Piero della Francesca toma el Hermitage

Obra de Piero della Francesca. /Archivo
Obra de Piero della Francesca. / Archivo

El museo de San Petersburgo reúne once obras del maestro del Renacimiento, «algo que no había sucedido jamás»

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal en Moscú (Rusia)

Nunca antes se habían reunido tanta obras juntas de Piero della Francesca, el maestro italiano del Renacimiento temprano. Lo ha conseguido el Museo del Hermitage de San Petersburgo con motivo de su 254 cumpleaños. La emperatriz Catalina la Grande de Rusia creó su primera colección de lienzos en 1764 en el palacio que hoy ocupa el Hermitage. La efeméride se celebra con varias exposiciones. La más original y llamativa es la monográfica de Piero della Francesca en la sala del Piquete. Se muestran once pinturas del maestro italiano y cuatro manuscritos procedentes de museos de Italia, España, Francia, Portugal, Reino Unido y Estados Unidos. La recopilación recoge prácticamente lo mejor de su obra. La exposición estárá abierta hasta el 10 de marzo.

Para los rusos constituye una ocasión única de conocer los trabajos de este artista italiano del siglo XV, ya que ningún museo del país lo tiene representado en sus colecciones. Pero también es una atractiva oportunidad para los amantes del arte de todo el mundo. Con un viaje a San Petersburgo se puede contemplar lo más importante de la obra de Piero della Francesca. De otra manera, habría que visitar más de una docena de ciudades, la mayoría en Italia (Urbino, Arezzo, Sansepolcro, Venecia, Perugia, Milán, Florencia, Parma y Reggio Emilia), pero también París, Madrid, Lisboa, Londres y Newark. Todo lo que se puede ver ahora en San Petersburgo de Piero se encuentra habitualmente en diez museos y cuatro bibliotecas.

«Hay una veintena de obras conocidas de Piero della Francesca y, cuando se reunieron cinco de ellas en una exposición en Arezzo, fue algo sensacional, un evento artístico de gran relevancia. Nosotros hemos conseguido ahora juntar, no cinco o seis, sino once, algo que no había sucedido jamás», recuerda la responsable del proyectos del Hermitage, Irina Artémeva. La experta destaca que la exposición 'Piero della Francesca: el monarca de la pintura', incluye cuatro manuscritos del maestro.

Ignorado hasta el XIX

Piero della Francesca fue descubierto a mediados del siglo XIX. Hasta ese momento, sus creaciones habían sido atribuidas a otros artistas o, al estar dispersas por distintos puntos de la Italia profunda, no habían despertado un gran interés. Hoy día sí se valora su obra, se le sitúa como una figura clave del Quattrocento italiano o Primer Renacimiento y muchos le consideran precursor de Rafael y Leonardo da Vinci.

Nació hacia 1415 en un pequeño asentamiento llamado Borgo Santo Sepolcro, la actual ciudad de Sansepolcro. Su actividad artística se desarrolló a través de distintos centros en Florencia, Ferrara, Rimini, Roma, Urbina y Perugia, pero siempre terminaba regresando a su pueblo natal o a Arezzo, que era entonces el principal centro de población de la provincia. En Borgo Santo Sepolcro ocupó cargos públicos y pintó el fresco de 'La resurrección de Cristo', obra que es un verdadero tesoro de la ciudad, en el palacio de la administración local, hoy Museo Cívico.

Estuvo al servicio de la nobleza y de la Curia romanas. El culmen de su obra como artista monumental, y de todo el Quattrocento en general, es la serie de frescos de 'La leyenda de la Vera Cruz' que pintó en la basílica de San Francesco de Arezzo entre 1458 y 1466. Su condición de retratista se observa especialmente en la exposición del Hermitage con trabajos como el niño Guidobaldo de Montefeltro (Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid) y Sigismondo Pandolfo Malatesta (Museo del Louvre). La vista de estricto perfil de sus modelos se la sugirieron las medallas.

Matemático y geómetra

En Borgo Santo Sepolcro realizó un gran retablo para el convento de los agustinos. El panel central no ha llegado a sobrevivir, pero los cuatro laterales se desperdigaron en diferentes colecciones. En el Hermitage se presentan tres: 'San Agustín' (Museu Nacional de Arte Antiga, Lisboa), 'El arcángel Miguel' (National Gallery, Londres) y 'San Nicolás de Tolentino' (Museo Poldi Pezzoli, Milán).

La obra maestra de Piero della Francesca, la 'Madonna di Senigallia' (Galleria Nazionale delle Marche, Urbino) pertenece al período final de su carrera. En sus últimos años de vida, la ceguera le impidió trabajar como pintor y se dedicó a la investigación teórica. Sus tratados sobre matemáticas y geometría tal vez deberían clasificarse junto con las contribuciones hechas en ese campo por Leon Battista Alberti, Luca Pacioli y Leonardo da Vinci, a juicio de la comisaria de la muestra, Tatiana Kustódieva. Fue uno de los primeros en descubrir las leyes de la perspectiva, como queda de manifiesto en uno de los manuscritos, expuestos en el Hermitage.

Piero della Francesca falleció en su terruño, en Sansepolcro, el mismo día que Cristóbal Colón llegó a América, el 12 de octubre de 1492.