El Palo se enfría en San Ignacio

Un momento del encuentro./
Un momento del encuentro.

El Granada B supo hacer su fútbol y se impuso por la mínima en un partido aburrido

EMILIO MORALESMálaga

Cuando se hablaba durante la semana sobre la falta de gol en El Palo, la plantilla opinaba que era mejor empatar que perder. No obstante, si no se marca, siempre se corre el riesgo de que lo haga el rival. Y ayer sucedió. El Granada B consiguió ganar por la mínima en un partido en el que el fútbol brilló por su ausencia.

0 El Palo

Pol Ballesté (2), Manolo Gaspar (2), Igna(2), Jesule (1), Nacho Aranda (2), Cala (3), Marín (Salvi (1), minuto 60), Quique (1), Durán (1) (Zamorano (1), minuto 71), Juanillo (2) y Pirulo (1) (Amaya(s/c), minuto 86).

1 Granada B

: Dimitievski (2), Corozo (1), Medina (2), Luis Lozano (2), Morante (2), Suleyman (1), Álex Carmona (1), Uche (1), Cuero (3), Sergio Martín (2) (Adolfo (s/c), minuto 91) y Clifford (2) (Luzinho (2), minuto 71).

La primera parte comenzó sin ritmo, y a ambos equipos les costó entrar en el partido. Poco a poco, El palo fue adueñándose del cuero, con la banda izquierda, como de costumbre, como principal baza ofensiva. Juanillo se mostró muy activo, y brindó a la grada muchas jugadas al primer toque. Después de varias acometidas, el Granada espabiló. Clifford, el hombre más adelantado, supo moverse bien entre líneas, circunstancia que hacía que la zaga estuviese muy pendiente de sus movimientos.

En el minuto 30, la defensa se ancló en un balón largo creyendo que era fuera de juego, el delantero rival recogió el cuero y la falló por poco. Pol supo tapar muy bien. Por su parte, el equipo malagueño seguía empeñado en usar las bandas para atacar, pero pecó de poca verticalidad. El centro del campo paleño en los primeros 45 minutos tuvo escaso protagonismo. Se necesitaba más pausa.

Tras la reanudación, Cala comenzó a entrar más en juego, y el centro del campo tomó más protagonismo. Los primeros minutos de la segunda mitad fueron los mejores para los locales. Tuvieron mucho empuje, y poco a poco fueron ganando metros. En las jugadas a balón parado consiguieron crear peligro, ya que se encontraban en el campo jugadores altos como Nacho Aranda y Pirulo, y por supuesto, el mejor cabeceador del equipo, el capitán Jesule.

En los mejores momentos para los blancos, en los que la grada parecía despertar de su letargo llegó el gol de los granadinos. En un despiste de marcas, Cuero se plantó delante de Pol Ballesté y no falló. El estadio enmudeció de nuevo. Desde ese momento, los jugadores pusieron toda la carne en el asador para intentar darle la vuelta al encuentro. Pirulo la tuvo en sus botas, y poco después Nacho Aranda, pero el balón no quiere entrar desde hace un mes.

En el ocaso del choque los futbolistas de El Palo tuvieron demasiadas prisas, incluso en algunas jugadas se les notó muy revolucionados, y cometieron algunas faltas innecesarias. Hacía falta algo más que ganas, y pese al cambio de fichas desde el banquillo - entraron Salvi, Zamorano y Amaya - los locales no pudieron conseguir la igualada.

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