han implicado como si fueran ellos los candidatos, por lo que el resultado servirá de termómetro de si habrá o no 'sorpasso'.

También habrá análisis del resultado del tándem novedoso en política de Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo, líderes de Podemos e IU, y si este permite vislumbrar otro 'sorpasso' al PSOE en el futuro. Es significativo que las expectativas generadas durante la campaña hayan hecho a Pablo Iglesias convocar primarias para confirmarse como candidato. Para Pedro Sánchez es importante un buen resultado del PSOE de Susana Díaz para afianzarse y calibrar el adelanto de las generales.

Con todo, la expectación última está en si Vox logrará escaño, como anticipo a la vuelta de la extrema derecha a los parlamentos y la homologación de España al resto de Europa. Con la paradoja de que sea el de Andalucía el primero que albergue un partido que pide la desaparición de las autonomías. Y en una fecha emblemática, a dos días del Pacto de Antequera y las manifestaciones del 4-D de 1977, génesis de la autonomía de Andalucía.

Así votó Andalucía en las Autonómicas de 2015.
Así votó Andalucía en las Autonómicas de 2015. / SUR