El lamento de las dueñas de la derrota

Alba Flores, en su papel de Polixena, junto a Aitana Sánchez-Gijón, que interpreta a Hécuba. /Ñito Salas
Alba Flores, en su papel de Polixena, junto a Aitana Sánchez-Gijón, que interpreta a Hécuba. / Ñito Salas

El excepcional reparto de ‘Troyanas’ llena un Cervantes que queda sobrecogido por la adaptación

FERNANDO MORGADO

En el escenario una enorme ‘T’ tumbada pone al espectador en situación: la ciudad de Troya ha sido arrasada. Los cadáveres se reparten por el escenario, al que sube desde el patio de butacas el mensajero griego Taltibio, encarnado brillantemente por el actor Nacho Fresneda, que rompe el silencio dirigiéndose al público: «Me van a permitir que les explique lo que pasó...». El silencio total se hizo en el Teatro Cervantes para escuchar a Taltibio en el arranque de ‘Troyanas’, la adaptación de Alberto Conejero de la obra de Eurípides dirigida por Carme Portaceli.

El público malagueño respondió con entusiasmo a una de las citas ineludibles del Festival de Teatro atraído sobre todo por el excepcional reparto que presentaba la versión del clásico. Además de Fresneda, conocido por su papel en series como ‘Hospital Central’ o ‘El Ministerio del Tiempo’, en el reparto de ‘Troyanas’ destacan los nombres de Aitana Sánchez-Gijón, la malagueña Maggie Civantos y Alba Flores, estas dos últimas populares gracias a su participación en la serie ‘Vis a vis’.

El elenco estuvo a la altura de las expectativas y consiguió atrapar a la audiencia en el relato de los horrores de la guerra que firmó Eurípides. La única voz masculina, la de Taltibio, es la encargada del monólogo inicial, en el que se excusa por su intervención en el conflicto mientras las seis mujeres hacen su aparición. «Los muertos son personas, pero también lo son sus asesinos», explica el griego buscando el perdón y la comprensión del público.

Sánchez-Gijón, como Hécuba, la viuda del rey Príamo, toma el mando de ‘Troyanas’ en su primera intervención, en ese momento en que «termina la guerra y empieza algo peor». Pero Hécuba, como líder de lo que queda de su ciudad, deja una cosa clara: las troyanas no permitirán que «a la injusticia le siga el silencio». Ellas son las dueñas de la derrota, como lo son todas las mujeres después de un conflicto bélico.

En su adaptación, Alberto Conejero ofrece su propio espacio a cada personaje y la actriz Miriam Iscla aprovecha el suyo para dar vida a una impecable Casandra al borde de la locura que se enfrenta a Taltibio e incluso a su madre, Hécuba. Porque ‘Troyanas’ no es solo un alegato antibelicista –durante la representación se proyectan imágenes de guerras recientes– y feminista, sino sobre todo un retrato de las diferentes reacciones humanas a los traumas bélicos y de la infinita crueldad de los vencedores.

Mientras Casandra opta por planear su venganza contra Agamenón, Andrómaca, la viuda del héroe Héctor, se pregunta si no han corrido más suerte aquellos que han caído en la batalla. Durante toda la representación los personajes comparten escenario con el fantasma de Políxena, encarnada por Alba Flores, que supone uno de los cambios más notables sobre la obra original. Ella es la encargada de recordar «las últimas horas de felicidad de Troya» y de representar a aquellos que prefieren morir en lugar de luchar. «Porque amaba la vida no quise vivirla en esclavitud», sentencia. Las troyanas están unidas ante el dolor y enfrentadas por el mismo, como reflejan Helena y Briseida, pero al igual que Hécuba aguantarán «para que los vencedores no se queden con toda la luz de este mundo».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos