Irán se queda en la orilla

Irán se queda en la orilla

Taremi perdona en la última jugada el que tanto que les hubiera dado la clasificación después de que Ansifarad empatara el golazo inicial de Quaresma

MIGUEL OLMEDA

Quizá algún día Carlos Queiroz tenga una estatua frente al Estadio Azadi de Teherán. Su trabajo al frente de la selección iraní a lo largo de los últimos siete años merece semejante homenaje. Después de dar la campanada contra Marruecos en la última jugada y rozar la machada frente a España, el combinado asiático tenía ante sí el más difícil todavía, pero se quedó en la orilla. Las lágrimas de Taremi fueron las de todo un país después de que el centrocampista perdonase, sólo ante Rui Patricio en el área pequeña, el gol de la remontada, el de la clasificación para octavos de final por primera vez en su historia. Se fue al lateral de la red.

YouTube se puso en marcha en febrero de 2005 para que el mundo pudiera ver a la carta 'highlights' de Ricardo Quaresma y trece años después la segunda web más visitada del planeta está repleta de goles de 'trivela' del extremo luso. En el Mordovia Arena, al filo del descanso, Portugal se atascaba en la frontal de Irán cuando el '20' recibió una pared en el pico derecho del área. Los 40.000 que ocupaban sus asientos en la grada imaginaron al unísono una finalización que Quaresma, ya camino de los 35, reprodujo de inmediato con los ojos cerrados: un golpeo con el exterior suave y a la escuadra, imparable para Beiranvand. Un tanto que forma parte del imaginario colectivo de toda una generación.

1 Irán

Beiranvand, Rezaeian, Pouraliganji, Hosseini, Haji Safi (Mohammadi, min. 56), Ezatolahi (Ansarifard, min. 75), Jahanbakhsh (Ghoddos, min. 70), Ebrahimi, Taremi, Amiri y Azmoun.

1 Portugal

Rui Patricio, Cédric, Pepe, Fonte, Guerreiro; William Carvalho, Adrien Silva, Joao Mário (Joao Moutinho, min. 84), Quaresma (Bernardo Silva, min. 69); Cristiano y André Silva (Guedes, min. 96).

GOLES
0-1: min. 45, Quaresma. 1-1: min. 92, Ansarifard, de penalti.
ÁRBITRO
Enrique Cáceres (Paraguay). Mostró tarjeta amarilla a Guerreiro, Quaresma y Cristiano de Portugal; y a Haji Safi y Azmoun de Irán.
INCIDENCIAS
Partido correspondiente a la tercera y última jornada del Grupo B del Mundial de Rusia 2018, disputado en el Mordovia Arena de Saransk.

Hasta ese momento el partido había seguido un guión que nunca ganará el Oscar. Como era de esperar, Portugal encerró a Irán en su propio campo. ¿O fue Irán quien se dejó encerrar? El caso es que de todos modos el dominio luso no se tradujo en ocasiones claras de gol. De hecho, las oportunidades de peligro, que haberlas las hubo, llegaron precedidas de errores persas. Concretamente, de su portero.

Carlos Queiroz había dicho en la previa del choque que este partido era «el más importante» en sus siete años como seleccionador iraní, y al pobre Beiranvand la presión le pasó factura en el tramo inicial. Que si una salida en falso cuando su central lo tenía todo a favor para despejar y que Joao Mário no aprovechó, que si un centro manso y bombeado que dejó escapar a los pies de un despistado André Silva... Y los suyos, vaya sorpresa, intentando buscarle las cosquillas a los lusos al contragolpe. Varias veces funcionó el plan, la más franca en una carrera de Jahanbakhsh por la derecha cuyo pase atrás remató desastrosamente Amiri en el balcón del área.

Noche negra de Cristiano

Obligado a darle una vuelta a su estrategia inicial, Queiroz adelantó a los suyos tras el paso por los vestuarios. De corta la manta persa, que cubre la cabeza pero destapa los pies y viceversa, Portugal encontró el área iraní con cierta facilidad y Cristiano, viejo zorro en esas lides, se fue al suelo buscando un penalti que no hubiera encontrado sin la ayuda del VAR, el mejor amigo de los árbitros en este Mundial. Sea como fuere, el '7' esta vez no tenía el día. Disparó fuerte y a un lado como de costumbre pero Beiranvand, ya más sereno, adivinó el lanzamiento y mantuvo el 0-1. Que Cristiano –más sólo que la una en el frente de ataque– estaba fuera del choque quedó claro poco después cuando se jugó la expulsión en una pataleta incomprensible. Agredió a Pouraliganji con un manotazo en el rostro pero el árbitro, después de consultar el vídeo de la jugada, se limitó a amonestar al delantero luso.

Restaban diez minutos e Irán, con más corazón que cabeza, se volcó sobre el área de Rui Patricio. Portugal le cedió terreno y también el balón y se dedicó a achicar agua. Parecía que el plan funcionaba hasta que Cédric metió la mano donde debía meter la cabeza para interceptar un cabezazo sin peligro de Azmoun. De un pelotazo desesperado resultó un penalti, VAR mediante, que Ansarifard reventó a la escuadra... Y todo Irán comenzó a soñar con un milagro que nunca llegaría. Le faltaron escasos centímetros, suficientes para que Cristiano y compañía estén en octavos como segundos de grupo.

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