Christian Jongeneel vela armas en Hawái

Christian Jongeneel, ayer en la isla de Oahu, desde donde acometerá la travesía del Estrecho de Molokai. /SUR
Christian Jongeneel, ayer en la isla de Oahu, desde donde acometerá la travesía del Estrecho de Molokai. / SUR

El malagueño ultima los preparativos para acometer la travesía solidaria de 55 kilómetros del Estrecho de Molokai, entre las islas de Oahu y Molokai, una de las franjas de aguas que registra las mayores olas del mundo

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Christian Jongeneel está en la isla de Oahu mirando al cielo, al océano y a las palmeras para ver si hay olas, llueve o hace sol... El nadador malagueño no está de turismo, tampoco fue a hacer surf a la meca de este deporte; está allí para acometer añadir un nuevo desafío a su larguísima lista de retos superados. Su objetivo es nadar desde la isla de Oahu a la de Molokai por el estrecho del mismo nombre, uno de los más complejos del mundo por las grandes olas que se registran en esa zona. Jongeneel se hospeda en la casa de Duane Desoto,campeón del mundo de longboard en 2010 y lo que en Estados Unidos y otros países se denomina un 'waterman', una persona que vive vinculada al océano y lo disfruta de múltiples maneras. Más o menos como Jongeneel, que ha convertido el mar en el escenario de sus grandes gestas por todo el planeta con la Asociación Brazadas Solidarias.

Su fin, como en otras ocasiones, es solidario para la labor que la Fundación Vicente Ferrer realiza en La India. En este caso se ha propuesto recaudar dinero para instalar depuradoras de agua en colegios de una de las zonas más pobres de este país, en la que los niños, al no disponer de agua potable contraen todo de enfermedades por este motivo e incluso mueren.

El malagueño tendrá que elegir ahora el día que realizar la travesía de 55 kilómetros. Se tienen que dar unas condiciones lo más favorables posibles teniendo en cuenta que el Estrecho de Molokai es una franja de agua bastante compleja. Las olas, el viento, las fuertes corrientes van en aumento a medida que pasan los días, pues hay que tener en cuenta que en el invierno hawaiano es cuando se registran las peores condiciones en el mar, con olas que en determinadas zonas del archipiélago pueden superar los diez metros de altura. Por este motivo, Jongeneel se ha instalado en la casa de unos locales que conocen la zona y con los que saldrá a nadar durante varios días para adaptarse a la temperatura del agua y a las corrientes. A 13.006 kilómetros de distancia, Jongeneel ha establecido su cuartel general en la zona de Makaha, muy cerca del North Shore hawaiano, donde dentro de unos meses finalizará el campeonato del mundo de surf, coincidiendo con la llegada de las grandes marejadas. Antes de que eso ocurra, el malagueño acometerá un desafío que raras veces se realiza a nado, aunque si en canoa o en tablas de remo.

El malagueño es consciente de que este es un reto bastante peculiar respecto a los que ha realizado con anterioridad. Quizá es más 'corto', pero tiene otros peligros. Además de las corriente y las olas, la población de tiburones en la zona es muy alta, se trata de especies de escualos como el toro o el tigre que son potencialmente peligrosos, así que la labor de los barcos de apoyo durante la travesía y su propia mentalización serán claves.

Su objetivo es recaudar fondos para instalar depuradoras en colegios de La India de la mano de la Fundación Vicente Ferrer

Jongeneel se ha preparado a conciencia como suele ser habitual en él, con largas sesiones a nado frente a la costa de Málaga, aunque muy a su estilo. «Yo soy muy arcaico y me voy guiando por los edificios que hay en Rincón de la Victoria, la torre del Mercadona de Chilches y así (más risas)... No cuento los metros. Es cierto que la gente a veces alucina porque suele llevar los entrenamientos programados, publica porcentajes, tiradas... Yo llevo el reloj más barato del Decathlón...», comentaba en abril en una visita a SUR cuando empezó la preparación de este reto.

Y así le ha ido muy bien hasta ahora. Cruzó el Estrecho de Gibraltar, le pareció poco y lo hizo ida y vuelta, también nadó de Inglaterra a Francia por el Canal de la Mancha, cruzó el estrecho de Cook (Nueva Zelanda), hizo la travesía Al-Assad de Siria, atravesó el Canal de Santa Catalina infestado de tiburones (California), se adentró en la Puerta de la India (Mumbai), le dio dos vueltas a la isla de Manhattan en Nueva York (93 kilómetros) e incluso nadó de Tenerife a Gran Canaria en la que ha sido su última gran gesta.