Entrevista

Berto Romero: «La tele solo quiere sorpresas»

Berto Romero. /Atresmedia
Berto Romero. / Atresmedia

El humorista y actor ya tiene en mente el rodaje de la tercera temporada de 'Mira lo que has hecho' para Movistar.

JULIÁN ALÍA

Humorista, guionista y actor, Berto Romero (Manresa, Barcelona, 44 años) lleva más de doce años en televisión, donde se dio a conocer de la mano de Andreu Buenafuente. Y aunque sigue ligado a él, también ha sabido hacerse un hueco en solitario. Dentro de Movistar, donde conviven los dos. Ahora, Berto tiene en la cabeza la tercera temporada de 'Mira lo que has hecho', «la más rica, compleja y ambiciosa» de las tres, que se rodará próximamente para la plataforma.

-¿Cómo consigue mantener la chispa con Buenafuente después de tantos años?

No planteándomelo. Esto es como una relación de pareja. Si funciona, no toques nada. Nos seguimos llevando bien y nos seguimos haciendo gracia. Eso es la base para los cómicos. Además, somos generosos el uno con el otro, no nos enfadamos si al otro le va mejor. Yo soy el primer sorprendido. Llevamos un montón de años trabajando juntos y todavía tenemos ganas de irnos a cenar, nos reímos. Es inaudito.

-¿Qué ha aprendido en todos estos años en la televisión?

Que la tele solo quiere sorpresas. La gasolina que consume es lo raro, lo distinto, lo nuevo. En cuanto eso se gasta, lo arroja y busca otra cosa. Creo que esa sigue siendo la base de la televisión.

-¿Cómo afronta la tercera temporada de 'Mira lo que has hecho'?

Lo bueno que nos pasa es que escribimos antes de que se estrene la temporada. En ese tiempo decidimos cómo va a ser la siguiente, así que no nos afecta si le gusta a la gente o no, o no intentamos repetir lo que ha funcionado. La serie es muy libre. Intentamos siempre enfocarnos en los niños, pero yo siempre digo que la serie no habla de niños en realidad. De lo que habla es de hacerse mayor, de lo que significa encontrar tu lugar en el mundo cuando te haces adulto, cuando ocupas el lugar de tus padres. Eso es lo que a mí me interesa. Se explica en cada temporada a través de una crisis. La primera es de adaptación; la segunda, de pareja; y la tercera es una que no voy a contar para que la gente la vea.

-Ahora también se tienen en cuenta a los cómicos en labores de guion y dirección.

Me parece lógico. Si empezamos a colocar a la gente en paquetes: 'Estos son cómicos y no pueden hacer esto otro, y estos actores que no dirijan, y aquellos que dirigen, que no se les ocurra actuar.' La cosa no va así. Uno es cómico porque se le ha dado la oportunidad de hacer comedia, pero si no le das nunca la oportunidad de hacer una serie no sabes lo que hay ahí. En mi caso, exploraron la posibilidad, les gustó lo que tenía que contar y ha salido bien. Es simplemente no tener la cabeza muy cuadrada e intentar ver qué tiene que contar todo el mundo. No lo digo por reivindicar el gremio, ni porque crea que los cómicos son mejores que otros y por ello tienen que ocupar puestos de poder en la ficción o el entretenimiento. Los hay que sí y los hay que no, como en todos los campos. Me parece bien que se vayan borrando barreras.

-Ha probado todos los tipos de comedia. ¿Cuál prefiere?

Cualquier formato de comedia tiene su gracia. Yo en el directo con Andreu me lo paso muy bien, y en el teatro con mis monólogos siempre me vengo arriba, que es una gimnasia brutal. Pero creo que la serie ha sido la experiencia más completa. Me permite tener la idea, escribirla, interpretarla, supervisar el montaje. Es una experiencia de 360 grados. Entonces, es de lo que más orgulloso estoy. Cuando la veo, pienso que está muy cuidadita y que le va a costar más envejecer que a otras cosas. No puedo estar más contento con ella. Es lo mejor que he hecho nunca, tanto como vivencia, como de resultado.