Pedro de Mena recupera su esplendor en Málaga

La exposición reúne más de 60 piezas de Pedro de Mena. /Salvador Salas
La exposición reúne más de 60 piezas de Pedro de Mena. / Salvador Salas

El Palacio Episcopal estrena una ambiciosa exposición sobre el maestro del Barroco con la restauración de más de 20 esculturas del autor

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Cae la sangre desde el tajo abierto del costado derecho para encontrar el cauce de la ingle, empaparse en el paño alrededor de la cintura y mantener el descenso por la cara interior del muslo hasta las rodillas desolladas. Apenas ahí queda la rojez del cuerpo, con la carne ya de camino hacia la transparencia luminosa de la muerte. Una templanza que había perdido el 'Cristo del Perdón' de Pedro de Mena y que ahora recupera después de la pormenorizada restauración a la que se ha sometido para regresar a su estado original. Y así brilla esta talla en madera desde la capilla creada en el Palacio Episcopal dentro de la exposición presentada este sábado que también devuelve al genio del Barroco en todo su esplendor.

La expresión adquiere tintes literales al hilo de 'Pedro de Mena. Granatensis malacae', el proyecto que ha hecho posible la restauración de más de 20 tallas del autor, que ahora se despoja de esos ropajes azules y rojos, de las policromías brillantes, casi estridentes, para regresar a la mesura de sus ocres y rojos tostados, a la modestia de unas tallas liberadas del satinado impuesto por repintadas hechas a mediados del siglo pasado con escasa atención al espíritu original de las piezas.

La exposición

Título.
'Pedro de Mena. Granatensis malacae'.
Lugar.
Palacio Episcopal y Catedral de Málaga.
Fechas.
Del 17 de marzo al 14 de julio.
Horario.
Todos los días, de 10.00 a 21.00 horas.
Entradas.
General, seis euros; reducida, 4 euros.

Así espera la talla de 'San José con el niño' (1674), olvidando los amarillos, grises y verdes de sus ropajes para regresar a la serenidad del burdeos y los marrones apagados, serenos. Porque la exposición que este domingo abre sus puertas brinda un reencuentro cabal con Pedro de Mena tres siglos después de su muerte. Y lo hace en la ciudad donde vivió la segunda mitad de su vida, a la que llegó a los 30 años para acometer la sillería del Coro de la Catedral y donde se liberó de la influencia de su maestro Alonso Cano para alzar un vuelo propio que lo posaría en los manuales de Historia del Arte.

Regresa Pedro de Mena con más de un centenar de obras repartidas entre las 62 esculturas expuestas en el Palacio Episcopal y las 40 tallas de la sillería del Coro de la Catedral. Un recorrido que incluye escalas en sus flancos más populares, las Dolorosas y los Ecce Homo, para ampliar el foco hasta las Inmaculadas, las Maternidades y otras manifestaciones de arte sacro. Y así, cabe presentar el proyecto programado hasta el 14 de julio como la cima hasta la fecha en la reivindicación de un autor, cuya valoración empezó a cambiar hace un siglo de la mano del investigador malagueño Ricardo de Orueta. Él sería quien colocaría en primera instancia a Pedro de Mena en la senda de los grandes maestros españoles, marcando sus diferencias con la tradición para despuntar con un estilo naturalista alejado de la artificiosidad precedente. «Es un arte que reproduce la vida en toda su integridad, con la justeza de sus apariencias, con la traducción de sus aspiraciones, con el calor de los sentimientos, de sus dolores y sus alegrías», dejó escrito Orueta sobre la obra de Pedro de Mena.

Justo el trabajo de Ricardo de Orueta fue glosado este sábado por el ministro de Cultura y Deporte, José Guirao, durante la presentación del proyecto que se dispone a «honrar a uno de los grandes artistas españoles». Así, Girao saludó a Pedro de Mena como «una figura fundamental» capaz de presentar «el espíritu del Barroco convertido en realidad corpórea». El ministro -que tras el estreno de la exposición tenía previsto visitar los Dólmenes de Antequera- hizo alusión tanto a las tareas de restauración como a las investigaciones acometidas con motivo de la exposición para concluir: «El público del siglo XXI se va encontrar con una figura crecida en el tiempo».

Magdalena penitente

De la mano del ministerio llega una de las piezas emblemáticas de la exposición: la 'Magdalena penitente' (1664) incluida en las colecciones del Museo del Prado y depositada en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid. La pieza cierra el recorrido, también un círculo imaginario, ya que el crucifijo que porta en la mano es una reproducción a escala del 'Cristo del Perdón' restaurado y expuesto varias salas antes en el paseo por el Episcopal.

Así, el palacio malagueño ofrece «el mayor número de piezas del escultor reunido hasta la fecha», en palabras del coordinador general de la muestra, Gonzalo Otalecu, quien anunció que el proyecto tendrá una subsede en Granada. De este modo, 'Pedro de Mena. Granatensis malacae' plantea «una oportunidad única para revisar la vida y la obra de Pedro de Mena», como destacó la consejera de Cultura, Patricia del Pozo, quien añadió que la Catedral «pronto estará perfecta», en alusión al otro espacio en el que se reparte la exposición organizada por la Diócesis de Málaga con el patrocinio del Ayuntamiento de Málaga, la Diputación Provincial, la Fundación Unicaja y Unicaja Banco. Además, el proyecto cuenta con la colaboración de la Catedral de Málaga, la Junta de Andalucía, la Comunidad de Madrid, la Fundación Victoria, Iuris Cátedra, Colnaghi, Gámez Pinazo, Garántia, UMAS, Fundación Abadía del Sacromonte, Pablo Pastor y Casa Dioscesana Málaga.

Un largo apoyo institucional público y privado que este sábado se traducía en un amplio repertorio de discursos. El comisario de la muestra, José Luis Romero, recordó que la exposición ofrece «la evolución del estilo de Pedro de Mena» durante los 30 años que pasó en Málaga. El presidente de Unicaja Banco, Manuel Azuaga, saludó la muestra como «una actuación cultural de máxima trascendencia», mientras que el representante de la Fundación Unicaja, Rafael Muñoz Zayas, recordó que es en Málaga donde la obra de Pedro de Mena «alcanza plena resonancia».

El presidente de la Diputación, Francisco Salado, incidió por su parte en el papel de la exposición como «uno de los grandes hitos culturales de la provincia este año», al tiempo que, ya del lado capitalino, el alcalde Francisco de la Torre destacó el calado de la obra de Mena en el imaginario local, hasta el punto de dar nombre a la Congregación cuyo Crucificado talló en torno a 1660 y que fue pasto del odio durante la quema de iglesias y conventos en mayo de 1931.

Un lugar en el acervo popular reclamado ahora por el obispo de Málaga, Jesús Catalá, para el 'Cristo del Perdón' restaurado para esta exposición: «Podemos llamarlo desde hoy el Cristo de Mena». Así espera, con su añejo esplendor recuperado.