Famous gana Operación Triunfo 2018

famous levanta el trofeo de ganador de la edición./TVE
famous levanta el trofeo de ganador de la edición. / TVE

Alba Reche consigue el segundo puesto con sólo un 1% de votos de diferencia respecto al ganador. Natalia queda tercera, y Sabela y Julia cuarta y quinta respectivamente

JUANITO LIBRITOS @JUANITOLIBRITOS

Los Óscar son, probablemente, los premios más importantes del mundo del espectáculo y necesitan una gala de algo más de tres horas para repartir unas 24 estatuillas entre los nombres más importantes de la farándula mundial. La gala final de Operación Triunfo de anoche tuvo prácticamente la misma duración, pero sirvió para entregar tres trofeos (horrorosos) a tres posadolescentes que participaban en un concurso de cantantes amateur. Algo falla en cómo planteamos las galas de premios en la televisión española.

Casi treinta montajes de vídeo salpicaron la final más igualada que se recuerda en este formato. Cerca de la una y media de la mañana Famous fue nombrado ganador de una edición que le ha mimado como concursante. El joven de origen nigeriano afincado en Sevilla se llevó a Bormujos el trofeo y el cheque de 100.000 euros por una diferencia del 1% con la alicantina Alba Reche. Su emocionante versión de 'I'm telling you I'm not going', el inolvidable tema del musical Dreamgirls, se sumó a un listado de actuaciones que, especialmente en las últimas semanas, le han hecho destacar como un artista completo (baila, canta, rapea) que ha aportado a este formato actuaciones impensables antes de esta edición. Quedan ya para la posteridad su versión de 'Uptown funk', de Bruno Mars y de 'Problem', de Ariana Grande.

Resulta complicado fantasear sobre cómo encajará Famous en el mercado musical español. Parece que los ritmos soul, R&B y góspel que domina este joven no son, a priori, muy vendibles en un país cuyas listas de éxitos están copadas por el reguetón y los cantautores con letras de amor desgarrado.

Quien sí encaja muy fácilmente en este mercado es Julia, que acabó quinta y se convirtió en la primera concursante de la noche que se quedó sin posibilidades de llevarse a casa la victoria. Pero poco debería preocuparle ese puesto a la joven gaditana. Da igual que Julia haya quedado quinta o que hubiese salido hace semanas porque Julia ya tiene su carrera montada. Ha cantado en doce de las catorce galas lo que (a cualquier oyente poco experimentado en el género cantautor aflamencado) podrían parecer doce versiones de la misma canción. Y a nadie le ha importado lo más mínimo porque lo ha hecho a la perfección. Julia sabe lo que tiene que ofrecer y España está deseando consumirlo. A estas horas un montón de peces gordos de la industria deben estar haciendo una puja para ver quién consigue el favor de esta artista a la que, probablemente, escucharemos durante mucho tiempo entre los favoritos de Cadena Dial.

La cuarta finalista de la edición ha sido Sabela. Quizás no se pueda decir que esta gallega haya dejado grandes actuaciones memorables en este programa, pero lo que sí hay que reconocerle es la constancia y la autenticidad. A la joven le han endilgado los platos menos apetecibles de esta edición y eso le hizo ganarse el favor de un público que veía como se le trataba como a una concursante de relleno. Pero eso cambió y le empezaron a dar canciones buenas… y, aunque tampoco es que destacase demasiado, siguió teniendo el favor de un público que la ha erigido cuarta finalista del programa. Cuarta finalista, que se dice pronto. Cuarta quedó la mismísima Chenoa. Y cuarta quedó Idaira, a la que el público también alzó como reacción a lo mal que le trató el concurso. No sé si en el futuro se sabrá mucho de Sabela fuera de su Galicia natal, lo que sí está claro es que puede sentirse orgullosa de haber hecho por la difusión de la lengua gallega mucho más que cualquier campaña de la Xunta.

Las grandes damnificadas del ascenso que Famous ha tenido en las últimas semanas gracias a sus excelentes actuaciones (y a lo mucho que el programa le ha mimado, poniéndoselo todo a su favor) han sido Natalia y Alba Reche, tercera y segunda finalistas respectivamente.

La infalible Natalia Lacunza ha visto como, a pesar de ser la alumna más perfecta de la edición, se le escapaba el premio entre los dedos. Hace unos días los cuatro miembros del jurado la valoraban con cuatro dieces, pero algo ha debido suceder para que el público ponga por delante no a uno sino a dos de sus compañeros. La joven comparte edad y ciudad de procedencia con la ganadora del año pasado: pero mientras que Amaia era capaz de derretir a la audiencia con sus imperfecciones, Natalia a menudo ha dejado al público congelado con su perfección. En sus actuaciones, impecables, faltaba algo: humanidad. Ayudada por el look impuesto por el programa, la navarra a veces parecía un androide venido del futuro para ejecutar las canciones a la perfección. Pero esa excelencia no ha logrado convencer tanto como las incorrecciones de Alba y Famous, mucho más imprevisibles, más emocionales..., más humanos.

Debe ser doloroso perder un concurso y 100.000 euros por un 1% de votos, y eso es lo que le pasó anoche a Alba Reche. Su voz arenosa, desgarrada, sutil y absolutamente reconocible ha estado a punto de ganar la edición. Alba Reche es la única persona capaz de coger una canción tan trillada como 'Creep' y hacer de ella una cosa nueva y diferente. Alba ha conseguido hacer suyas todas las canciones que le han dado, haciendo que nos olvidemos de artistas tan personales como Zaz o Ana Belén. Pero ha sido víctima de la división del voto.

Las medallas de plata y bronce esta edición, Alba y Natalia (o Albalia, como se les conoce en las redes) han levantado pasiones entre los fans del concurso. El talento desproporcionado de ambas jóvenes y una intensa amistad (que a menudo ha sido vista como un idilio entre estas dos jóvenes bisexuales) han hecho correr ríos de tinta y les han convertido en un fenómeno similar a lo que el año pasado sucedió con Raoul y Agoney. El problema es que la mayoría de los seguidores de Alba lo son también de Natalia y viceversa, lo que hace que el voto (y el corazón) de este fandom esté dividido en en dos.

Amaia Romero, junto a los finalistas y el presentador, momentos antes de conocer al ganador de 0T 2018.
Amaia Romero, junto a los finalistas y el presentador, momentos antes de conocer al ganador de 0T 2018. / TVE

El presentador dio paso al jurado en innumerables ocasiones y, como casi siempre, éste se perdió en obviedades y abstracciones que nada aportan al concurso. También hizo varias veces las mismas preguntas a unos concursantes que ya no sabían cómo darles la vuelta a las mismas palabras para que sonaran diferentes, y que tenían tantas ganas de que acabase la gala como los propios espectadores. Pero todo mereció la pena porque, al final, apareció Amaia Romero y estrenó el que es su primer single, que sirve como aperitivo para su ¿inminente? disco.

A medio camino entre Sufjan Stevens y Jeanette, Amaia llenó el escenario de OT como sólo ella sabe hacerlo. Y en el «adiós» con el que acaba su breve canción (de menos de dos minutos) parecía despedirse del circo mediático que supone el programa. Amaia crea magia: ella sola se encargó de la voz y la música de su actuación. Y en todas sus entrevistas se muestra poco interesada en los flashes, las cifras y los focos. La joven está dirigiendo su carrera hacia un ámbito mucho más indie que cualquiera de sus compañeros de edición, y se está preocupando casi en exclusiva de dos cosas que parecen impensables en un mundo dominado por la inmediatez: en formarse y en crear la música que ella realmente quiere hacer.

Mientras los concursantes de este año se abrazaban al ganador de la edición, Amaia pululaba por el escenario entre irónica y perdida. Como quien va a la cena de empresa de su trabajo sabiendo que al día siguiente presentará su renuncia. Terminaba así una edición en la que se ha hablado más de lo que pasaba alrededor del programa que de lo que sucedía en el escenario. La polémica y la búsqueda de morbo fácil han marcado una edición que, si bien tenía todo para triunfar después de que el formato resucitase el año pasado, parece haber calado menos socialmente. Puede que se deba, también, a que a pesar de que el nivel de este año era considerablemente más alto que el del año pasado, no había ninguna estrella indiscutible. O puede que el programa volviese demasiado pronto habiendo necesitado un periodo de barbecho. O puede que los egos y los desmanes de la organización hayan hecho que muchos se hayan desconectado del programa. O puede que las injustas hordas de votantes que han alterado el orden natural del concurso hayan desvirtuado el concurso. El caso es que Operación Triunfo necesita un descanso.

Pero no lo tendrá. A esta vaca aún le queda leche. Y, como pasó primero en TVE y después en Telecinco, la ordeñarán hasta que muera por agotamiento.

OT2019 parece inevitable. Ojalá ese futurible programa nos traiga una edición sin favoritismos flagrantes por parte de la dirección, un jurado que aporte críticas y consejos reales (y que esté presente todas las semanas), y una selección de canciones apropiada para todos los concursantes y no sólo para los favoritos de la organización.

Famous se suma a Rosa López, Ainhoa Cantalapiedra, Vicente Seguí, Sergio Rivero, Lorena Gómez, Virginia Maestro, Mario Álvarez, Nahuel Sachak y Amaia Romero. Cruzamos los dedos para que el flamante ganador de OT2018 tenga más suerte que la mayoría de sus homónimos.