Anye Bao, el batería malagueño tras los números uno

Anye Bao, en el estudio de su casa madrileña con la camiseta del Málaga./SUR
Anye Bao, en el estudio de su casa madrileña con la camiseta del Málaga. / SUR

Con más de 30 años de trayectoria, el músico ha marcado el ritmo a artistas como Luz Casal, Antonio Vega y Raimundo Amador. La gira de Estopa le traerá de vuelta a casa el próximo noviembre

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Hace tiempo que se marchó para vivir en la carretera, de escenario en escenario, pero siempre que vuelve a casa se coloca una camiseta del Málaga para que quede claro de dónde viene. En su próxima visita al Carpena promete lucir el escudo del equipo «en todo el bombo». Nunca le verán en la primera línea. Tienen que buscarle detrás de las grandes figuras, en la retaguardia de números uno del pop-rock y el flamenco español. Él es quien les marca el ritmo a golpe de baqueta. Se llama Anye Bao y es uno de los baterías más demandados del panorama musical español con más de treinta años de experiencia acompañando a artistas como Luz Casal, Antonio Vega, Raimundo Amador, Ketama, Rosario, Estopa, El Barrio, Jorge Pardo, Juanito Makandé y hasta Héroes del Silencio durante una gira.

Puede dar hasta 15 o 20 conciertos al mes, cada pocos días con un artista diferente y de punta a punta del país. «Me dejas en la casa diez días ¡y no me aguanta nadie!», exclama desde Badajoz, donde tuvo actuación la noche anterior. Se pasa «todo el día con el tambor de aquí para allá», una afición que le viene de familia. Su madre era una cantante de origen gallego, Trinuca la llamaban, y la familia vivía allí donde estaba la sala de fiesta que la contrataba. Durante un tiempo amenizó las veladas de los 'guiris' en la Costa del Sol, y en esas nació Anye.

Ha tocado para Jorge Pardo, Héroes del Silencio, El Barrio e incluso en un disco de María Dolores Pradera

Su casa fue siempre un ir y venir de artistas, desde un grupo de mariachis hasta un arpista. De todo. Por eso no es de extrañar que su hermano mayor también siguiera los pasos de la música, Pepe Bao, reconocido bajista de O'Funk'illo, que ha trabajado con Luz Casal, Barón Rojo, Medina Azahara, El Barrio, Raimundo Amador, Triana y Manolo García, entre otros. Hasta sus tres hijos apuntan maneras. «En mi casa para comer hay que cantar o bailar», apostilla entre risas.

Ahora Anye Bao compagina sus proyectos propios con las giras de Jorge Pardo, Juanito Makandé, El Barrio y Estopa, que le traerá en noviembre al Martín Carpena, pero todo empezó décadas atrás en un cásting en Madrid cuando apenas tenía 18 años. Hoy celebra los 51. Buscaban batería para una joven roquera que ya se había hecho un nombre en la música. Fue el último de 70 aspirantes en hacer la prueba, y le cogieron. Se sumó entonces a la banda de Luz Casal, la artista que le abrió la puerta de los músicos más punteros del pop-rock español.

De su mano, en un concierto en Suiza, descubrió a Antonio Vega. El fundador de Nacha Pop actuaba como telonero y Bao se quedó impactado con su propuesta. «'Cómo mola. ¿Y este tío quién es?', pregunté. 'No te juntes con él', me dijeron. Y acabé tocando con él», recuerda mientras ríe. Se incorporó a su equipo en el disco 'Océano de sol'. «Disfruté mucho esa etapa. Venía de tocar rock y a Antonio Vega había que acompañarle muy bajito, me emocionaba un montón«, admite.

En otra gira de Luz Casal, cuando la cantante arrasaba con su himno 'No me importa nada', le presentó a otro colega. «Y me dijeron lo mismo. '¡No te juntes con él!' Y la que formé con Raimundo Amador fue poca«, cuenta antes de soltar una carcajada.

Tiene unos veinte conciertos al mes, con hasta tres artistas diferentes en una misma semana

Y en estas le suena el teléfono: «¿Te puedes venir mañana a Francia?». El batería de Héroes del Silencio estaba indispuesto y necesitaban un reemplazo urgente. Un año estuvo Anye Bao girando por el mundo con los de Enrique Bunbury. «Mi aprendizaje fue ese, tocaba con tantos artistas de estilos tan diferentes que empecé a hablar en todos los idiomas», analiza.

No se le resistía ningún género. «Pero siempre he sido roquero. Aunque haya tocado por diferentes estilos, siempre lo hago roquero. ¡Hasta con María Dolores Pradera cuando grabé un disco!», asegura. Ha trabajado con Los Chichos, Niña Pastori, Pasión Vega e incluso con el neoyorquino Marcus Miller. Eso sí, reconoce que el flamenco va en su ADN y sale a relucir, especialmente, cuando afronta temas jazzeros o de fusión. «Le das originalidad con ese rollo», dice.

En una semana puede llegar a acompañar a tres grupos distintos con repertorios absolutamente diferenciados. «Tengo una autopista en la cabeza. El rollo es tener musicalidad, simplemente. Saber acompañar es lo más bonito de esta profesión», afirma. Con algunos artistas como Jorge Pardo ni siquiera ensaya, «con él voy a tocar del tirón». Y lo que salga. Pero es consciente de que su papel es clave en cada actuación. «Si falla el guitarrista no se nota, si falla el batería... ¡qué fatiga!», exclama.

Se define como un «guerrillero» del escenario. «Lo que hago es tocar todas las noches. Tendría que cobrar por kilómetros», bromea. Y aunque tiene cientos de anécdotas que contar y su nombre figura en varios discos con Grammy... «no me gusta presumir ni dar la brasa», dice con humildad. Se siente cómodo en la parte de atrás de las tablas. «Compadezco a esos artistas que tienen que estar todo el rato en primera línea», asegura. Él se limita a hacer su trabajo y a darle a lo platos. «Lo que más me gusta», concluye.