Alfonso Wucherpfennig: Una vida dedicada a la piscina

Wucherpfennig, en la piscina olímpica de Pekín 2008, donde fue juez en la calle en la que Phelps logró su octavo oro. /SUR
Wucherpfennig, en la piscina olímpica de Pekín 2008, donde fue juez en la calle en la que Phelps logró su octavo oro. / SUR

Comenzó en la natación en una época en la que no había piscinas cubiertas y solo se entrenaba en verano. Su dedicación en el arbitraje le llevó a ser testigo directo de las hazañas olímpicas de Phelps

FERNANDO MORGADO

La de Alfonso Wucherpfennig (Málaga, 1955) es una vida ligada a la piscina. Primer malagueño de su familia, de raíces alemanas, vascas y andaluzas, Wucherpfennig lo ha sido casi todo en el mundo de la natación. Empezó como nadador en una época en la que en Málaga aún no había piscinas cubiertas, y el entrenamiento para las competiciones se ceñía a los meses de verano. Sus recuerdos estivales de juventud están asociados a la piscina del Real Club Mediterráneo, donde Wucherpfennig y sus compañeros de equipo lograron que en la capital de la Costa del Sol se fomentara la práctica de la natación y el waterpolo. «En invierno todo el entrenamiento era físico, alrededor de la piscina. Corríamos por el paseo marítimo en los 70, cuando nadie lo hacía, y los coches nos pitaban. Después terminábamos en el mar. También había alguna competición simbólica y hacíamos pentatlón moderno. En verano teníamos cuatro meses para ponernos en forma y competir. Aun sin piscina cubierta, estuvimos a punto de jugar en la liga nacional de waterpolo», recuerda el ahora presidente del Comité Técnico de la Liga Europea de Natación.

La ambición de aquel grupo por mejorar hizo posible que las siguientes generaciones de nadadores malagueños dispusieran de instalaciones adecuadas. «Organizamos unas fiestas en el club para recaudar dinero y ayudar a la directiva a hacer realidad la piscina cubierta. Durante años la piscina del Mediterráneo y la del Cerrado de Calderón fueron las únicas cubiertas de Málaga. Entonces trajeron al Cerrado el Centro de Tecnificación Nacional, empezaron a venir nadadores y a subir el nivel. Aparecieron talentos como María Peláez, Carmen Collado... Aunque no pudimos desarrollar por completo nuestra faceta como deportistas, siempre hemos intentado contribuir a que otros sí pudieran», asegura Wucherpfennig.

Formación

Cuando terminó su carrera deportiva, pasó a ser técnico y, más tarde, árbitro de natación, todo ello sin dejar de lado su profesión de arquitecto técnico. «Empecé como árbitro para seguir vinculado al deporte, pero desde el principio mi intención era formarme y evolucionar lo máximo posible. Tuve la suerte de tener a mi lado a Eduardo Hernández, que era presidente del Comité Nacional de Árbitros de la Federación Española de Natación, y contó conmigo para el Mundial de Madrid en 1986», explica.

«Ser árbitro de natación en unos Juegos fuera de tu país es muy difícil»

«Ver a Phelps nadar era impresionante; ganaba las pruebas en los virajes»

Entonces llegaron los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, que marcarían la historia del deporte nacional y también la carrera como juez de Alfonso Wucherpfennig. «Aquellos Juegos marcaron un antes y un después en cuanto a organización. Para nosotros, los árbitros españoles, fue una experiencia importante. Nos dimos a conocer y establecimos relaciones con la Federación Internacional de Natación (FINA), que empezó a contar con nosotros para más competiciones. Fuera de tu país no es fácil, porque el número se reduce mucho. En unas Olimpiadas hay ocho árbitros europeos, y hay que entrar ahí», comenta Wucherpfennig, que también estuvo en Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012.

Para el malagueño «cada Olimpiada te marca de una forma diferente», aunque es de la cita de Pekín de la que guarda un recuerdo imborrable. Allí fue testigo directo de la hazaña del nadador estadounidense Michael Phelps, que logró convertirse en el máximo medallista de oro en una sola edición de los Juegos bajo la atenta mirada de Wucherpfennig, juez asignado en la calle donde nadaba el equipo norteamericano de los 4x100 estilos. «En aquel momento lo que quería era que no ocurriese nada raro en algún viraje o relevo, porque podría suponer una descalificación. Luego pude ser de los primeros en felicitarle. En natación puedes participar más de las vivencias de los deportistas, estás cerca de ellos», aclara.

Récords

La experiencia en China fue «gratificante» para Wucherpfennig. «En cada final se batía un récord del mundo gracias a los bañadores de poliuretano. Para mí Phelps es el nadador más impresionante que he visto, por su forma de nadar, su suficiencia... Ganaba las pruebas en los virajes, por su trabajo ondulatorio. También me impactó ver competir a Mireia Belmonte en Londres y a Katinka Hozzsú», apunta.

Alfonso Wucherpfennig, que ha participado además en tres mundiales y más de 30 campeonatos de Europa, fue también delegado de la Federación Andaluza de Natación y ocupó varios cargos en la Federación Española de Natación. A sus 64 años, sigue implicado en la organización de eventos de primer nivel. Acaba de participar en reuniones del comité técnico en Roma y San Petersburgo y organiza seminarios de arbitraje.

El tiempo libre del que dispone lo dedica, sobre todo, a disfrutar de su familia, en especial de sus dos nietas. Su hijo Alfonso heredó su pasión y es presidente del Club Waterpolo Málaga. «Me gusta viajar y ver deporte. Soy aficionado de Unicaja y lo sigo desde la época del Caja de Ronda. Ahora intento transmitir mi afición a mis nietas. También me gusta ir por el paseo marítimo hasta el centro, te das cuenta de cómo ha cambiado Málaga a mejor», apunta.