Cronista del Carnaval de Málaga

La comedia del humor

DAVID DELFÍN

Será durante este siglo cuando la inteligencia artificial tendrá humor propio y creará chistes y cuplés de tal altura que ni el mejor de nuestros autores. Esto es, se habrá descifrado -al fin- cómo funciona la inteligencia humana y, en consecuencia, el engranaje secreto de las emociones. También cabe la posibilidad de que las máquinas no descodifiquen nada, sino que logren convencernos de que su lógica, aplicada al sentido del humor, sea la única correcta y no la que brote de nuestras percepciones cuando le demos la vuelta a cualquier suceso y surja la magia de lo risible.

Luego será durante este siglo cuando florezca un nuevo sentido del humor. Y durante la celebración del carnaval, los copleros actuarán en el teatro Cervantes sabiendo de antemano cuál es la mejor manera de presentar la realidad desde la diversión: la que contiene las dosis de ingenio y agudeza que el público ya sabe que va a recibir. Pero no será un tipo de humor concreto para un público determinado, sino que será una comedia que viajará por el patio de butacas, las ondas de radio y televisión, la red y el infinito, y a todo ser en cualquier rincón del mundo provocará el jolgorio.

Y será durante este siglo cuando queden perfectamente definidas, en todas las lenguas y sociedades, la serie de palabras con las que la gracia se adorna: agudeza, ingenio, gracejo, ocurrencia, chiste, ironía... y, por lo tanto, habremos alcanzado la utopía de una sola forma de humor. Una sola. Y el carnaval, como la celebración por excelencia que recrea la vida humorísticamente, se alimentará de un solo modelo de burla, un solo tipo de sátira y sarcasmo, de exageración y retórica, de una sola intención y doble sentido.

Sí, que será durante este siglo cuando el humor ya no sea el más elevado mecanismo de defensa del que hablaba Freud a principios del siglo anterior, sino un género dramático con aspectos alegres... Una comedia del humor en la que el chiste lo harán las máquinas de pensar y los espectadores no tendremos nada que descubrir ni habrá sorpresa alguna. Ahora bien, será una representación muy divertida porque creeremos estar riéndonos al unísono de lo que nos rodea, cuando en verdad una inteligencia superior (entiéndase poder político, informático..., autocensura) estará riéndose de nosotros. Una comedia en definitiva.