La Cueva de Nerja recupera la respiración

Alfredo Kraus actuó en la gruta en 1996. /Cueva de Nerja
Alfredo Kraus actuó en la gruta en 1996. / Cueva de Nerja

Tras la celebración de algunos festivales, la gruta tardaba un mes en volver a sus parámetros naturales. Los científicos aplauden la decisión de suprimir los eventos en su interior

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Hay en la llamada Sala de la Cascada una pintura rupestre de una cabra a la que los científicos bautizaron coloquialmente como 'la cabra verde'. Su autor, un artista solutrense del Paleolítico superior, la pintó hace unos 20.000 años con pigmentos rojos pero los focos de luz artificial la habían convertido en víctima del 'mal verde' que ataca las paredes de la Cueva de Nerja. Esa huella del arte paleolítico –que ya ha recuperado su color original– se ubica muy cerca del escenario que desde 1960 han pisado artistas como Antonio 'el bailarín', Manolo Sanlúcar, Paco de Lucía, Alfredo Kraus, Josep Carreras, Montserrat Caballé y un sinfín de grandes figuras. Una lista a la que tras la 60 edición del Festival Internacional de Música y Danza que acaba de finalizar no se sumará ningún nuevo nombre. El patronato de la Fundación Cueva de Nerja aprobará en su sesión plenaria de septiembre la supresión de todas las actuaciones en el interior de la cavidad –continuarán en los jardines del exterior– para preservar sus pinturas rupestres y proteger su incuestionable valor geológico.

El equipo científico está «entusiasmado con la idea», confirma el arqueólogo conservador Luis-Efrén Fernández. Sesenta veranos de conciertos y bailes a varios metros de profundidad han pasado ya suficiente factura a uno de los monumentos naturales con mayor concentración de arte prehistórico del mundo, con restos que demuestran que ha sido habitada desde hace 40.000 años. La ventilación natural de la Cueva de Nerja le permite volver a sus parámetros originales en las horas que transcurren desde el cierre de la jornada de visitas hasta la mañana siguiente; sin embargo, tras algunos festivales tardaba un mes en recuperarse. «Le costaba respirar por el sobreesfuerzo al que la sometíamos».

Los focos, la concentración de CO2 y el trasiego de materiales durante 60 ediciones han dejado huella en la cavidad

El daño acumulativo ya es irreversible en algunas partes, pero la inmensa mayoría mejorará cuando la gruta «respire» con normalidad, sin soportar la presión de cientos de personas en un mismo espacio. Como explica el conservador, el incremento del dióxido de carbono altera el agua de infiltración y la vuelve ácida y corrosiva, poniendo en gran riesgo los espeleotemas que sirven de 'lienzo' a las pinturas. Durante cinco décadas, la Sala de la Cascada reunió a 800 personas cada noche de actuación. El cupo se fue reduciendo hasta los 450 asistentes a los dos únicos eventos de este año en la gruta, Rocío Molina y Concerto Málaga. 'Recuerdos de la Alhambra' de Tárrega interpretado por la orquesta de cuerdas el 27 de julio se quedará como el último registro sonoro.

El barítono Carlos Álvarez (arriba), el guitarrista Paco de Lucía (abajo izquierda) y Antonio 'el bailarín' (abajo derecha) actuaron en el interior de la Cueva de Nerja.

A eso se unen formaciones milenarias golpeadas y dañadas por el trasiego de materiales para los espectáculos y el peligro constante de que con alguno de ellos se colaran hongos del exterior, lo que obligaba a una «limpieza exquisita» antes, durante y después de cada actuación. De hecho, uno de los «temores fundados» era que el 'mal verde' –una numerosa serie de microorganismo que se adhiere a la roca por la acción de la luz artificial– derivara en hongos que crecen en la oscuridad y son muy difíciles de atajar.

Pero acabar con un evento tan arraigado en los veranos de la Costa del Sol no era tarea fácil. Los científicos llevan años alertando de los riesgos para promover un cambio de mentalidad y una mayor sensibilidad hacia ese Bien de Interés Cultural. En esa línea, tres ediciones atrás se celebraron los primeros conciertos del festival fuera de la cueva. «Y el escenario de los jardines funciona muy bien, a la gente le gusta estar allí», se felicita María Gámez, subdelegada del Gobierno y presidenta de la Fundación Cueva de Nerja. Con las recomendaciones científicas sobre la mesa y tras constatar la buena acogida de los espectáculos en el exterior, Gámez anunció a finales de julio su intención de proponer al patronato la supresión de los conciertos, una medida respaldada de inmediato por el alcalde de Nerja y que tiene todos los visos de salir adelante. «Estamos permitiendo que la generaciones futuras disfruten de ella», aplaude Fernández.

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