Primera ronda

Muguruza es una sombra de sí misma

Garbiñe Muguruza golpea la bola. /Adrian Dennis (Afp)
Garbiñe Muguruza golpea la bola. / Adrian Dennis (Afp)

La española cae por primera vez en cuatro años en primera ronda de Wimbledon ante la número 121 del mundo

ENRIC GARDINERMADRID

No hay consuelo ni explicación para lo vivido este martes en la pista 3 de Wimbledon. Garbiñe Muguruza, campeona del torneo en 2017, enfilaba su primer duelo de la temporada en hierba ante la número 121 del mundo, Beatriz Haddad Maia.

Una brasileña a la que ya había aplastado hace dos años en Cincinnati y que nadie podía presagiar que se convertiría en la pesadilla de una nublada tarde de verano en Londres.

La sudamericana, en una de las victorias más importantes de su carrera, se impuso a Muguruza por un doble 6-4 y rompió los sueños de la española de reencontrarse con la gloria en el último escenario que la vio triunfar.

La derrota marca dos años de desastres en Wimbledon, después de que el año pasado cayese, también de forma inesperada, en segunda ronda.

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«Es un día duro. Es un poco triste estar fuera de Wimbledon, que es un torneo muy especial», reconoció con semblante muy serio Garbiñe Muguruza tras su eliminación. «Estoy decepcionada por no haber sabido ganar el partido. Ella ha sacado muy bien y ha cometido pocos errores», lamentó la hispano-venezolana.

Muguruza recordó haber tenido «algunos problemas físicos que ya arrastraba desde Roma», y por ello decidió no jugar otros torneos antes de Wimbledon. «Es muy difícil estar siempre al nivel más alto. Una vez que has alcanzado resultados buenos y has levantado trofeos la gente espera siempre eso, pero no es realista», intentó justificar Muguruza. «No jugaré en una temporada hasta que sienta ganas de volver a jugar», sentenció muy afectada.