La Cartuja vuelve al mercado exterior después de un siglo

Mario Vázquez Iriberri, consejero delegado y accionista de La Cartuja, posa en el almacén de vajillas./J. M. Serrana
Mario Vázquez Iriberri, consejero delegado y accionista de La Cartuja, posa en el almacén de vajillas. / J. M. Serrana

La histórica loza sevillana ha seducido a más de 40 clientes internacionales con una oferta de piezas clásicas y contemporáneas, algunas adaptadas a la comida asiática

E. FREIRE

El marqués de Pickman, probablemente, nunca imaginó, cuando fundó la fábrica de loza sevillana en 1841, que en las casas de China, Corea delSur o Japón se serviría algún día comida asiática en vajillas de La Cartuja. El nuevo proyecto empresarial que ha relanzado la centenaria marca sevillana está apostando fuerte por la exportación y ya ha conseguido pedidos importantes en mercados orientales. «La vía internacional no se había abierto desde los tiempos del marqués. Hace prácticamente un siglo que no se exportaba. Ha sido una sorpresa que el producto resulte tan atractivo en Asia», señala Mario Vázquez Iriberri, consejero delegado y accionista de La Cartuja. La firma ha renovado su catálogo de piezas con boles y bandejas adaptados a los usos orientales, realizados con sus decorados clásicos de la flor de lis, el 202 rosa o Ceilán.

Junto a ello, la innovación se apoya en colecciones de autor que la firma está presentando en grandes ferias comerciales. «Otra gran sorpresa ha sido que más del 50% de todas las ventas internacionales son de nuevo producto, lo que significa que estamos cogiendo también mercado con las nuevas creaciones», subraya Vázquez Iriberri. «La renovación de la marca no es un salto al vacío. Partimos de la esencia, incluso hemos recuperado la pintura a mano, y la situamos en un contexto más contemporáneo y moderno. Y eso está gustando muchísimo, aunque siempre mantendremos los modelos clásicos», recalca.

La empresa

Estrategia
La exportación y la renovación del catálogo con nuevas colecciones de autor son las grandes apuestas de La Cartuja en esta nueva etapa. Asia ySudamérica son los mercados en los que crece más rápidamente.
Fábrica
La empresa sevillana tiene su taller en Salteras donde trabajan 67 artesanos. La marca del ancla ha recuperado el tradicional pintado a mano de las piezas.

Junto a Asia, Sudamérica es el otro gran mercado donde La Cartuja se está implantando con más rapidez. Ya ha conseguido abrir la puerta de una de las grandes cadenas mexicanas, Palacio del Hierro, y de un grupo de tiendas en Perú. Junto a ello,en Europa va a desplegar agentes comerciales en Italia, Francia y Alemania con las miras puestas en distribuidores de decoración del segmento premium. «Ya tenemos alrededor de 40 clientes internaciones. Son tiendas especializadas en diseño y en productos muy exclusivos de decoración que buscan productos especiales».

En España, La Cartuja está presente en todos los centros de El Corte Inglés y en tiendas especializadas. Junto a la distribución comercial, el canal Horeca y las colaboraciones especiales con empresas e instituciones como la Fundación Miró a la Alhambra de Granada, son otras vías de crecimiento.

La Cartuja tiene su taller en Salteras, donde trabajan 67 artesanos en oficios como los de maestro colador, moldista, pintor de modelos y matrices, repasadores, pegadores de asas de tazas o decoradoras especializadas en los calcos exclusivos de la marca. Junto a Mario Vázquez Iriberri, la compañía madrileña European Lifting Company, como socio inversor, son los artífices de la nueva resurrección de histórica empresa sevillana.

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