Nueve policías heridos y siete coches patrulla dañados en una persecución con tiros al aire desde Benalmádena a Fuengirola

Imagen de la persecución./SUR
Imagen de la persecución. / SUR

El conductor detenido, de 31 años, es el mismo individuo que el pasado enero empotró su automóvil contra la fachada de la Comisaría Provincial

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

De Benalmádena a Fuengirola, pasando por Mijas, donde al parecer intentó arremeter contra la puerta del cuartel de la Guardia Civil. Un conductor español de 31 años protagonizó ayer una de las persecuciones más kamikazes que se recuerdan en la provincia de Málaga, dejando tras de sí un rastro de nueve policías heridos y siete coches patrulla dañados, además de varios vehículos de particulares. Ni a tiros consiguieron frenarlo, aunque al final pudo ser detenido tras una de las muchas emboscadas que se le tendieron. Al identificarlo, la segunda sorpresa: era el mismo sujeto que el pasado enero empotró un coche contra la fachada de la Comisaría Provincial.

Todo comenzó a la una de la madrugada de ayer en la plaza Solymar, en Benalmádena. La sala de coordinación alertó a todas las unidades de que un vehículo Renault Megane de color rojo se había dado a la fuga y era perseguido por una patrulla de la Policía Local. Ahí se sumó la primera unidad de la Policía Nacional. Los agentes accionaron los dispositivos acústicos y luminosos, pero el conductor siguió huyendo. Trataron de hacerle la primera encerrona aprovechando que un autobús bloqueaba el carril en la avenida Antonio Machado, aunque el individuo hizo una maniobra evasiva y huyó en dirección a Arroyo de la Miel.

El fugitivo se saltó todos los semáforos en rojo que encontró a su paso, según las fuentes consultadas. A la altura del casino de Torrequebrada, se metió en el carril en sentido contrario, es decir, en dirección a Fuengirola, pero yendo por la calzada que va hacia Málaga. No provocó un accidente por poco, ya que fueron varios los coches que, circulando correctamente, tuvieron que apartarse de su trayectoria para evitar chocar con él de frente.

La policía, con el coche de la persecución.
La policía, con el coche de la persecución.

Mientras, a la persecución se iban sumando más unidades. Cuatro agentes que patrullaban en sendos zetas de la Policía Local trataron de cortarle nuevamente el paso a la altura de Torremuelle. Consiguieron que el conductor aminorara la velocidad, pero todo fue en vano. El individuo se subió a la acera, piso el acelerador a fondo y enfiló uno de los patrulleros, supuestamente, con intención de embestirlo. Tanto es así que uno de los funcionarios se vio obligado a hacer un disparo intimidatorio al aire.

La persecución saltó a Fuengirola, donde se le tendió una nueva emboscada, concretamente en la rotonda del Sol de la antigua nacional 340. Los agentes se escondieron ante el riesgo de que los embistiera y el individuo, al ver los coches patrulla ocupando la calzada, se subió nuevamente a la acera, derribó un árbol y golpeó con el coche en el costado a los policías, que resultaron heridos y precisaron asistencia médica. El sujeto volvió a escapar.

Tras un breve paso por la autovía A-7, tomó de nuevo la salida hacia el centro de Fuengirola, donde puso en peligro a los demás usuarios, que tenían que apartarse constantemente para evitar la colisión. Ahí fue cuando el conductor intentó acceder al cuartel de la Guardia Civil de Mijas. De nuevo, dos unidades policiales le cortaron el paso, bloqueando el coche a ambos lados. Lejos de amilanarse, al verse atrapado, comenzó a golpear los coches patrulla para escapar, causando daños a ambos. Esa fue una de las situaciones más tensas de toda la persecución. Los agentes, al ver un claro riesgo para sus vidas, hicieron varios disparos intimidatorios al aire. El individuo volvió a acelerar y, esta vez, los tiros fueron a las ruedas. Ni con esas consiguieron pararlo.

La persecución continuó por la calle Mallorca, donde el Renault Megane entró a tal velocidad que los operarios de limpieza tuvieron que saltar para subirse a la acera y evitar ser atropellados. El conductor tomó entonces la avenida de Mijas para intentar alcanzar la autovía. En una de las rotondas de la calle acabó su huida. Al menos, en coche. Tras embestir a otro vehículo policial, acabó estrellándose contra una farola, que derribó. Allí dejó abandonado su coche y escapó a pie.

El joven intentó subirse por la fuerza a un taxi. El chófer reanudó la marcha, momento en el que individuo se encaramó a la parte trasera. El taxista frenó en seco -su pericia impidió que el prófugo se subiera- y el coche patrulla que participaba en la persecución se estrelló contra el vehículo del profesional. Sin embargo, ahí fue cuando los agentes pudieron alcanzar al fugitivo, que ofreció fuerte resistencia a su detención. Finalmente, pudo ser reducido, aunque según las fuentes también agredió a estos policías.

En total, resultaron heridos nueve agentes (todos de carácter leve), cuatro de ellos de la comisaría de Torremolinos-Benalmádena y los otros cinco, de Fuengirola. También han sufrido graves daños siete vehículos policiales, de los cuales dos han quedado completamente inutilizables. El conductor ha sido detenido por los presuntos delitos de atentado a agente de la autoridad, contra la seguridad vial, lesiones y daños, según fuentes cercanas al caso.

Se da la circunstancia de que el mismo individuo fue arrestado ya el pasado 31 de enero por empotrar el coche que conducía contra la entrada de la Comisaría Provincial. Causó daños en el mobiliario del hall, desplazando las mamparas del mostrador e incluso el arco del control de seguridad. En aquel caso, los hechos sucedieron a las cuatro de la madrugada, cuando el joven invadió con el coche el acerado de la plaza Manuel Azaña, circuló varios metros sobre él y acabó estrellándose contra la fachada del edificio policial. La investigación apuntó a que había sido un acto intencionado, ya que el conductor habría llamado media hora antes al 112 manifestando su intención de quitarse la vida.