Darko confirma su papel en la Escuela de San Telmo

Darko, durante la elaboración de la pieza que preside el montaje en San Telmo. /SUR
Darko, durante la elaboración de la pieza que preside el montaje en San Telmo. / SUR

El artista malagueño consolida su giro a la abstracción en un nuevo proyecto basado en la celulosa y el cartón

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

«Confía en mí / nunca has soñado / poder gritar / y te enfureces / es horrible / el miedo incontenible». El comienzo de 'El equilibrio es imposible', la canción de Iván Ferreiro, casi suena de fondo mental durante la conversación con Darko. Surge como contrapunto. Porque el equilibrio es posible. O, al menos, es posible tenerlo muy cerca. Lo demuestra el trabajo de uno de los jóvenes artistas malagueños de mayor relevancia en la escena actual, el primero en intervenir en la Colección del Museo Ruso y en el Centre Pompidou Málaga, donde presenta su 'Segundo movimiento' en la actualidad.

Un creador autodidacta, nacido en el grafiti, crecido a su propio ritmo y madurado en las salas de los museos. En ese tránsito, Darko ha ido virando desde el colorido salvaje de los murales hasta una contención formal de la abstracción en un viaje que suma una nueva escala a partir de este jueves con la exposición 'Estratos' programada en la Escuela de Arte San Telmo, donde cobra protagonismo la obra sobre papel.

«Durante la época que estuve sin estudio necesitaba un formato y un soporte que me fuera fácil de almacenar y el papel era perfecto. Empecé a trabajar con papeles de 50x70, de unos 300 gramos en adelante para que pudiera coger bastante carga de pintura y de ahí pasé a la pulpa del papel para hacer las intervenciones», brinda Darko (Málaga, 1981) que reúne hasta el 24 de mayo en la escuela malagueña un conjunto de 13 obras sobre papel y una intervención de gran formato en cartón.

'Estratos' consolida, además, el giro hacia la abstracción del autor: «Ahora me encuentro más cómodo en general. Hace años, cuando desarrollaba mi trabajo en muros, como en la serie de los animales, las obras eran mucho más coloristas, mientras que mi trabajo en sala era más sobrio. Desde que hace un par de años empecé a volcarme más en la abstracción creo que ambas facetas se han equilibrado. Ahora siento que estoy encontrando mayor sintonía entre ambas maneras de trabajar».

Una sintonía que, aunque no lo parezca, empezó a sonar hace tiempo, quizá en la potente exposición que Darko y Marc Montijano compartieron en la efímera y exquisita galería malagueña El Pacto Invisible. Allí, Darko firmaba poderosas acciones sobre la pared y el suelo, pintando, pero también perforando ambas superficies. Ahora se mantiene ese vigor, esa rudeza incluso, pero encauzada con mayor serenidad en la intervención de San Telmo.

Del golpe al trampantojo, de la pared al cartón. «Es un material que uso desde mis primeros trabajos, sólo que ha ido evolucionando. Antes lo empleaba apenas como un soporte y ahora se convierte en material. Creo que mantengo esa tensión de actuar sobre la pared, sólo que ahora no es algo tan directo como antes, sino más sutil, sin dejar de ser casi violento».

«Siempre incorporo materiales que me han ido acompañado en mi trajo. Junto con el cartón -explica Darko- sumo ahora las mallas metálicas como una reminiscencia de las que a menudo encuentro en los solares y los edificios abandonados donde trabajo sobre la pared y también, creo, por la influencia que siento de los autores del grupo El Paso». Y paso a paso va creciendo la obra de Darko.