Verdi llena el Cervantes

Un momento de la ópera. :: daniel pérez
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Un momento de la ópera. :: daniel pérez

MANUEL DEL CAMPO

Teatro Cervantes y Telón Producciones presentaron el segundo título de la XXX Temporada Lírica en nuestro primer coliseo con un lleno total, ciclo este que presenta tres óperas de Verdi: 'La Traviata' escuchada y vista ya, ahora los días 1 y 3 de marzo 'Aída' y finalmente 'Otello' el próximo mes de mayo. Evidentemente 'Aída es una de las óperas más populares del repertorio y supuso la definitiva consagración del músico italiano. El libreto, con antecedente s literarios franceses de Camille du Locke, director de la Ópera Cómica de París, y del egiptólogo Mariette Bey, escrito en prosa y en francés, fue puesto en italiano y en verso por Antonio Chrislanzoni con intervenciones directas del compositor.

Sabido es lo interesante del argumento, el exótico ambiente -Menfis y Tebas en un Egipto faraónico- bien logrado, el interés humano y un equilibrio que va desde la majestuosidad de algunas escenas a las de mayor expresividad y junto a todo ello la música de un Verdi que no abjura de la melodía pura, acorde con las situaciones dramáticas y los sentimientos, amén de la riqueza armónica y una instrumentación expresiva y variada. Aída, la esclava etíope; Radamés, el capitán de la guardia egipcia, y Amneris, la hija del Rey de Egipto, constituyen tal vez el 'triángulo' amoroso de la ópera poseyendo caracteres bien delimitados desde el punto de vista musical. Fueron aquí incorporados por la soprano Maribel Ortega, el tenor Alejandro Roy y la mezzosoprano Mali Corbacho. La primera, Maribel Ortega, siempre muy segura, lució en especial un bello registro agudo, dando vida desde su primer aria, 'Ritorna vincitor', hasta el emocionante dúo final con Radamés; el segundo, Alejandro Roy, que puede considerarse como tenor lírico-spinto, abordó su rôle con valentía, creciendo a medida que avanzaba la representación, nada remiso en lucir sus potentes agudos desde su salida con el 'Celeste Aida'; y Mali Corbacho, el personaje 'malo' de la ópera, dio la fuerza tan necesaria que se exige en sus intervenciones.

El resto del reparto mantuvo una línea de corrección vocal y de ajuste con el barítono Luis Cansino (Amonasro), los bajos Felipe Bou (Ramfis) y Christian Díaz (Rey de Egipto), la soprano María Lourdes Benítez (sacerdotisa) y el tenor Antonio Bermúdez (mensajero). Excelente labor la del Coro de Ópera de Málaga instruido por Salvador Vázquez tanto en los números en escena, que piden protagonismo y lo tuvieron, como en unos bellos y delicados 'internos'.

En su papel, bailarinas, bailarines y los tres trompetas sobre la escena. La dirección musical del maestro Arturo Díez Boscovich siempre in crescendo, acertada y segura, como en líneas generales la Orquesta Filarmónica de Málaga en el foso, destacando el oboe solista y subrayándose los momentos de máxima brillantez, pongamos como muestra la 'Marcha triunfal' y las más sutiles (la dulce melodía de los violines en el breve 'Preludio'). Por cierto y para un futuro, ¿se podría recordar aquella 'Sinfonía' -sinónimo de obertura en este caso- que escribió Verdi para Milán, olvidada y que recuperó en 1940 Arturo Toscanini, después rehecha y grabada por Claudio Abbado en 1977?

La dirección escénica en la 'Aída' del Cervantes estuvo a cargo de Ignacio García y de Aurora Cano, tal vez en momentos con actitudes demasiado estáticas y también el montaje parco en decorados (son cuatro actos, los dos primeros y el último divididos en dos cuadros con continuos cambios de escenarios, según el libreto) así como un ambiente de oscuridad. Finalmente, muchos aplausos subrayaron los momentos más conocidos y populares de esta 'Aida' verdiana que concluyó con salidas y saludos repetidos desde la escena por parte de los intérpretes, directores y otros colaboradores, copartícipes del éxito de la jornada de anteayer viernes, que acabamos de comentar.