La Señora Dalloway se despide de ustedes

Ángelo Néstore puso en marcha La Señora Dalloway junto a Martín de Arriba y Carmen G. de la Cueva. /Eva S. Melendo
Ángelo Néstore puso en marcha La Señora Dalloway junto a Martín de Arriba y Carmen G. de la Cueva. / Eva S. Melendo

La editorial malagueña especializada en temática feminista echa el cierre después de cuatro títulos

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Su caso no es el único, pero sí resulta ilustrativo, ejemplar –en el sentido literal de la palabra–, para definir la tensión permanente, la culpa, el deseo, la ira, el cansancio, la fe y el desconsuelo por los que se ve obligada a pasar una mujer que quiera conjugar su familia y su trabajo. En el caso de Eva Strittmatter, esa labor era creativa, poética. Y escribe: «Dejaría que mis hijos comieran piedras / sólo para traer dos palabras al papel».

Lo firma en su poema titulado 'Violencia', incluido en la palpitante antología que por primera vez trae al lector en español la obra de una de las poetas más populares de Alemania. Una bienvenida que es también un adiós, el de La Señora Dalloway, la editorial malagueña especializada en la temática feminista que se despide con este volumen.

«Esta editorial nace en un momento en el que los feminismos y todas las corrientes 'queer' aún no habían encontrado un lugar canónigo dentro de la producción literaria y cultural muy claro. De ahí surge la necesidad de esta editorial, de tener un cuarto propio, como decía Virginia Woolf», ofrece el poeta, traductor y profesor Ángelo Néstore, promotor de La Señora Dalloway junto a Martín de Arriba y Carmen G. de la Cueva.

«Hemos visto que después de estos cuatro años, de los libros y de todo lo que se ha generado alrededor de los libros, porque hemos organizado eventos y reunir a personas alrededor de un libro, pues después de todo eso sentimos que quizá un proyecto como este, por suerte, no es tan necesario como antes, porque ya se ha abierto un poco el abanico de los textos y la mentalidad de las editoriales. Creemos que hemos aportado lo que era necesario, pero a veces también hay que darse cuenta de cuándo hay que decir 'Hasta aquí'», prosigue Néstore.

En este tiempo, La Señora Dalloway ha dado a la imprenta cuatro títulos convertidos ya en una suerte de clásicos contemporáneos de la reflexión feminista en español. Abría fuego con dos apuestas que han agotado sus ejemplares: 'La tribu', una recopilación de textos de autoras, sobre todo, españolas y 'Preciosa sangre', los diarios de la fascinante Teresa Wilms Montt. Seguía con la poesía de Hollie McNish en 'Nadie me dijo' y ahora se despide con Eva Strittmatter, acompañada por las ilustraciones de Martín de Arriba.

Una voz en español

Sigue Néstore: «Una de nuevas características ha sido la elección de autoras extranjeras que no tienen una voz en España, pero que creemos que son necesarias. Nos sorprendió muchísimo cuando pedimos los derechos de Eva Strittmatter, porque creíamos que ya había alguien trabajando sobre ella, porque es la poeta más leída del siglo XX en Alemania, pero entonces nos dijeron '¡Por fin alguien que quiere publicarla en español!'».

«Aquí hay un trabajo muy profundo de traducción, edición y selección, que hemos hecho junto a Izaskun Gracia Quintana, que es una traductora y escritora que vive en Berlín y que se ha encargado de la selección y traducción de los poemas», ofrece el editor y poeta antes de adentrarse en la propuesta poética de Strittmatter.

«Como muchas otras escritoras, era conocida por ser 'mujer de', en este caso del escritor Erwin Strittmatter. En sus escritos se pone de manifiesto esta tensión que muchas mujeres han tenido que soportar a lo largo del tiempo entre la vida en casa y el trabajo. Ella perdió a su madre, su marido y su hijo en nueve meses, entre 1993 y 1994, y esto le cambió toda su existencia, se convirtió en un punto de inflexión desde el cual ha podido escribir», avanza Néstore.

Destaca el editor que Strittmatter cuaja sus versos en «un lenguaje muy seco, muy sencillo, sin grandes metáforas». «Muchos poemas –abrocha Néstore– son casi como un diario, como si quisiera mantener vivo el recuerdo de su familia, siempre con esa tensión». Un pulso que, en el caso de Strittmatter, encuentra un espejo en la naturaleza, para abrir vasos comunicantes entre el paisaje y su estado de ánimo y así reflexionar sobre el amor, la familia o el paso del tiempo. Hasta concluir: «Así que eso es la vejez: / ser sólo una persona».