Isabel Ric: «Hemos podido salvar vidas en Mozambique, eso es lo verdaderamente importante»

Isabel Ric ha recibido la condecoración al mérito civil por su labor en Mozambique. /SUR
Isabel Ric ha recibido la condecoración al mérito civil por su labor en Mozambique. / SUR

Esta enfermera malagueña del 061 cuenta su experiencia en una misión humanitaria tras el ciclón que arrasó el país africano

ÁNGEL ESCALERAMálaga

Isabel Ric es una enfermera que está curtida en la atención de emergencias por su trabajo en el 061 de Málaga; sabe que la línea que separa la vida de la muerte a veces es muy fina. Por eso, se encuentra muy satisfecha de la labor que ha realizado como cooperante en Mozambique, adonde se desplazó para prestar ayuda sanitaria tras el ciclón 'Idai', que arrasó el país africano el pasado 14 de marzo. «Hemos salvado vidas; eso es lo verdaderamente importante», dice Isabel Ric a este periódico. Su tarea en la misión desarrollada en Dondo, una ciudad situada en el centro del país africano, le ha valido la condecoración al mérito civil, pero lo que esta profesional de la enfermería más valora es el agradecimiento que ha recibido de las personas que ha atendido. «La gente es feliz allí con muy poco», afirma.

Isabel Ric y otros cuatro profesionales de enfermería del 061 de Andalucía viajaron a Mozambique enviados por la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo dentro del Equipo Español de Respuesta Humanitaria Técnica (START), del que forma parte la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias (EPES). A los miembros de grupo STARD se los conoce como los chalecos rojos. Su cometido es ofrecer respuesta a crisis humanitarias en países que atraviesan por una situación de desastre.

Esta enfermera malagueña partió hacia Mozambique el 29 de marzo. Su perfil de profesional de urgencias y emergencias era el que se necesitaba para hacer frente a las necesidades sanitarias de la población mozambiqueña después del ciclón. Los cooperantes montaron un hospital de campaña para asistir a los enfermos. La mayoría sufría heridas, quemaduras y fracturas a causa del desastre natural y precisaba atención inmediata. Como la sanidad en esta nación africana es deficiente y escasa, los sanitarios españoles también atendieron a personas con patologías crónicas.

«La gente venía a nosotros con la ilusión de que le solucionáramos su problema»

Isabel Ric y sus compañeros empezaron a dar asistencia el 2 de abril. Hacían jornadas de tres horas de trabajo y luego descansaban otra tres para recuperarse del sofocante calor, que no daba una cierta tregua hasta pasadas las seis de la tarde. «Los enfermos llegaban con la ilusión de que les solucionáramos su problema. Es gente muy vulnerable y muy agradecida», recuerda esta enfermera especializada en emergencias. «Los cirujanos que estaban en la misión han hecho todo lo que han podido y han operado hernias estranguladas y cosas que no habían sido provocadas por el ciclón, pero que había que resolver», cuenta Isabel Ric.

Isabel Ric, con otros compañeros de la misión humanitaria.
Isabel Ric, con otros compañeros de la misión humanitaria.

Las experiencias adquiridas en Mozambique permanecerán para siempre en la memoria de esta profesional de enfermería del 061, pero hay dos casos que la marcaron en especial. Uno fue el de un hombre arrollado por un tren al que los cirujanos amputaron una pierna y consiguieron salvarle la vida. El otro lo protagonizó una joven que había sufrido un desgarro en el parto. Hubo que reconstruirle la zona desgarrada y ponerle una transfusión de sangre. Sin esa atención sanitaria hubiera muerto. Las transfusiones de sangre son poco frecuentes en Mozambique, país donde es habitual que las mujeres den a luz siete y ocho veces, lo que eleva el riesgo de que se presenten complicaciones en algún parto, sobre todo si hay que practicar una cesárea.

«Aquello es otro mundo. Las necesidades sanitarias son muy elevadas. La gente vive en casas construidas con piedras, barro y cañas, cuya techumbre es de mimbre o brezo. Pese a todo, los mozambiqueños son alegres; si se les cae la casa, la reconstruyen y siguen adelante», explica Isabel Ric, que se entendía en portugués con la población autóctona. «Ha sido un trabajo duro, pero muy gratificante», asegura esta enfermera que lleva la cooperación en las venas.