Carlos Álvarez cierra la temporada en la Ópera de Viena con 'Tosca'

Carlos Álvarez. :: francis silva/
Carlos Álvarez. :: francis silva

El malagueño será Scarpia, un rol de su repertorio que nunca antes había interpretado en el templo de la lírica vienés

REGINA SOTORRÍOMÁLAGA.

En Viena, Carlos Álvarez lo ha sido casi todo: el Don Giovanni de Mozart, Germont en 'La traviata', Don Carlos en 'La forza del destino', Escamillo en 'Carmen', Ford en 'Falstaff'... Pero en uno de sus escenarios de cabecera aún le quedaba un rol por hacer: el del malvado Scarpia de 'Tosca'. El barítono malagueño vuelve hoy a la ópera de Puccini (en mayo hizo otro 'Tosca' en el Carlo Felice de Génova) con tres únicas funciones en la Ópera Estatal de Viena (Wiener Staatsoper). La sesión del 23 de junio será retransmitida en vivo en www.staatsoperlive.com.

Comenzó el año en Viena con 'Falstaff' y ahora despide la temporada con 'Tosca'. Desde que debutó en 1995 con 'El barbero de Sevilla', Viena se ha convertido en un auditorio habitual en su agenda internacional. Tanto es así que hace ya más de una década, en 2007, Carlos Álvarez recibió el título honorífico 'Kammersänger' que Austria concede a sus cantantes. En 2015, para celebrar sus 20 años en la Wiener Staatsoper, tuvo el honor de cantar en el baile de la Ópera de Viena, uno de los acontecimientos anuales en la capital austriaca y el clímax del carnaval de Viena.

El tenor Piotr Beczala y la soprano Nina Stemme acompañan a Álvarez en esta producción de 'Tosca', bajo la dirección de Marco Armiliato. Con ella, el malagueño cierra una intensa temporada en la que ha debutado en dos roles (en 'Hamlet' de Ambroise Thomas en el Liceu de Barcelona; y en 'Gianni Schicchi' de Puccini en el National Theatre de Tokio) y en la que ha regresado tras más de una década al Cervantes con un éxito arrollador. El broche de 2019 iba a ser su debut en otoño en la Ópera de Sidney, el templo de la lírica que le quedaba por pisar, pero esta vez no podrá ser por problemas de última hora.