«Hay solución si el mundo rural y el urbano se sientan a hablar»

Diego Isabel, director de la fundación NESI./SURr
Diego Isabel, director de la fundación NESI. / SURr

La fundación que dirige este ingeniero de Montes, reúne en Málaga por segunda vez a cientos de activistas para el cambio hacia un futuro sostenible

José Vicente Astorga
JOSÉ VICENTE ASTORGA

Vive en Málaga desde hace ocho meses después de estancias en Holanda y Reino Unido como director de la fundación NESI (New Economy & Social Innovation), que por segundo año reúne en Málaga a onegés y activistas para un futuro sostenible gracias sobre todo al apoyo de Ayuntamiento, Diputación y UMA. Diego Isabel ha trabajado sobre todo como asesor de empresas y administraciones en iniciativas para un cambio de modelo económico.

–Dentro del movimiento internacional, ¿qué representa NESI?

–En el mundo hay muchas redes que trabajamos por ese cambio de modelo En el mundo de la banca, como la Alianza Mundial de Banca con valores, que estará presente, u otros movimientos como los de la economía del bien común, la economía circular. El Foro NESI pretende desde 2017 identificar aquello que podamos hacer juntos que no podemos hacer por separado. La idea central de la carta NESI de Málaga de hace dos años fue la economía del bienestar al servicio de las personas y del planeta. Este año pretendemos bajo una dinámica innovadora que los participantes elaboren un documento sobre qué tenemos que hacer empresas, gobiernos y ciudadanos para ese cambio en campos como la alimentación, textil, vivienda, trabajo. Habrá grupos de cocreación, de 70 u 80 personas trabajando sobre los cambios necesarios. Para charlas, ya tenemos Internet, La oportunidad de reunir gentes es precisamente la de trabajar juntos.

–¿España también es una anomalía en los movimientos de transformación hacia otra realidad económica y social?

–Llevo seis años entre Inglaterra y Holanda y mi visión es que tenemos todas las semillas para este cambio, pero el contexto político es el que es, con un debate económico oportunista, sólo sobre propuestas fiscales. No nos lo creemos, cuando en este país hay gente que lo hace de maravilla, gente innovadora capaz de afrontar problemas de forma mucho más creativa que en sociedades que lo son menos... En España tenemos ese complejo de inferioridad.

–¿El movimiento que nace en torno a la adolescente Greta marca ráun antes y un después en la pauta en la necesidad de cambio?

–Greta es una excepción, una niña autista que es más sensible y atenta a la realidad y ha conseguido que entre los jóvenes despertar con una chispa para cambiar el mundo. Precisamente los protagonistas locales de ese movimiento estarán con nosotros este viernes en el festival de clausura.

–¿Es pantalla pasada el ecologismo incorporado al discurso político?

–Nuestro afán es conectar a mucha gente innovadora que ya está cambiando las cosas. Estos tres días sirven para hacer 'lobby' político positivo. Sea el que sea el presidente de España, lo que nos interesa es que escuche nuestras propuestas para cambiar la economía. Todo lo que hagamos en paro, vivienda, inmigración... será poner parches.

–¿Qué países dan pasos correctos hacia ese cambio que defiende?

–Prácticamente, ninguno salvo algunos latinoamericanos... Chile o Costa Rica, por ejemplo, tienen cosas muy interesantes. No han perdido el contacto con la naturaleza ni con la problemática social, algo en lo que las sociedades más desarrolladas sí ocurre.

–La España vaciada es motivo de preocupación. Hay quien ve la tecnología como varita mágica para revertir el despoblamiento rural...

–Son un medio no un fin. Las nuevas tecnologías son como un martillo: puedes construir un mueble o matar a alguien. Lo cierto es que las ciudades se están haciendo invivibles y caras, y un problema se soluciona con el otro. Si el Ayuntamiento de Madrid llega a acuerdos con municipios para colaborar con provincias limítrofes... pero estamos con la manía de pensar de forma constreñida. Creo que habría espacio para muchas políticas, y ese horizonte no está lejos si el mundo rural y urbano se sientan a hablar.

Moda sostenible

–¿Qué iniciativas concretas se deben a NESI?

–Uno, por ejemplo, la moda sostenible. Veganized, dos chicos alemanes que reutilizan redes de pesca para confeccionar ropa ecológica. En Málaga. En vivienda, la bioconstrucción con madera, tierra y piedra. En Málaga, trabajan en ello Pablo Farfán o una empresa que hace adobe con tierra compactada. En Madrid hay empresas a mayor gran escala.

–¿La próxima iniciativa de NESI?

–Mucha gente nos pide formación y vamos a avanzar en la NESI Academy, con máster en nueva economía. Lo queremos hacer a este año. Formar a líderes tanto para empresas como instituciones y ONG.

–¿Firmaría por que el cambio lo vieran sus nietos?

–Soy más ambicioso. Quiero verlo yo. Cuando escuchamos lo de trabajar para las futuras generaciones creo que lo que en realidad esconde la frase es una excusa.

–¿Llegaremos a ese cambio antes por las evidencias del cambio climático que por convencimiento?

–Yo deseo una vía natural, 15 o 20 años, pero la crisis climática puede acelerarla y obligar a hacer ese gran cambio desde la ruptura.

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