La madre de Pajín se amotina y deja el PSOE antes de que su hija la expulse

Maite Iraola y el resto de los concejales socialistas de Benidorm se apoyan en un tránsfuga para arrebatar la alcaldía al PP

R. GORRIARÁN | COLPISA. VALENCIA /MADRID
Los doce ediles socialistas que suscribieron la moción de censura, junto a su portavoz, Agustín Navarro (quinto por la dcha.), posan ayer en Benidorm. / EFE/
Los doce ediles socialistas que suscribieron la moción de censura, junto a su portavoz, Agustín Navarro (quinto por la dcha.), posan ayer en Benidorm. / EFE

El próximo Día de la Madre en casa de la familia Pajín-Iraola no será una fiesta. Maite Iraola, madre de la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, se ha visto abocada a dejar las filas socialistas antes de que su hija la expulse del partido por haber firmado la moción de censura contra el alcalde de Benidorm, el popular Manuel Pérez Fenoll. Un paso que no tiene el beneplácito de la dirección federal del PSOE porque cuenta con el apoyo de un concejal tránsfuga del PP.

Las razones de la moción de censura son de una vaguedad política supina: el «desgobierno» de la ciudad, la «regeneración ética» que requiere el municipio y la necesidad de poner en funcionamiento la maquinaria que, según los censurantes, el alcalde ha paralizado por estar «más pendiente de asuntos internos del partido que de la ciudad».

Todo suena, a juicio de los populares, a devolución de la moneda de 1991, cuando un entonces principiante Eduardo Zaplana, apoyado en aquella ocasión en un tránsfuga socialista, arrebató la alcaldía de Benidorm al PSOE. Situación que se ha mantenido incólume los últimos 18 años.

La docena de ediles socialistas, incluida Maite Iraola, desoyó los reiterados avisos de la dirección del PSOE valenciano y de la Ejecutiva Federal para que se abstuviesen de presentar la moción de censura en compañía del desertor José Bañuls. Ayer presentaron el escrito en el registro municipal, pero lo hicieron sin las siglas del PSOE, sino como concejales sin adscripción. Una omisión que no es casual, ya que los doce anunciaron que se van a dar de baja del partido para anticiparse a una más que segura expulsión de la organización. El portavoz socialista en el consistorio de Benidorm, Agustín Navarro, se revistió, sin embargo, de dignidad y disfrazó la decisión de gesto «para no perjudicar al partido».

Tanto la dirección del Partido Socialista del País Valenciano (PSPV) como la del PSOE se opusieron a la moción de censura porque cuenta con el respaldo de un concejal tránsfuga del PP. Bañuls se encargó hasta el 25 de mayo pasado del área de Movilidad, Seguridad Ciudadana y Juventud dentro del equipo de gobierno municipal, pero por desavenencias internas decidió cambiar de camiseta.

El edil es un político de trayectoria controvertida, pues antes de engrosar las filas populares fundó el grupo Iniciativa Independiente e incluso se presentó a unas elecciones autonómicas coaligado con los nacionalistas del Bloc.

De poco han servido las presiones del secretario general del PSPV, Jorge Alarte, de Leire Pajín o del propio José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente del Gobierno todavía ayer, y a cientos de kilómetros de distancia, desde la isla de Cerdeña, donde participó en la cumbre hispano-italiana, conminó a los concejales socialistas a desistir.

El vicepresidente tercero del Gobierno y presidente del PSOE, Manuel Chávez, manifestó: «Estoy en contra de que se utilice a presuntos tránsfugas para una moción de censura».

Pajín también avisó, en clara alusión a su madre, de que «se apelliden como se apelliden y vivan donde vivan» los impulsores de la iniciativa tendrán que asumir las consecuencias disciplinarias por incumplir el pacto antitransfuguismo firmado por todas las fuerzas democráticas en 1998.

Los concejales, sin embargo, dijeron no temer a nada ni a nadie. Su portavoz explicó que se han enfrentando a «un desgarro», pues han tenido que elegir entre «los intereses de Benidorm o acatar la disciplina del partido», y aunque ha sido «duro y difícil, hemos elegido Benidorm sobre el propio partido porque es lo mejor para la ciudad y para el partido».

Quien no abrió la boca fue Maite Iraola, donostiarra de 58 años, en el ojo de la tormenta política por ser madre de quien es. Milita en el PSOE de Benidorm desde 1983, año en que se traslada con su marido, José María Pajín, un leonés que se precia de tener cierta amistad con Rodríguez Zapatero, y con sus dos hijas a la villa turística alicantina.

El primero en dedicarse a la política fue José María, concejal desde 1993 a 2003 y secretario general de la agrupación socialista local hasta el 2000. Tomó el relevo Maite, así todo quedó en casa y el matrimonio retuvo el control del partido en Benidorm.

La esposa también siguió en la concejalía, pero en 2007 renunció a la secretaría general de la agrupación. Un año después, en julio de 2008, la hija menor de la familia, Leire, ascendió a la Secretaría de Organización del PSOE, a número tres del partido.

Se desconoce si madre e hija han mantenido conversaciones privadas a propósito de la moción de censura, pero la secretaria de Organización ha hecho oír su voz, también en público, en contra de la iniciativa. Ayer mismo señaló en RNE que los militantes socialistas «tienen muy claro» que hay que preservar el pacto antitransfuguismo, y el que no lo haga tendrá que «afrontar una serie de consecuencias» de orden interno, entre ellas la expulsión del partido. Y este principio, subrayó, «afecta a todos los militantes del partido».

De nada parecen haber servido las advertencias. La moción de censura se debatirá y se votará el próximo 22 de septiembre.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos