Dos historias de superación con muchos kilómetros a las espaldas

A la izquierda, Juan Jesús Lozano./Marina Rivas
A la izquierda, Juan Jesús Lozano. / Marina Rivas

Para el malagueño Juan Jesús Lozano, con esclerosis múltiple, la de hoy ha sido su carrera número 35 tras conocer el diagnóstico de su enfermedad. Por su parte, el italiano Antonio Grotto comenzó a correr hace 30 años y a sus 69 ya lleva 900 maratones

MARINA RIVAS

¿Cómo afronta uno el momento en que los médicos le dicen que no volverá a caminar jamás? En su caso, tras aquel batacazo, le tocó meditar, hacerse a la idea y llevarle la contraria a los expertos. A Juan Jesús Lozano, de Casabermeja, le dijeron hace 10 años que no volvería a correr y, tras realizar la media maratón de Málaga este domingo y correr el maratón completo el pasado año, ya son 35 las carreras que ha disputado este malagueño, que no teme a la adversidad. «La fuerza de voluntad la saco de que quiero tener una vida normal, tener mis hijos, mi familia… No puedo parar, si paro de correr, muero o me voy a la silla de ruedas rápido. La enfermedad es dura, pero echándole ganas es muy llevadera», asegura el costasoleño, al que le diagnosticaron esclerosis múltiple.

Lozano es de esas personas que cuando habla sólo sabe transmitir alegría, la misma con la que intenta hacer ver al mundo que no está todo perdido cuando te descubren una enfermedad. «Lo que quiero es demostrarle a la gente que se puede, que no se venga abajo», comienza su discurso. Él ha podido, incluso tras sufrir una recaída el pasado mes, que puso en duda hasta ayer mismo, su participación en esta cita. «Me volvió a dar un brote hace un mes y se me durmió el lado izquierdo del cuerpo; cuando te da un brote, se supone que implica unos tres meses de corticoides y demás ayudas para la regeneración», argumenta sobre su tratamiento.

Sin embargo allí estaba, bajo el arco de meta de la carrera en la que contó con la ayuda de dos amigos más, con los que se iban automotivando a pesar del cansancio. En su vida, el deporte siempre ha sido su más fiel aliado, antes de que le diagnosticaran su enfermedad realizaba atletismo, baloncesto y ciclismo, por lo que la perseverancia ya la tenía trabajada. «Al principio de la enfermedad, me caía al suelo en el pasillo de casa y ahora mira, el deporte ha hecho esto», asegura, todavía emocionado. Además, Lozano forma parte de varias asociaciones de Málaga, como la de Esclerosis Múltiple, entre otras, que se encaran desde luchar por buscar soluciones ante esta enfermedad, ayudar a los afectados o también otras causas como buscar alimentos y juguetes para los niños más desfavorecidos de la provincia. La adversidad le ha hecho más fuerte y el deporte, le ha ayudado a demostrar que todo puede volver a la normalidad.

Antonio Grotto, el segundo por la derecha,
Antonio Grotto, el segundo por la derecha, / Marina Rivas

Los 900 maratones del italiano Antonio Grotto

El Zurich Maratón de Málaga se llenó un año más con las historias más curiosas que uno pueda imaginar, pero hasta el mismo Abel Antón, olímpico y embajador de la prueba, se echaba las manos a la cabeza cuando escuchaba que uno de los participantes acumulaba 900 maratones. Se trata del italiano Antonio Grotto, de 69 años y que comenzó con los 42 kilómetros hace tres décadas. A más de 40 citas por año, este jubilado ha pasado por Málaga para cumplir 900 citas alrededor del mundo.

«Es la segunda vez que compito aquí, tras un maratón que corrí en 2016, este año he vuelto y además con mi hijo, que ha hecho la media maratón», explica el italiano. «Mi padre ha trabajado de todo siempre en relación al mundo del comercial, ahora está jubilado y básicamente empezó en esto porque estaba aburrido», bromeó el primogénito. «Quería sentirme realizado, encontrarme a mi mismo, como un viaje interior», explica esta vez el protagonista de la gesta, Grotto. Esta es su maratón número 45 del año, realiza una por semana, es decir sumando los kilómetros, sólo en este 2018 ha recorrido en torno a 1900 kilómetros.

Le sobra fuerza de voluntad a este italiano, del que nadie diría que ronda los 70 años. Sin sentir ni un ápice de dolor tras la carrera, Grotto, natural de una localidad cercana a Verona sólo quería abrazar a los que le acompañan en cada una de sus locuras: sus familiares.